Los Cánticos Graduales

BREVE INTRODUCCIÓN AL ESTUDIO DE LOS SALMOS

Lección 1

I. Interpretación Cristológica de los Salmos

Cuando hablamos de interpretación, lo hacemos cuando menos en dos sentidos: Interpretación reproductiva  e interpretación explicativa. La primera tiene que ver con ejecución y en el caso particularísimo de los salmos, no hay duda que nacen o son destinados a la ejecución; se han de recitar o cantar. Recitadores y cantores son sus intérpretes primarios y el poeta se retira para dejar su lugar al yo del que lo ejecuta o lo reza. En la Biblia hebrea y en la Septuaginta han quedado huellas de ese destino de recitación y canto.  Cantando se expresan los sentimientos mejor que hablando, por eso dijo Agustín: “Qui bene cantat, bis orat.” (el que bien canta, dos veces ora.)

En este curso nos enfocaremos en la interpretación explicativa que tiene que ver con los motivos, intenciones, expresiones, circunstancias, figuras y estructuras con que fueron creados. Sus enseñanzas espirituales no estarán ausentes. Los salmos no se conservan como monumento nacional o funerario, como mero recuerdo histórico; se conservan como repertorio para ser repetido. Otras personas, futuras y desconocidas,  ocuparán el lugar del orante original y los harán suyos. Al ser canonizados los salmos, quedan institucionalmente abiertos para todos.

El NT introduce un factor nuevo y radical en su interpretación: La referencia a Jesús, mesías venido de parte del Padre. Isaías y los Salmos son los libros más citados en el NT en unas cuatrocientas referencias. De este modo se instaura un horizonte nuevo de interpretación y comprensión de los salmos. Los escritores del NT ponen en boca de Jesús o de otro personaje un salmo o algunos versos, apropiándose el yo del orante. Otras veces citan un salmo o verso como tipo profecía que se cumple en alguna circunstancia de la vida de Cristo, o que ilumina algún aspecto de su ministerio

Conviene ahora hacer una distinción en cuanto a que, siguiendo la tradición judía por lo  títulos que encabezan algunos   salmos, hay comentaristas interesados en encontrar  la inserción de los salmos en episodios específicos de la historia. Tomando el ejemplo apreciable en el NT, los Padres  buscan en los salmos la referencia a Cristo que los dice o de quien se dicen. Las dos perspectivas pueden cruzarse y sobreponerse. Con todo, es legítima la división principal entre interpretación histórica e interpretación cristológica. Entonces, además de comentar brevemente la interpretación histórica, nos referiremos a la cristológica en sus cuatro apartados: profética, tipológica, alegórica y prosopológica.

a) Interpretación histórica

 Trece salmos llevan en hebreo una brevísima introducción histórica que los sujeta a episodios de la vida de David como se narra en los libros de Samuel: Sal 3, 7, 18, 30, 34, 51, 52, 54, 56, 57, 59, 60 y 63. La Septuaginta y la Vulgata Galicana añaden otros ocho títulos históricos. Teodoro de Mopsusestia no acepta los títulos tradicionales pero abraza fervorosamente el criterio de la asignación histórica. A lo largo de la historia del pueblo judío, hasta pasado el destierro, busca circunstancias que le permitan por coherencia,  situar históricamente los salmos. Ha habido muchos intentos por historificar los salmos y también abundantes discusiones sobre este tema, llegándose aun  a  criterios que sostienen que las situaciones que  dan origen a los salmos dejan de ser relevantes, pues se puede tomar de ellas los elementos que se acomodan a otra situación  que sea  parecida o similar a la que supuestamente experimentaba el escritor, basados en elementos de coherencia.

Sin embargo, es innegable que la interpretación histórica hace aportaciones importantes a la exégesis pues en algunos casos, contribuye al mejor entendimiento del contexto del salmo.

b) Interpretación profética

 La profecía puede entenderse en sentido estricto como predicción del futuro, pero en sentido lato como visión o revelación inspirada. Nosotros entendemos la profecía en el sentido bíblico y amplio como una declaración o revelación de Dios hecha a través de los profetas, la cual puede referirse a hechos pasados, actuales y a acontecimientos futuros. También incluye  los  misterios que Dios tiene a bien revelarnos en su Palabra, conforme a su sabiduría y voluntad.

Como predicción en el caso de los salmos, una profecía entonces puede referirse a hechos de la historia judía posteriores a David, autor supuesto, y puede referirse a Cristo en su vida y su iglesia. En este caso, el profeta autor sale de su coordenada temporal y da un salto mental a hechos futuros precisos que conoce por revelación divina. La profecía no es continuidad, sino salto; no anuncia lo previsible sino la sorpresa, a riesgo de ser malentendida.

Con un criterio minimalista, se mencionan cuatro salmos como profecía de Cristo (2, 8, 22 y 110). La opinión general es que algunos salmos íntegros o ciertos versículos de otros se refieren específicamente a Cristo y a su iglesia, sin la mediación de un sentido histórico inmediato. La falta de mediación, de referencia a una situación particular, el salto limpio al punto futuro, es esencial a la profecía.

Ahora bien, los salmos que cantan la creación del mundo, las obras de Dios en la historia de Israel son también profecía, como ya lo explicamos arriba. El concepto bíblico y  amplio de la profecía permite unificar los salmos como revelación y justificar a su autores como profetas. Si, los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo. (2 Pd 1:21)  Toda Escritura es inspirada por Dios. (2 Tm 3:16)

c) Interpretación tipológica

 La tipología se basa en una semejanza entre dos acontecimientos. El término typos, usado en el NT (Ro 5:14 y I Co 10:6), proviene de las artes plásticas. Significa el molde o vaciado, el modelo o la copia, la figura. Por eso decimos que la interpretación tipológica es figurativa.

En sentido amplio se puede hablar de tipología cuando hay dos hechos semejantes, como modelo y copia o como dos copias hechas de un mismo molde, pero esto no basta en nuestro estudio pues se exige que la correspondencia forme parte de un designio o plan de revelación; un suceso ha de desarrollarse de modo que prefigure otro de mayor significado.

¿Tiene que ser el escritor consciente  de que su experiencia se refiere al acontecimiento futuro preciso? Bastaría que lo conozca el autor divino, por encima de la inconsciencia del autor humano.

Algunos ejemplos: Pablo utiliza el personaje del primer hombre como  typos  para explicar la redención vicaria en Cristo: “Adán es figura del que ha de venir” (Ro 5:14), esto es, de Cristo, el postrer Adán.

José consuela a sus hermanos a la muerte de Jacob su padre, diciéndoles: “Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo” (Ge 50:20). José es en este caso un “tipo” de Cristo, a través del cual trae salvación y preservación de vida a su pueblo.

 d) Interpretación alegórica

 La alegoría se mueve en el campo de los símbolos literarios. La Sion del salmo 87 es símbolo de la iglesia y por alegoría interpretamos como dicho de la iglesia lo que el salmo dice de Sion. El Moisés del salmo 106 que se pone en la brecha para cerrar el paso a la cólera divina, es símbolo de Cristo que intercede por los pecadores. Debemos tener cuidado pues es peligroso que  se abandone la visión global del símbolo, se caiga en menudencias de detalle y entremos en especulaciones caprichosas y sin fundamento. Esto es inaceptable en la exégesis bíblica. En rigor, la interpretación alegórica no niega ni excluye la realidad del símbolo, antes suele apoyarse en él. Que Sion simbolice al pueblo de Dios, no quiere decir que Sion no haya existido o que el salmo deba abolirla mentalmente. Por ejemplo, el autor de Hebreos dice: “Porque no entró Cristo en el santuario hecho a mano, el cual es figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora  por nosotros ante Dios.” (Heb 9:24)

La interpretación alegórica delata en sus practicantes una aguda y cultivada sensibilidad para el lenguaje simbólico, no siempre controlada por criterios racionales ni escriturales. En nombre de la objetividad, el comentarista ha de respetar su objeto no menos que cuando éste sea simbólico. No se debe confundir la alegoría aquí descrita  con la figura retórica del mismo nombre, que se define como “dibujar lo abstracto, hacer “visible” lo que sólo es conceptual.”

 e) Interpretación prosopológica.

