EVANGELIZACIÓN

noviembre 22, 2014 § Deja un comentario

De acuerdo a la manera en que las palabras son formadas en el castellano, la evangelización es el acto o el efecto de evangelizar. Evangelizar es anunciar el evangelio, o sea, el mensaje de buenas noticias. Este mensaje es el mensaje de Jesucristo, tanto el mensaje que El mismo predicó como el anuncio de sus actos y lo efectuado por ellos. En otro sentido, es la proclamación de la promesa de Dios, por la cual nos ofrece la salvación, junto con la declaración de cómo la hizo en realidad.

El objeto directo del verbo, o de la actividad, es el evangelio. Según el uso del griego del Nuevo Testamento, no evangelizamos a personas sino el mensaje. Difundimos el mensaje. Si vamos a evangelizar tenemos que anunciar el mensaje. Evangelizar es hacer que el mensaje sea proclamado para que las personas oigan el mensaje de Dios. Lo esencial en la evangelización es el mensaje.

La evangelización, entonces, exige una variedad de métodos. Podemos emplear folletos, conciertos, foros, coloquios, clases, visitas, anuncios públicos, campañas, cartas y otras formas de literatura. Todo lo que hacemos para difundir el mensaje es evangelización. Una de las formas más eficaces para evangelizar es invitar a otras personas a asistir a una reunión, clase, culto, foro, concierto, etc., donde se sabe que el mensaje de Cristo será anunciado. Así convertimos al predicador, al conferenciante, al maestro, o aun a la película, en instrumento nuestro para comunicar el mensaje.

La evangelización se realiza no solamente en campañas que llevan este nombre. De hecho, las formas indirectas de comunicar el mensaje frecuentemente son más eficaces. Lo que tenemos que hacer es que cuando haya un concierto, una reunión, una clase o un coloquio, es estar seguros de que el mensaje sea comunicado. Esto se puede hacer por distintos medios; por la literatura, por la conferencia o predicación misma, o por el contacto personal. Comunicar el mensaje es evangelización. Debemos ser más eficaces en hacerla.

OPORTUNIDAD DE SER MISIONERO

septiembre 27, 2014 § Deja un comentario

La naturaleza de la iglesia es misionera. El propósito de la iglesia, entonces, es de realizarse como tal. Por eso, su objetivo es el de anunciar y enseñar el evangelio. La gran comisión, en Mateo 28: 19, pone el énfasis en la enseñanza, pues, dice “id y haced discípulos”. En griego, la palabra es “enseñar” correctamente, traducido como “hacer discípulos”, ya que enseñar a alguien es convertirlo en alumno, o sea, en discípulo.

La palabra “misionero” quiere decir “enviado”. La palabra en griego es “apostelos”. El “apóstol” es el enviado oficial y formal para comunicar un mensaje. En un sentido limitado pero importante, el apóstol (el misionero) habla en nombre de aquel que le envió. Ha de proclamar este mensaje, el que le fue dado para comunicar, pero solo este menaje. Por eso, el “apóstol”, o sea el misionero, es el que tiene la obligación de comunicar este mensaje.

La iglesia, por su naturaleza, es apostólica. Entendemos, usualmente, que la iglesia apostólica es la que desciende de los apóstoles y que continúa en su doctrina, que es su mensaje. Esto es cierto, pero aún más, su propia esencia es de ser el mensajera enviada para comunicar el mensaje que tiene encargado. Cada uno de nosotros, los miembros de la iglesia, tenemos, entonces esta misión. Todos nosotros somos apóstoles, llamados a comunicar el mensaje, el evangelio. Todos estamos involucrados, la iglesia como iglesia y cada uno de nosotros que somos la iglesia. [Se nota: no se dice que somos de la iglesia sino que somos la iglesia.]

Esto quiere decir no solamente que tenemos que sostener la obra misionera, sobre todo con nuestras ofrendas, sino también quiere decir que todos hemos de participar personalmente en la obra misionera (o de evangelización). Por supuesto, no pueden ir todos como un joven a Cuba; tampoco hay lugar por cientos de personas en el coro que va a Cuba. Sin embargo, hay otras oportunidades para ser misionero. Sí, se puede ser voluntario para visitar las misiones de la iglesia, y se necesitan más personas para ayudar en el proyecto de Koinonía. Pero estas no son las únicas oportunidades. Hay otras.

Necesitamos algunas personas para prepararse a fin de ser maestros de la Biblia. Ya tenemos varias personas que han ofrecido sus casas para hacer estudios bíblicos, solamente nos faltan maestros (o maestras) preparados(as) para impartir estas clases. Por eso, dentro de pocas semanas, el departamento de educación del consistorio organizará cursos cortos para la formación de maestros de la Biblia

Los materiales, los tenemos. Tenemos disponibles un buen número de estudios sobre distintas porciones de la Biblia (suficientes para varios años de estudios). Lo que nos faltan son los maestros capacitados para impartir los cursos.

El prepararse para impartir estos cursos resultará en muchas oportunidades para ser misionero. Presentarse a estas clases será, para aquel que lo haga, de mucho provecho y resultará en una oportunidad para ser misionero.

Pbro. Gerald Nyenhuis H.

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