Cánones de Dort*

El documento contentivo de los Cánones de Dort fue confeccionado y aprobado en el Sínodo de Dort que se llevó a cabo en la ciudad de Dordrecht en 1618 – 1619. Tuvo la participación no sólo de las Iglesias Holandesas sino de iglesias de otros países tales como Inglaterra, Escocia, Alemania y Suiza, también fueron invitados los franceses ,quienes no asistieron por habérselos prohibido su rey.

El documento daba una contundente respuesta a las enseñanzas arminianas. Jacobo Arminio había sido educado en la doctrina calvinista, había sido estudiante en Marburgo, Leiden y Ginebra donde escuchó a Teodoro Beza. Fue electo ministro en 1588 en Ámsterdam y llegó a ser profesor de teología en Leiden. Los magistrados de Ámsterdam, le pidieron a Arminio que refutara las obras que atacaban la predestinación; pero leyéndolos fue persuadidos por ellos y no pudo refutarlos. Entonces comenzó a promover las ideas de la gracia universal y el libre albedrío; él pidió al gobierno que convocara a un Sínodo General para exponer estas ideas y persuadir a los obispos de revisar y modificar los documentos de la iglesia, tales como el Catecismo de Heidelberg y la Confesión Belga.

Arminio murió en 1609, antes de que se llevara a cabo la Asamblea. Sus seguidores promulgaron un documento llamado “La Protesta de 1610” que contiene cinco puntos conocidos como la doctrina arminiana. Los arminianos enseñaron que la elección era condicional, que la expiación era general o universal, que la depravación era parcial, que la gracia era resistible, y sobre la caída de la gracia. El Sínodo en los Cánones de Dort refuta esta posición dando a conocer la doctrina Reformada conformada por cinco puntos, unidos los puntos tres y cuatro por su relación. Hoy se le conoce como los Cinco Puntos Calvinistas:

  • Elección incondicional.

Dios escoge no por algún mérito que pueda tener el ser humano, ni porque tenga algo especial sino por su gracia, por su soberana voluntad.

¿Qué, pues, diremos? ¿Qué hay injusticia en Dios? En ninguna manera. Pues a Moisés dice: Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y me compadeceré del que yo me compadezca. Así que no depende del que quiere ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia. (Ro. 9:14-16)

elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer…   (1P.1:2)

  • Depravación total.

El pecador está totalmente afectado. Es incapaz de hacer algo para salvarse.

Y el os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira lo mismo que los demás(Ef.2:1-3)

  • Expiación limitada.

La muerte de Jesús en la cruz del Calvario es la única causa eficaz de la salvación de los elegidos. Sin embargo, aunque el sacrificio de Jesucristo es suficiente para salvar a todos, el Padre lo dispuso solamente para los escogidos.

… pongo mi vida por mis ovejas (…) pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas… (Jn. 10:15b, 26)

  • Gracia irresistible.

Cuando Dios llama, es imposible que el ser humano se pueda resistir a su llamado, esto es obra del Espíritu Santo, él nos convence de pecado.

Todo el que el Padre me da, vendrá a mí (…) Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no lo trajere; y yo le resucitaré en el día postrero (Jn. 6:37a-44)

Pero me dirás: ¿Por qué, pues, inculpa? porque ¿quién ha resistido a su voluntad? (Ro.9:19)

  • Perseverancia de los escogidos.

De la misma manera en que Dios eligió y salvó a su pueblo, también les preservará hasta el fin. Si los escogidos están en sus manos, ¿habrá alguien capaz de arrebatárselos? Dios preserva a sus elegidos, de manera que ninguno de ellos se perderá.

…El guardará las almas de sus santos… (Sal 97:10b)

Y el Señor me librará de toda obra mala, y me preservará para su reino celestial… (2 Ti.4:18ª)

y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.(Jn.10:28)

*Tomado del trabajo “Pertinencia de los credos y confesiones” de Yuneysi Cepero

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