El principio básico de este método es fácil de definir pero sus ramificaciones son difíciles de seguir. Si el typos procede de las artes plásticas, el prosopon procede de la dramática y la lírica. En griego, prosopon significa la máscara del actor, el personaje representado, la personalidad. Los latinos usan la palabra persona. En lenguaje teatral, a veces usan la palabra vox.

 Tiene que ver con las voces, caracteres o personajes que intervienen en los textos de los salmos. ¿Quiénes son? ¿qué vox escuchamos? ¿a quién representan o hablan por cuenta propia? Es muy frecuente que en un salmo intervengan diferentes personajes y para interpretarlo correctamente, es necesario saber distinguir sus voces. Esto supone una lectura cuidadosa del texto, no sólo para no confundirnos ni caer en una lectura rutinaria, sino para comprender lo que Dios quiere comunicarnos en cada caso.

Supongamos que en un salmo David habla en propia persona, pero también puede hablar representando al futuro Mesías ek prosopou Kristou, por lo que  en el segundo caso quien habla sería Cristo. Para entender el salmo, necesitamos preguntarnos: ¿Está hablando como Dios o como Hombre? ¿Habla en nombre propio o de su pueblo?  ¿Se dirige al Padre o a otros?

El gran criterio es la coherencia. En los salmos hay expresiones afectivas o doctrinales que sólo convienen a Cristo en su naturaleza divina; otras sólo en su naturaleza humana; otras corresponden a sus miembros pecadores; otras, a él como cabeza incluyendo a su pueblo. Dentro de un salmo pueden darse cambios de personas, no sólo en el intercambio explícito del diálogo, sino en la continuidad poética del mismo.

Después de comentar estos temas, nos damos cuenta del cuidado y diligencia que debemos poner en nuestro proceso de estudio para honrar la palabra de Cristo y obtener el mayor provecho espiritual en este esfuerzo de aprendizaje.

La presente Introducción está totalmente basada en La Nueva Biblia Española, Comentario Teológico y Literario – Salmos de Luis Alonso Schökel y Cecilia Carniti.

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Lección 2

II.Géneros Literarios

 Clasificar es ya una forma incipiente de interpretar. Este mero hecho predispone nuestro ánimo y criterio para entender las cosas de cierta manera al ubicarlas en  categorías que las distinguen de las demás y que por otro lado, las ponen junto a otras con las que se asimilan y equiparan. Sin embargo, es necesario contar con distinciones que nos ayuden a entender e interpretar universos tan grandes y ricos como es el de los Salmos.

Por lo anterior, al interpretar los salmos es muy importante tener presente esta circunstancia convencional para no caer en rigideces que entorpezcan nuestro estudio. Encontraremos salmos que caben, de manera total o parcial, perfectamente en varias clasificaciones pues comparten énfasis y elementos de más de una. Por esta y otras razones existen diversas clasificaciones de los salmos atendiendo a su análisis literario, algunas haciendo hasta 21 apartados. Nosotros consideraremos la propuesta por Luis A. Schökel en once géneros.

a) Himno, loa o encomio

Es un canto de alabanza a Dios de ordinario por sus obras, en tono festivo y frecuentemente coral.  Tiene tres partes: introducción, cuerpo y conclusión. En la introducción, un presidente o liturgo invita a otros a la alabanza, a los cuales se dirige en 2ª persona, o ausentes (en 3ª), pero también puede dirigirse a sí mismo: “Alaba, alma mía. . . ” El salmo 148 es casi completamente una  enumeración de los participantes.

El cuerpo del himno propone las razones o temas concretos de la alabanza: el Ser y obrar de Dios en la naturaleza y en la historia. Puede desarrollar un hecho y formar grupos homogéneos. Puede convertirse en un estribillo. La conclusión suele retornar al comienzo. Tras una conclusión parcial, puede comenzar otra sección paralela. Suelen clasificarse como himnos: 8 19 29 33 (47) 65 66 93 (96-99) 100 104 105 111 113 117 135 136 145 146 148 149 y 150.

b) Himnos de entronización del Señor o de la realeza divina

Son una especie del himno. Se diferencian por tema y situación. Cantan al Señor que toma posesión de su autoridad real, lo cual se celebra y representa en acciones litúrgicas. Se destaca la expresión Yhwh mlk, Jehová es rey o Jehová reina (Is. 24:23 y 52:7). Motivos de la realeza divina pueden aparecer en otros contextos: su entrada triunfal en Sal 24, su poder en juzgar a los pueblo en el 76, de juzgar falsos dioses en 82. Estos salmos son cúlticos pues celebran un hecho presente: la victoria del Señor sobre la rebeldía cósmica como Creador, la victoria sobre los enemigos como Libertador. En este apartado se catalogan: 8 15 24 29 33 46 48 50 66 75 76 81 84 95 100 114 118 132 149 Ex 15:1-8.

c) Cantos de Sion

Su tema es la ciudad santa, el monte del templo, y tiene como ocasión litúrgica una peregrinación o una fiesta de la capital de Judá. Se subdividen en cantos a Sion y cantos de peregrinación.

En el primer grupo, Cantos a Sion,  están los salmos 46 48 76 84 87 122 132. Su fórmula esquemática es: ”El Señor nos protege en o desde su ciudad”. La sacralidad del lugar procede de la presencia o asistencia protectora  divina a favor de sus habitantes y de toda la nación. El cuerpo del salmo desarrolla el tema de la presencia y protección, en la guerra o en la paz. Véanse también Is 33:5; 26:1; Jr 17:12 ss.

De peregrinación. Su fórmula germinal es: “Venid . .  entremos en su presencia . .  entrad, inclinados rindamos homenaje”. Aquí se encuentran los salmos 84, 122 y 95:1-7. A una ocasión semejante se refiere Is 2:1-5; Miq 4:1-5; a ella alude Jr 31:7.

Algunos autores antiguos catalogaron como salmos de peregrinación los quince de ascensión o subida (¿hacia el templo?), también llamados graduales. Los salmos “de entrada” podrían considerarse como etapa última de la peregrinación: 15 24; Is 33:14-16.

 d) Acción de gracias o eucaristía.

Hay autores que niegan este género, considerándolo dentro de los himnos. Algunos investigadores conjeturan que el texto se escribía  en un rollo  que se conservaba en el templo como recordatorio; 40:8 haría alusión a ello. Aquí encontramos los salmos 18:3-7, 17-30; 30; 32:3-7; 34; 40:2-12; 41:5-13; 52; 66:13-20; 116; 138; Is 2:1-2; 38:10-20.

e) Súplica colectiva o nacional

La súplica supone alguna situación de sufrimiento o carencia, en ella se expresará dolor, pena con acentos de queja, reclamación, lamento. En este apartado se catalogan 44 74 79 80 83; Lam 5; Dn 3:26-45. Los salmos 106 y 125 se consideran variantes.

Introducción: Invocación a Dios, con su nombre y títulos. Cuerpo: Es como una motivación retórica interpelando a Dios; conjuga la descripción de la propia desgracia y la responsabilidad en ella del Señor. A la motivación se une la petición apasionada. Puede incluir otros dos componentes: protesta de inocencia o confesión de pecados, según los casos; expresión de confianza de ser escuchados y remediados.

