REDIMIR LA CREACIÓN 

noviembre 29, 2014 § Deja un comentario

El propósito que Dios reveló como suyo después de la entrada del pecado en el mundo es la redención. Pero no en el sentido limitado de la redención, solamente de algunos seres humanos; sino, mas bien, la redención de toda la creación. La redención del ser humano es parte (aunque la primera y la parte esencial) del proyecto. Y, además, la redención del ser humano está en función del proyecto total. Cada ser humano es llamado a participar en este proyecto y el no participar es desobediencia y pecado. Más aun para el creyente, pues es su vocación especial, y el no cumplir con esta vocación es desobediencia pecaminosa y una reprensible muestra de extrema ingratitud. El creyente que no coopera en la redención de la creación es un ingrato al grado máximo.

La tarea tiene sus raíces en el declarado propósito del ser humano aun antes del pecado. La vocación original del ser humano fue de ser mayordomo de la creación. Y todavía lo es. La redención de la creación entonces se inicia con la redención del ser humano. Ahí tenemos que poner el énfasis.

Hay algunos hoy en día que ponen el énfasis en aspectos correctos y necesarios de este proyecto. Se habla de la justicia social, del desarrollo comunitario, de la ecología, del desarrollo económico y la eliminación de la pobreza. Todos estos énfasis son legítimos, pero se logran solamente poniendo las cosas en orden. Si el ser humano no está restaurado a su oficio de mayordomo, siervo responsable de Dios, los otros proyectos difícilmente se lograrán.

Aunque el cristiano tiene que luchar en todos estos frentes, la tarea de la iglesia es buscar en primer lugar la redención del ser humano. El hombre debe disfrutar la justicia, la comunidad y un ambiente sano, con agua y aire puros. Pero, lo que necesita primero es la redención.

Es el deber de la iglesia luchar contra la corrupción y la contaminación, sin duda. Sin embargo, primero la iglesia debe luchar contra la depravación del ser humano y predicar el evangelio a cada ser humano. Por eso, en la iglesia “Berith” hacemos énfasis en las misiones y en la evangelización.

EVANGELIZACIÓN

noviembre 22, 2014 § Deja un comentario

De acuerdo a la manera en que las palabras son formadas en el castellano, la evangelización es el acto o el efecto de evangelizar. Evangelizar es anunciar el evangelio, o sea, el mensaje de buenas noticias. Este mensaje es el mensaje de Jesucristo, tanto el mensaje que El mismo predicó como el anuncio de sus actos y lo efectuado por ellos. En otro sentido, es la proclamación de la promesa de Dios, por la cual nos ofrece la salvación, junto con la declaración de cómo la hizo en realidad.

El objeto directo del verbo, o de la actividad, es el evangelio. Según el uso del griego del Nuevo Testamento, no evangelizamos a personas sino el mensaje. Difundimos el mensaje. Si vamos a evangelizar tenemos que anunciar el mensaje. Evangelizar es hacer que el mensaje sea proclamado para que las personas oigan el mensaje de Dios. Lo esencial en la evangelización es el mensaje.

La evangelización, entonces, exige una variedad de métodos. Podemos emplear folletos, conciertos, foros, coloquios, clases, visitas, anuncios públicos, campañas, cartas y otras formas de literatura. Todo lo que hacemos para difundir el mensaje es evangelización. Una de las formas más eficaces para evangelizar es invitar a otras personas a asistir a una reunión, clase, culto, foro, concierto, etc., donde se sabe que el mensaje de Cristo será anunciado. Así convertimos al predicador, al conferenciante, al maestro, o aun a la película, en instrumento nuestro para comunicar el mensaje.

La evangelización se realiza no solamente en campañas que llevan este nombre. De hecho, las formas indirectas de comunicar el mensaje frecuentemente son más eficaces. Lo que tenemos que hacer es que cuando haya un concierto, una reunión, una clase o un coloquio, es estar seguros de que el mensaje sea comunicado. Esto se puede hacer por distintos medios; por la literatura, por la conferencia o predicación misma, o por el contacto personal. Comunicar el mensaje es evangelización. Debemos ser más eficaces en hacerla.

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