La situación es una desgracia nacional: de orden agrícola como sequía, langosta, plagas;  o bélica, de salud, como peste o epidemia o catástrofe natural. Las peticiones o súplicas pueden estar presentes en otros géneros. En la acción de gracias a veces se cita la súplica o un resumen de ella.

f) Súplica individual

 Este es un género muy frecuente en el salterio y conviene subdividirlo en tres grupos particulares: por persecución o peligro, por enfermedad, del inocente injustamente acusado. Reflexionemos antes de continuar: ¿Son éstos, salmos realmente individuales? Muchos escuchan en el yo de estos salmos la voz de la comunidad, o bien la voz de un liturgo que habla en nombre de todos, o bien la voz del rey que incorpora en sí a la comunidad. Comencemos por la descripción de este género.

La súplica individual o colectiva es una pieza retórica, una interpelación a Dios para que socorra al orante. Se esgrimen la necesidad del suplicante y la bondad del suplicado, por lo que sus componentes básicos son la desgracia y la petición de auxilio. Como motivos complementarios podemos encontrar un acto expreso de confianza y una promesa de acción de gracias de manera anticipada. La estructura básica comprende: una invocación al Señor, con sus títulos; descripción de la desgracia propia; la súplica, con acumulación de razones para mover a Dios; profesión de confianza y promesa de agradecimiento. Este apartado incluye los salmos: 3 5 6 7 13 17 22 25 26 27:7-14 28 31 39 42-43 51 54 55 56 59 61 63 64 69 70 71 86 88 102 109 120 130 140 141 142 143. Dentro de su variedad, alcanzan suficiente distinción los grupos siguientes:

  • El hombre perseguido o en peligro. El peligro puede provenir de causas naturales (carestía, plagas, sequía, guerra, tempestad en el mar), sociales (esclavitud, injusticia, pobreza), o personales físicas o psíquicas. Los enemigos no siempre están identificados. Son crueles, despiadados, mortales, sin escrúpulos; muchas veces de clase alta e influyentes. Más que individuos describen tipos humanos. El orante clama en muchas veces por castigo y venganza. Esto crea un problema para la sensibilidad religiosa o espiritual de muchos. (Recomendamos  en este punto el libro “War Psalms of the Prince of Peace – Lessons from the Imprectarory Psalms” de James E. Adams).
  • Súplica del enfermo. Aquí requerimos de explicaciones particulares: 1) la enfermedad, colocada en el esquema mental de retribución, puede sentirse y vivirse como castigo; por ello puede conducir a confesión de pecado y petición de perdón para recobrar la salud. 2) La enfermedad revela la debilidad humana, hasta límites de verdadera angustia. 3) Los enemigos representan una amenaza mayor cuando estamos desvalidos y por otra parte, los amigos pueden atemorizarse frente al hombre “herido de Dios”. A este grupo pertenecen: 38 39 41 71 88 y 143.
  • El inocente injustamente acusado. Estos salmos suenan como a la apelación de un inocente al tribunal de Dios en el templo, cuando es sentenciado por una instancia inferior. Se catalogan  como tales: 3 4 5 7 (11) 17 23 26 27 31:1-9 35 42-43 54 55 56 57 59 62 (64) 69 70 86 109 140 142 143. Entre los elementos judiciales destacan: La protesta de inocencia respecto a la acusación, en ocasiones con un juramento; la petición de que sea examinada la causa y la persona del acusado hasta lo más recóndito; la petición confiada de que Dios falle a su favor. Implícita o explícitamente, Dios es proclamado Juez supremo de Israel y del universo.

 g) Salmos de confianza

 Si bien la confianza soporta toda petición, también la confianza puede ser el tema central, el acto constitutivo de los salmos: bien la confianza serena y segura; bien la actitud del hombre que busca corroborar su confianza en medio de la crisis. A este grupo pertenecen: 4 11 16 23 27 62 131. La fórmula condensada sería: “Sólo en Dios descansa mi alma” pero puede tomar la forma de exhortación a sí mismo.

h) Salmos reales

La importancia central de la monarquía en Israel y en Judá, la conciencia viva de la promesa dinástica de David (2 Sm 7), así como otros factores externos originaron un tipo de salmos que introducen al rey en la oración. Estos salmos son del rey o por el rey. Para nosotros asumen una importancia particular porque incluyen los llamados mesiánicos. Mesiánicos, porque lo fueron desde su composición o porque llegaron a serlo con la evolución histórica de la fe y la piedad. La lista comprende: 2 18 20 21 45 72 89 110 132.

Habla el rey en primera o en tercera persona. En Sal 2 , el rey pronuncia una frase; en 18 pronuncia todo el salmo; en 89, la tercera persona puede representar modestamente al orante, lo mismo que en el 132. Los salmos 20 y 21 se refieren al rey antes y después de la batalla; 45 se dedica al rey en su boda; 72 presenta una forma de petición al rey ideal; 110 recoge un oráculo del Señor al rey, su elegido.

i) Salmos litúrgicos o liturgias

Estos reflejan en su texto un momento o un desarrollo ceremonial: 15 24 118. El 15 y el 24 se desarrollan a las puertas del templo, como rito de entrada en un diálogo breve. 118 recorre las etapas de una celebración compleja, incorporando frases que suenan a rúbricas: “ diga… se oyen …”; los cambios del hablante quedan unificados en la celebración. Al grupo se suele añadir Is 33:14-16 y Miq 6:6-8 como imitaciones proféticas.

j) Salmos penitenciales; de requisitoria y de confesión

En la tradición cristiana se llaman salmos penitenciales siete que incluyen confesión de pecados: 6 32 38 51 102 103 143. Se catalogan cuatro como requisitorias: 50 78 81 95. Pero ni el 6 ni el 192 contienen confesiones, mientras que el 103 canta el perdón.

k) Salmos sapienciales

Se distinguen por su temática sapiencial o por su tono reflexivo, a veces didáctico. En este apartado están: 1 37 49 73 91 11 127 128 133. Esta característica se hace sentir en muchos otros salmos, como 14 y 94. Tomando en cuenta su carácter entre reflexivo y didáctico, se pueden dividir en dos grupos: Los que meditan sobre la condición humana en su aspecto ético y religioso, y son los citados; los que meditan sobre la historia, y son 78 105 107.

 Nos queda un punto, tal vez el más importante: la apropiación, el hacer nuestro el salmo como oración, como expresión válida de nuestra alma dirigida a Dios. El sentido auténtico y original de los salmos, que fueron compuestos para ser rezados y meditados, se consuma cada vez que un hombre los pronuncia como oración suya a Dios.

Hay que comprender los salmos como poemas, son criaturas poéticas. En poesía no cuenta lo que sintió de hecho el autor, sino su expresión válida; válida principalmente para el lector que la hace suya. El salmo que expresó la experiencia de un hombre o una comunidad tiene que convertirse en experiencia de un hombre nuevo o comunidad.

Concluimos este punto con dos citas de Agustín:

 “Las dos cosas son verdad: que son voz nuestra y que no lo son; que son voz del Espíritu y que no lo son. Son del Espíritu de Dios porque, si no las inspirase él, no las diríamos; no son de él, porque no está necesitado ni sufre. Estas voces son propias de gente necesitada que sufre. Son nuestras porque expresan nuestra necesidad; no son nuestras porque es don suyo aun nuestra capacidad de gemir.” (Enarrationes in Psalmos XXXVI,1)

 “ Si el salmo ora, orad; si gime, gemid . .Todo lo que ahí se escribe es espejo que nos refleja” (Ibíd., XXXIII, 1)

La presente Introducción está totalmente basada en La Nueva Biblia Española, Comentario Teológico y Literario – Salmos,  de Luis Alonso Schökel y Cecilia Carniti.

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Lección 3

 EL SALMO 120

 LA NUEVA BIBLIA ESPAÑOLA  BIBLIA HEBREO-ESPAÑOL BIBLIA DE JERUSALÉN
Al Señor llamé en mi aprieto llamé y me respondió:
(2) Señor, salva mi vida de labios mentirosos, de lengua embustera.
(3) ¿Qué te va a dar, qué va a añadirte, lengua embustera?
(4)  Flechas de arquero afiladas junto con ascuas de retama.(5) ¡Ay de mí, desterrado en Masac, habitando en las tiendas de Cadar!
(6) Demasiado llevo viviendo con gente que odia la paz.
(7) Yo estoy por la paz y, si hablo, ellos por la guerra.
Cántico de las ascensiones. En mi tribulación llamé al Eterno y Él me contestó. (2) ¡Oh Eterno!, libra mi alma de labios mentirosos, de lengua engañosa. (3) Qué se te dará, y qué más se te hará, oh lengua engañosa (4) Afiladas saetas de los poderosos, con brasas de enebros.

(5) ¡Ay de mí, que peregrino en Mesey, y habito junto a las tiendas de Kedar! (6) Mucha ha que mora mi alma con quienes aborrecen la paz. (7) Yo soy pacífico pero cuando hablo, preparan la guerra.

Canción de las subidas. A Yahvé en mi angustia grité y me respondió. (2) ¡Líbrame, Yahvé, del labio mentiroso, de la lengua tramposa!

(3) ¿Qué te dará y te añadirá, lengua tramposa? (4) ¡Flechas afiladas de guerrero y ascuas de retama!

(5) ¡Ay de mí, que vivo en Mésec, que habito en las tiendas de Quedar!
(6) Harto estoy de vivir con los que odian la paz. (7) Si yo hablo de paz, ellos prefieren la guerra

ESTUDIO GLOBAL

Género y situación

 Cántico de súplica individual y/o  de carácter nacional pues también puede aplicarse a la nación en términos de los enemigos que la circundan. Si asumimos que este salmo fue escrito por David, lo cual es muy probable, nos muestra cuán diligentemente se involucró en la oración cuando, para escapar de la crueldad de Saúl, deambulaba como un exiliado de lugar  en lugar. Se queja de los informantes de Saúl, quienes injusta y calumniosamente lo acusan de crímenes que jamás cometió. Otra posibilidad es simplemente considerar esta súplica como una queja y denuncia en contra de los falsos testimonios, contra las lenguas calumniadoras.

No podemos saber si realmente el orante está o no en un país extranjero, expuesto a la hostilidad de sus habitantes o si es una imagen poética de la situación. En tal caso, todo el salmo está escrito en clave. El orante  representa a la comunidad judía, habitando entre pueblo hostiles, calumniada y denigrada, deseosa de paz y victima de agresión. El poema pierde concreción histórica y gana alcance universal. Parece ser que el conflicto, más que bélico, es de palabras con las armas de la calumnia y el engaño. Presenta los tres elementos típicos de esta categoría: el orante cuenta su desgracia, denuncia a sus enemigos y expresa o implica su confianza en el Señor. Como súplica, forma grupo con 123, 129 y 130.

EXÉGESIS

  1. A Jehová clamé en mi angustia y él me respondió. En esta afirmación inicial está implícita la gratitud cuando expresa que Jehová le respondió, que atendió a su súplica, animando a otros a que confíen que sus oraciones no son en vano, especialmente en la adversidad.
  1. Libra mi alma, oh Jehová, del labio mentiroso, y de la lengua fraudulenta. David manifiesta ahora su queja, la causa de su angustia: las acusaciones falsas y calumniosas de que es objeto por parte de sus enemigos. La amenaza y agresión de la lengua con la mentira puede practicar el fraude en las relaciones comerciales, el abuso de la ignorancia o confianza, la maledicencia en la vida social o la calumnia ante los tribunales. El salmista declara su inocencia, pues ha sido agredido por los perversos, en contra de toda ley humana y divina. La lengua embustera ha herido su reputación.

Todos estamos expuestos a este peligro y también, seamos conscientes, a caer en este grave pecado si no controlamos nuestra lengua. Los labios mentirosos son abominación a Jehová (Prov. 12:22). Si el mismo Hijo de Dios no escapó a las calumnias y criminales embustes de sus enemigos, debemos como iglesia y como individuos, estar preparados para sobrellevar nuestra condición cuando seamos agredidos  de esta manera.  Sobre el poder destructivo de la lengua hay que consultar el salmo 12, 52:6, 55:10, 64:3,4, etc. El Rabí Ben Sira hace este comentario (Eclo 28.17 y 18):

Golpe de látigo deja un cardenal, golpe de lengua rompe los huesos.
Muchos cayeron a filo de espada, no tantos como las víctimas de las lenguas.

  1. ¿Qué te dará o qué te aprovechará, oh lengua engañosa?  El profeta denuncia por una parte la malicia de sus enemigos calumniadores que insisten en esta conducta, aun cuando no saquen provecho alguno, pero además nos instruye en que todo el veneno de sus calumnias será inútil y vano, pues Dios es quien guarda la inocencia de sus siervos. Con esta pregunta retórica, el poeta inspirado afirma que  los justos pueden descansar en la justicia de Dios cuando sean calumniados, pues Dios frustrará los malos propósitos de los difamadores.

Cabe además otra explicación: Es común en el hebreo una fórmula de juramento imprecatoria que a la letra dice: “Que Dios me haga esto y me añada esto si . . .” Equivale a : “Que Dios me castigue dos veces, el doble si . . .“ En dicha fórmula se apoya el profeta para pedir un castigo ejemplar y lo hace en forma interrogativa, como dudando, como buscando una pena digna del delito; lo hace interpelando al culpable, pero encargando la ejecución a Dios.

  1. Agudas saetas de valiente, con brasas de enebro. Las flechas a que metafóricamente se refiere el salmista son flechas muy afiladas, agudas, pero además son saetas que proceden del arco de un poderoso guerrero, de un arquero fuerte y vigoroso, y por lo mismo tienen fuerza destructiva y contundente. También menciona que son flechas cargadas con fuego para no sólo enterrarse en la carne sino para producir mortíferas quemaduras durante largo tiempo. Esto significa “con brasas o con ascuas de enebro”.  La característica de la madera del enebro o de la retama es precisamente la vehemencia y calor con que arde. (Ver. Sal. 64:3,5,7,9). En una palabra, la lengua embustera o engañosa o fraudulenta representada por estas saetas  “es inflamada por el infierno. La lengua es un fuego, un mundo de maldad.” (Stg. 3) Así notamos el daño tremendo que sufre el justo al ser calumniado.

 Pero ahora consideremos otro enfoque de las respuestas que se dan a la pregunta: ¿Qué te dará o qué te aprovechará, oh  lengua engañosa? Sin duda alguna,  también se refiere  a la retribución divina que sufrirá el calumniador y en este sentido obtenemos una respuesta ingeniosa: ¿Qué te dará? – Flechas  ¿Qué te aprovechará o qué te va a añadir? – Ascuas de fuego.

“Dios salva a los rectos de corazón . . . y está airado contra el impío todos los días.  Armado tiene ya su arco y lo ha preparado. Asimismo, ha preparado armas de muerte, y ha labrado saetas ardientes”. ( Sal. 7:11-13)

  1. ¡Ay de mí, que moro en Mesec, y habito entre las tiendas de Cedar!  Mesec es un descendiente de Jafet (Gn 10:2) y Cedar es hijo de Ismael (Gn 25:13) y son cabezas de pueblos árabes enemigos de Israel. Como ya mencionamos antes, no podemos afirmar que David viviera como exiliado entre estos pueblos o sea más bien una figura para explicar su angustia a causa de la lengua mentirosa de sus enemigos. Mesec significa jalar o atraer y también alargar y bien pudiera referirse a una experiencia real o metafórica de estar exiliado por demasiado tiempo. Isaías hace referencia a los famosos arqueros de Cedar  (21:17). En tiempos de Nehemías aparece un árabe llamado Gesém (a quien otras fuentes identifican como rey de Cedar), quien junto con Sanbalat y Tobías le hostilizaron amenazándole con acusaciones falsas de rebeldía para que los judíos no reconstruyeran el muro de Jerusalén. (2:19, 6:1-6).

También es posible que David se refiera a los propios israelitas, siervos de Saúl, designándolos con los nombres de estos árabes, por el odio que esas naciones salvajes y bárbaras tenían por Israel y cuya crueldad era bien conocida por los judíos. En este caso tomaríamos ambos nombres como figuras emblemáticas. ¡Ay de mí!, porque morando entre falsos hermanos (Mesec) y la raza bastarda de Abraham (Ismael/Cedar) era agredido por  ellos, aunque era un hombre de buena conciencia ante Dios.

  1. Mucho tiempo ha morado mi alma con los que odian la paz. David señala aquí con su dedo a aquellos a quienes ha llamado Mesec y Cedar, a aquellos pérfidos israelitas quienes se han desviado de la fe de los padres y actúan en contra del propósito divino. Les llama aborrecedores de la paz pues deliberadamente hacen la guerra, viven para el conflicto y el despojo.

 

  1. Yo soy pacífico, mas ellos, así que hablo, me hacen guerra. El verso está redactado con una sintaxis áspera que exige una lectura incisiva. Reduce a su pura esencia dos actitudes radicales: Una odia la paz, está por la guerra, goza peleando, su elemento es la contienda; la otra está por la paz, por el diálogo – “así que hablo” – pero no logra imponer la paz por las buenas. ¿Cuál de las actitudes podrá más? Humanamente, la belicosa; teológicamente, la que tenga a Dios de su parte, la pacífica.

 TRANSPOSICIÓN CRISTIANA

Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios (Mt 5:9), los que activamente promueven la paz, según la palabra griega. El saludo y la despedida de Jesús suena de manera parecida: “La paz os dejo, mi paz os doy” (Jn 14:27). En el NT encontramos, por ejemplo: “Dios nos ha llamado a una vida de paz” (I Cor 7:15) “Esmeraos en tener paz con todos” (Heb 12:14)

No olvidemos que también existe una belicosidad de palabras: polémica inútil, calumnia abierta, insinuación maliciosa. También la lengua, nuestra lengua, ha de estar por la paz.

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Lección 4

 EL SALMO 121

LA NUEVA BIBLIA ESPAÑOLA

BIBLIA HEBREO-ESPAÑOL

BIBLIA DE JERUSALÉN

Levanto mis ojos a los montes: ¿de dónde me vendrá el auxilio? (2) El auxilio me viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra. (3) No dejará que tropiece tu pie, no duerme tu guardián. (4) No duerme, no dormita el guardián de Israel. (5) El Señor es tu guardián, el Señor es tu sombra, está a tu derecha. (6) De día el sol no te hará daño ni la luna de noche, (7) El Señor te guarda de todo mal, él guarda tu vida. (8) El Señor guarda tus entradas ahora y por siempre.

 

 

 

 

 

 

Cántico de las ascensiones. Alzaré mi ojos a las montañas. ¿De dónde provendrá mi auxilio? (2) Mi ayuda viene del Eterno, que hizo el cielo y la tierra. (3) Él no tolerará que tu pie sea movido. Nunca dormita el que te guarda. (4) He aquí que el que guarda a Israel no dormita ni duerme. (5) El Eterno es tu cuidador. El Eterno es tu sombra a tu diestra. (6) No te herirá el sol de día, ni la luna de noche. (7) El Eterno de guardará de todo mal. Él cuidará tu alma. (8) El Eterno vigilará tus salidas y tus entradas, desde ahora para siempre.

 

 

 

Canción de las subidas. Alzo mis ojos a los montes, ¿de dónde me vendrá el auxilio? (2) Mi auxilio viene de Yahvé, que hizo el cielo y la tierra.

(3) ¡No deja tu pie resbalar! ¡No duerme tu guardián! (4) No duerme ni dormita el guardián de Israel.

(5) Es tu guardián Yahvé, Yahvé tu sombra a tu diestra. (6) De día el sol no te herirá, tampoco la luna de noche.

(7) Yahvé te guarda del mal, él guarda tu vida. (8) Yahvé guarda tus entradas y salidas, desde ahora para siempre.

 

 

ESTUDIO GLOBAL

Hay en la Biblia 15 salmos llamados “graduales”. Tal vez se les da este nombre porque  en una  parte del Templo que conducía al recinto destinado para los hombres había quince gradas o escalones y estos salmos eran para cantarse por los levitas, uno en cada grada (Rabí David Kimchi); según otros eran cantados por los peregrinos que “subían” a Jerusalén por lo menos tres veces al año, en sus fiestas principales; algunos más los relacionan con el regreso de los cautivos de Babilonia; por último, Aben Ezra afirma que estos salmos son llamados graduales porque se cantaban en  tonos musicales ascendentes. Estas no dejan de ser especulaciones.

Lo cierto es que los salmos 120 a 134 tienen tres características en común:  a) son exquisitos poemas líricos breves en los que el poeta expresa sus sentimientos y se propone despertar sentimientos análogos en los demás (b) cada uno de ellos está construido alrededor de una palabra o expresión dominante, (epigrama), y (c) esta idea se repite creativa e ingeniosamente a lo largo del poema (epanáfora).

  1. a) Género, composición y estilo:

 En el hermoso salmo 121 la palabra clave es “guardar o proteger.” El salmista alienta a los verdaderos creyentes a confiar plenamente en la ayuda de Dios, y para enseñarles a recurrir a Su protección afirma dos cosas: Primera, que no importando en qué dirección volvamos nuestros ojos, sólo en Dios encontraremos salvación. En segundo lugar, alaba en términos muy elevados el cuidado paternal de Dios, quien defiende y guarda a sus hijos. El salmo evidentemente está  en la categoría de Salmos de Confianza.

 Podemos identificar dos voces en este poema: La primera es la del hombre necesitado que busca ayuda y la encuentra en Dios. En ninguna parte hay indicación de la necesidad que padece; la segunda voz no identificada, a partir del versículo 3, interpela al orante en segunda persona en diez ocasiones.

Si suponemos que este salmo es para una ejecución litúrgica, la voz anónima será la de un levita o sacerdote que pronuncia palabras proféticas  de confianza al orante. Si se tratara de un desdoblamiento interno del orante, las palabras se las dicta o sugiere en silencio Otro.

  1. b) Dios guardián

 Aquí el Señor Jehová se describe a Sí mismo como el Dios guardador, el Dios protector. Que nadie dude en aplicarse a sí mismo  esta verdad que pertenece a la comunidad de los hijos de Dios.  Además, Dios no está lejos, está a nuestro lado para defendernos, es  sombra a tu mano derecha. El que trasciende los montes y cielos, trasciende también la vigilia y el sueño. Todos pueden dormir, porque Uno no duerme.

  1. c) Polaridades

 “La vigilancia protectora se desdobla poéticamente en este salmo en cuatro polaridades: Sol y luna, día y noche, entradas y salidas, ahora y siempre.

Sol y Luna son los señores del día y la noche (Gn 1:14,15). El Sol puede matar de insolación (2 Re 4:19; Judith 8:2,3): la Luna vuelve lunáticos. Una sombra única protege de ambos enemigos potenciales en sus dos dominios temporales. Día y Noche son el pulso del tiempo, su giro periódico, cotidiano. Son la vigilia y el sueño, el trabajo y el descanso, son símbolos elementales de la vida y la muerte. Entradas y salidas es expresión de toda la actividad humana: salida al trabajo y entrada en casa (Sal 104:23), empresas comenzadas y concluidas, libertad de movimientos (Dt 28:6), nacer y morir. El guardián que custodia la puerta guarda la entrada y la salida. Ahora y siempre forman la polaridad esencial. El pasado ya se fue; la protección se ha de sentir en el momento presente y tiene que estar asegurada para el futuro.

Estas polaridades representan toda la vida humana. Mientras la vida del hombre transcurre en un ir y venir, Dios vela y guarda. El hombre puede confiarse al vaivén de la vida, porque el Señor guarda ese vaivén.” (L. A. Schökel)

 EXÉGESIS

  1. Alzaré mis ojos a los montes. Era común para los judíos dirigir sus mirada al monte Sion, donde estaba el arca y era por lo mismo, la fuente de todo bien; sin embargo, Calvino explica que la preposición ”a” debe entenderse como “sobre” o “más allá” de los montes. “Los montes” en este poema representan los medios y posibilidades terrenales, los cuales siempre son insuficientes. Podemos subir los montes con los pies o con la mirada; pero la verdadera ascensión tiene que dirigirse a Dios. Sólo en él hay suficiencia y salvación.
  1. ¿De dónde vendrá mi socorro? Esta pregunta demanda una respuesta que exceda los límites meramente humanos o terrenales. Esta es la afirmación y mensaje central del canto: “¡Mi socorro viene de jehová, que hizo los cielos y  la tierra!”  En este salmo, el profeta alienta a los verdaderos creyentes a confiar solamente en el cuidado paternal de Dios, el Creador; a no poner su confianza en recursos ni en poderes terrenales o humanos.
  1. No dará tu pie al resbaladero ni se dormirá el que te guarda. La segunda idea del salmo (vv. 3 y 4) tiene que ver con la debilidad o fragilidad del ser humano en contraste, con el cuidado permanente de Dios sobre los suyos. Este versículo puede traducirse como “Dios no permitirá (no sufrirá) que tu pie resbale.” En medio de los muchos peligros que nos amenazan a cada momento, y aunque sea difícil para nosotros librarnos del temor y de la ansiedad, el profeta testifica que Dios no permitirá que nuestro pie peregrino resbale. Este es un consuelo pues Dios afirma que no caeremos de manera definitiva, y que en nuestra debilidad Él sigue siendo nuestra fortaleza. Recordemos siempre que Jehová el Señor, Creador de los cielos y la tierra es nuestro divino Guardador. Él no ha abandonado a su creación y en su mano estamos seguros.
  1. “He aquí, no se adormecerá ni dormirá el que guarda a Israel” El Dios de Israel, el Santo de Israel recibe aquí un nuevo título: Guardián de Israel. Nuestro Dios no se adormece ni duerme. Esta es una expresión hebrea ad majorem, va de menos a más. Elías se burló de los profetas de Baal diciéndoles: “Griten, tal vez su dios duerme y hay que despertarle.” (1 Re 18:27). Eso es propio de los ídolos y dioses falsos. No es así con nuestro Dios. Jehová no sólo gobierna al universo sino que está al tanto de los suyos, les guarda y defiende.
  1. Jehová es tu guardador, Jehová es tu sombra a tu mano derecha. Él no está lejos de sus amados. Siempre está muy cercano a nosotros, es sombra (protección), a nuestra mano derecha. Hay dos pasajes que ilustran ricamente la idea de sombra: “El que habita al abrigo del Altísimo, morará bajo la sombra del Omnipotente” (Sal 91:1). Cuando Dios promete la restauración de Israel  en Os 14:5 y ss. crea una imagen poética de bendición y seguridad al describirlo como un lirio floreciente, con profundas raíces como el Líbano y “volverán a sentarse a su sombra; serán vivificados como el trigo, florecerán como la vid; su olor será como del vino de Líbano:”
  1. El sol no te fatigará de día ni la luna de noche. Esta parece ser una alusión a los golpes de calor tan fatales en las regiones cálidas, que en ocasiones producen muerte instantánea o graves daños a la salud. La narración a la luna es muy probable que se refiera al frío extremo de la noche cuyos funestos efectos se observan en países orientales en Palestina.
  1. Jehová te guardará de todo mal, él guardará tu alma. Puesto que el antónimo de “mal” en este verso es “la vida”, ese mal se extiende hasta lo último y definitivo, la muerte. El profeta no promete sin embargo una vida de felicidad y confort al creyente; sólo pone ante él, para suavizar su sufrimiento, la consolación de que Dios guardará a su pueblo del mal, manteniendo su vida en seguridad.
  1. Jehová guardará tu salida y tu entrada desde ahora y para siempre. Aquí usa el recurso de la repetición (epanáfora) para afirmar esta verdad en el corazón de su pueblo. Al final, el salmo se va bifurcando. El movimiento y la última palabra, en vez de cerrar rotundamente el poema, lo prolongan en una perspectiva sin término. Si al principio el hombre trascendía el espacio con una mirada ascensional, al final trasciende el tiempo con su tranquilidad íntima. ¿Hasta dónde llega el siempre?

 TRANSPOSICIÓN CRISTIANA

Jesús ruega al Padre en su oración sacerdotal: Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros.  Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; a los que me diste, yo los guardé. (Jn 17: 11,12)

 En la 2ª a Tesalonicenses, Pablo invita a orar de manera que resuena la oración del Padrenuestro:  Hermanos, orad por nosotros . . . para que seamos librados de hombres perversos y malos. (3:1,2)

La Primera Carta de Pedro proyecta el tema hacia la salvación definitiva y eterna, por lo cual arroja luz sobre el siempre con que concluye el salmo: para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros,  que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero. (1:4,5)

Con la muerte y resurrección de Jesucristo, la custodia de la vida y la seguridad por siempre entran en un contexto nuevo y se transforman, alcanzando su plenitud de sentido.

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Lección 5

 EL SALMO 122

LA NUEVA BIBLIA ESPAÑOLA      BIBLIA HEBREO-ESPAÑOL BIBLIA DE JERUSALÉN
¡Qué alegría cuando me dijeron: “Vamos a la casa del Señor”!(2) Ya están pisando nuestros pies tus umbrales, Jerusalén.

(3) Jerusalén, construida como ciudad bien unida y compacta,(4) a donde suben las tribus, las tribus del Señor; según la costumbre de Israel, a dar gracias al nombre del Señor.(5) Allí reside el tribunal de justicia, el tribunal del palacio de David.

(6) Saludad con la paz a Jerusalén: vivan tranquilos tus amigos;(7) Haya paz en tus murallas, tranquilidad en tus palacios.(8) Por mis hermanos y compañeros pido la paz para ti.(9) Por la casa del Señor nuestro Dios, te deseo todo bien.

 

 

 

 

Cántico de las ascensiones, de David. Me alegré cuando me dijeron: “ Vayamos a la Casa del Eterno” (2) Plantados están ya nuestros pies dentro de tus portones, oh Jerusalén, (3) Jerusalén que fuiste edificada en forma compacta. (4) Allá subieron las tribus, las tribus del Eterno, como testimonio para Israel, para ensalzar el Nombre del Eterno. (5) Por cuanto allí fueron puestos tronos para juzgar, los tronos de la casa de David.

(6) Orad por la paz de Jerusalén. Que prosperen quienes te aman, (7) y haya prosperidad en tus palacios.

(8) Por mis hermanos y mis compañeros, yo diré ahora: “Sea la paz contigo”.

(9) Por la Casa del Eterno nuestro Dios, buscaré tu bien.

Canción de las subidas de David. ¡Qué alegría cuando me dijeron: ¡Vamos a la Casa de Yahvé! (2) Finalmente pisan nuestros pies tus umbrales, Jerusalén.

(3) Jerusalén, ciudad edificada toda en perfecta armonía,(4) a donde suben las tribus, las tribus de Yahvé, según costumbre de Israel a dar gracias al nombre de Yahvé.(5) Allí están los tronos del juicio, los tronos de la casa de David.

(6) Invocad la paz sobre Jerusalén, vivan tranquilos los que te aman, (7) haya calma dentro de tus muros, que tus palacios estén en paz.

(8) Por amor de mis hermanos y amigos quiero decir:¡La paz contigo! (9) Por la Casa de Yahvé, nuestro Dios, pediré todo bien para ti.

 

ESTUDIO GLOBAL

Dios prometió en frecuentes ocasiones a Moisés que su Santuario tendría una morada permanente. Por más de mil años, el Arca del Pacto fue llevada de un lugar a otro en un largo peregrinaje. En este cántico gradual, David  se goza en el hecho de que Dios hubiera finalmente señalado una residencia permanente, un lugar en donde su Santo Nombre sería invocado: El Monte Sion. En los días de David no existía aun el templo, pero Dios había declarado desde el tiempo de los profetas que en Jerusalén haría Su morada, que allí estaría Su testimonio a todas las naciones. Porque Jehová ha elegido a Sion; la quiso por habitación para sí. Este es para siempre el lugar de mi reposo; aquí habitaré, porque la he querido. Sal 132,13-14

El Arca del Pacto fue llevada con gran alegría a Jerusalén (2 Sam 6.12 ss.) y ese es el motivo, según Calvino, que mueve a David a escribir el espléndido salmo 122. Recordemos que el arca representa a Dios morando en medio de Su pueblo. Es la base de la identidad del pueblo de Dios.

  1. a) Género y situación.

 El salmo 122 está en la categoría de “Cantos a Sion” y por su tema se asocia con los salmos 48 y 87. Shalom, paz, armonía es la idea central de este cántico gradual: La armonía y bienestar manifestadas no sólo a nivel personal, sino como una experiencia comunitaria, como una bendición compartida por todos. Además, para avivar en los creyentes el deseo de adorar a Jehová, declara que el bienestar del pueblo depende de Dios, quien hizo de Jerusalén la residencia de su trono. Desde allí defiende, sostiene y asiste a su pueblo. La situación se hace explícita en el principio del salmo: unos peregrinos llegan a la ciudad, meta de su viaje físico y espiritual.

  1. b) Composición y estilo.

 Repeticiones. El nombre de la ciudad yrwslm se repite tres veces en el salmo: al final de la introducción, materializando el término del viaje; en la primera parte, al empezar la loa; al principio de la segunda parte o petición. La triple repetición es intencional (así como en el salmo 99 se repite la aclamación “Santo”) pues invoca tres veces el nombre de la ciudad amada. La palabra byt =casa también se repite en tres ocasiones, así como el nombre Yhwh (1,4b y 9b). Por último, ocurre lo mismo con la palabra shalom= paz. Hay entonces una clara intención poética  en la repetición de estas cuatro palabras en tres ocasiones.

  1. c) Ciudad de paz

 La paronomasia es un recurso apreciado y practicado por los escritores bíblicos, tanto poetas como narradores,  que se encarga  de extraer significados a los nombres propios. Tiene en ocasiones que ver con la etimología de las palabras pero no necesariamente, fijándose en muchas ocasiones en los sonidos de las palabras. Vamos a notar que los dos componentes de la palabra Jerusalén (yrw y slwm) le han servido al poeta para componer su poema.

Yrw  tiene que ver con fundar, poner la piedra fundacional (Job 38:6) La costumbre es considerar a Jerusalén como la ciudad por excelencia, la ciudad de David o simplemente La Ciudad (Ez 7.23). De slwm  deriva prosperidad, paz, armonía.

 EXÉGESIS

  1. Yo me alegré con los que me decían:”¡A la casa de Jehová iremos!” La razón de ese contento es constatar que también en otros existe el mismo deseo de alabar a Dios. Calvino explica que la preposición “con” que aparece en Reina Valera debe traducirse como “cuando”, lo cual queda constatado por las otras tres traducciones que tenemos en la hoja anterior. La idea es de completa dicha, cuando junto con otros redimidos somos llamados a ir a la Casa del Señor. El anhelo de adorarle  nos hermana y llena de alegría.

¡Cuán bendita y gloriosa es la experiencia de estar en la presencia de Dios adorándole en comunión y compañía de otras personas cuyo corazón también ha sido redimido por la fidelidad de Dios! Esta es una experiencia que disfrutamos en cada ocasión que nos reunimos con el propósito de alabar y glorificar a nuestro Dios.

  1. Nuestros pies estuvieron dentro de tus puertas, Jerusalén. En los versículos 1 y 2, concentra el poeta con admirable rapidez dos momentos extremos del peregrinaje: el anuncio de la partida y la llegada, saltándose todo el viaje con su fatiga. “Nuestro pies estuvieron dentro de tus puertas, oh Jerusalén” es una expresión de gozo y satisfacción pues los viajeros han llegado y están firmes (bien plantados), en la morada del arca, allí donde se edificaría el Santuario de Dios, símbolo de la divina presencia.

La ciudad de paz se describe con tres rasgos excepcionales:

  1. Jerusalén, que ha sido edificada como una ciudad que está bien unida entre sí. Lo primero: Su belleza urbana manifestada en su trazado y construcción. Jerusalén es la joven hermosa, casi la novia del pueblo, y también la matrona acogedora: “tus siervos aman sus piedras” (Sal 102.15). El viajero no puede menos que admirarse al contemplar su hermosura.

 El poeta tiene dificultad para describirla y sólo dice: una ciudad bien unida entre sí o Jerusalén, ciudad edificada toda en perfecta armonía. Jerusalén, es figura de la unión y armonía (shalom) que Dios da a su pueblo. David menciona las puertas de Jerusalén, sus atrios, la excelencia de su construcción, su belleza.

  1. Allá subieron las tribus, las tribus de Jah, conforme al testimonio dado a Israel para alabar el nombre de Jehová. En segundo lugar, su condición de centro cultico de todas las tribus, unidas por su pertenencia al Señor y por la expresión de alabanza unánime y unísona. Es el lugar sagrado para invocar a Dios. El Señor merece un himno en Sion (Sal 65.1). Por esto suben las tribus, conforme al testimonio (pacto) dado a Israel. Mencionar el pacto es una referencia a la fidelidad de Dios. La palabra testimonio o costumbre también nos remite al hecho de que esta es una convocatoria oficial a la alabanza de parte de Dios.
  1. Porque allí están las sillas del juicio, los tronos de la casa de David. Lo tercero es la administración de la justicia del tribunal supremo que  consolida la justicia del pueblo.  Es el solio real para impartir justicia. Apreciamos dos cosas: Primero: Impartir justicia como atributo de  la dinastía davídica, el testamento profético de David (2 Sam 23. 3-4), la figura del rey ideal (Sal 72), el nombre de la capital, “Ciudad de Justicia, Ciudad Fiel” (Is 1:26). En segundo lugar, el culto debe ir acompañado de una acción eficaz a favor de  la justicia (Is 1:10-20, Sal 50,  Jr 7, etc.)

Toda nuestra salvación depende de esto: Cristo nos fue dado como Sacerdote y ha sido establecido como Rey para gobernarnos. Sion es figura de ambas cosas a través del Santuario y de los Tronos de David.

  1. Pedid por la paz de Jerusalén; ¡Sean prosperados los que te aman! Si hemos de ordenar  nuestras oraciones, comencemos rogando a Dios  que preserve siempre a su sagrada comunidad. Los muros y antemuros ilustran la inviolable protección de Dios.
  1. ¡Sea la paz dentro de tus muros y el descanso dentro de tus palacios! El orante, el visitante interpela, siente y expresa una relación personal con la ciudad. La oración sale de lo más profundo del corazón, al adentrarse y ser absorbido por la ciudad amada.
  1. Por amor de mis hermanos y mis compañeros diré yo: ”¡La paz sea contigo!” Los vv 8 y 9 comienzan usando la misma expresión (anáfora) para destacar el elemento común en ambas frases la vinculación de los motivos (el amor), formando un paralelismo enfático. Las conclusiones son equivalentes: La paz sea contigo/buscaré tu bien. La experiencia compartida de este viaje espiritual ha generado los más nobles sentimientos entre los peregrinos, pues el amor a Dios se refleja en un deseo de procurar el bien de los prójimos.

En nombre de todos, invocando diversas razones, el peregrino solicita el cumplimiento de un destino que Jerusalén  lleva inscrito en su nombre: La paz.

  1. Por amor a la casa de Jehová, nuestro Dios, buscaré tu bien. Buscar el bien de los demás es cuidar y procurar su salvación y prosperidad (shalom) y esto haremos siempre por amor a la casa de Jehová, nuestro Dios.

 TRANSPOSICIÓN CRISTIANA

“¿Respondes, Jerusalén, a tu nombre que significa visión y posesión de paz perfecta?” (posesión yerusa, perfecta slm) “ Lorinus.

“En tiempos de Jesús, ¿cantaban los peregrinos el salmo 122 al acercarse y avistar Jerusalén? Es probable y en tal caso las palabras de Jesús suenan dolorosamente en un contexto jubiloso: “ Y cuando llegó cerca de la ciudad, al verla, lloró sobre ella, diciendo: ¡Oh, si también tú conocieses, a lo menos en este tu día, lo que es para tu paz! Mas ahora está encubierto de tus ojos. Porque vendrán días sobre ti, cuando tus enemigos te rodearán con vallado, y te sitiarán, y por todas partes te estrecharán, y te derribarán a tierra, y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, por cuanto no conociste el tiempo de tu visitación. (Lc 19:41-44)

El Señor trae un saludo y un mensaje de paz que “la Ciudad de paz” no comprende; es una última oportunidad que rechaza. Al renegar de su destino de paz, que le trae un amigo (llorando por ella), la ciudad da paso a los enemigos. Dejará de ser ciudad unida y compacta; no dejarán en ti piedra sobre piedra. “Por sus hermanos  y sus amigos, él trae un saludo de paz”; en la ciudad “los tribunales de justicia” se aprestan a perpetrar la gran injusticia, que es ceguera culpable. ¿Podrá seguir albergando la casa del Señor nuestro Dios? – “Piedra sobre piedra” también alcanza al templo.

Entonces, ¿fracasa definitivamente el destino inscrito en el nombre de Jerusalén? El texto de Lucas ha invertido trágicamente el destino de paz. Pero nombre y destino se salvarán en nueva clave, cuando comiencen a designar la nueva ciudad, “la Jerusalén celeste.”

Los últimos capítulos del Apocalipsis dependen de textos proféticos y sólo medianamente repiten temas del Sal 122, sin aludir directamente a él:

Tronos para juzgar 20: 4 y 11-15 (según Dn 7)
Belleza de la ciudad 21: 10-21 (Ez 40s; Is 54 y 60)
Doce puertas / tribus 21: 12-14 (Ez 48:30-34)
Dios y el Cordero son el templo 21, 22s.

Al final del Apocalipsis, al final de la Biblia culmina el destino de Jerusalén. Nomen omen (nombre, destino)”

Luis A. Schökel

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Lección 6

 EL SALMO 123

LA NUEVA BIBLIA ESPAÑOLA      BIBLIA HEBREO-ESPAÑOL BIBLIA DE JERUSALÉN
Levanto los ojos a ti que habitas en el cielo.

(2) Como los ojos de los esclavos pendientes de la mano de su amo, como los ojos de la esclava pendientes de la mano de su ama, así nuestros ojos pendientes del Señor nuestro Dios hasta que se apiade de nosotros.

3) ¡Piedad, Señor, ten piedad! Que estamos hartos de desprecios; (4) nos sentimos hartos del sarcasmo de los satisfechos, del desprecio de los orgullosos.

 

 

 

Cántico de las ascensiones. Ante Ti alzo mis ojos, oh Tú que eres entronizado en los cielos (2) He aquí que, como los ojos de los siervos miran  la mano de su amo y como los ojos de una sierva miran la mano de su ama, así nuestros ojos miran al Eterno nuestro Dios, hasta que nos dé Su misericordia.

(3) Sé misericordioso con nosotros, oh Eterno, sé misericordioso, porque estamos hartos de menosprecios. (4) Nuestra alma está harta de las burlas de los desaprensivos, y de los menosprecios de los arrogantes opresores.

Canción de las subidas.  A ti levanto mis ojos, tú que habitas en el cielo. (2) Lo mismo que los ojos de los siervos miran a la mano de sus amos, lo mismo que los ojos de la sierva miran a la mano de su señora, nuestros ojos miran a Yahvé, nuestro Dios, esperando que se apiade de nosotros.

(3) ¡Piedad, Yahvé, ten piedad que estamos hartos de desprecio! (4) Estamos por demás saturados del sarcasmo de los satisfechos.

(¡Los soberbios merecen el desprecio!)

ESTUDIO GLOBAL

a) Género y situación.

 En este salmo, el justo oprimido por la cruel tiranía de sus enemigos clama a Dios por su liberación, pues no hay ninguna fuente de esperanza para él, excepto la protección de Dios. Por su perfil literario este cántico se clasifica dentro de los salmos de Peregrinación (Cantos de Sion) con fuertes elementos que corresponden también a los de Súplica individual. La palabra o expresión dominante (epigrama), alrededor de la cual este salmo está compuesto son los ojos que miran al Eterno.

Es muy poco probable que este poema haya sido escrito por David, pero no hay duda alguna de que su autor es el Santo Espíritu de Dios. No tenemos elementos definitorios para relacionar este salmo con algún momento histórico en particular, pero hay varias posibilidades: Puede datar de la época de la cautividad babilónica (Sal 137);  del tiempo de la reconstrucción de Jerusalén con Nehemías, asediados por sus vecinos (Ne 2:19 y 4:1-5);puede referirse a la tensión de clases  sociales en la comunidad judía (Ne 5); o a la cruel persecución de Antiochus Epiphanes, en la época de los macabeos.

b) Desprecio y piedad

Estas son las dos actitudes opuestas y correlativas del salmo y en ellas radica su riqueza humana y teológica: aquí abajo, la relación entre unos y otros hombres; arriba, Dios por encima de todos los hombres. El hombre “satisfecho” es el que realiza hazañas, lleva a cabo empresas, pero no se detiene en su mérito legítimo, sino que se compara despectivamente con otros. No sólo es alto, tiene que ser superior; desde su altura se burla de los demás y los humilla. Proverbios ilustra esta actitud:

Quien desprecia al prójimo no tiene juicio. (11:2) Quien desprecia al prójimo peca/fracasa; dichoso quien se apiada de los pobres. (14:21) Quien se burla del pobre afrenta a su Hacedor. (17:5)

No pudiendo el orante aguantar más la humillación, levanta los ojos a Dios para trascender así todas las minúsculas y mezquinas diferencia que hacemos los hombres, y se remonta al trono que devuelve su auténtica dimensión a los mortales.  Dios, desde allí, se inclina hacia el más humilde: “¿Quién como Jehová que se sienta en las alturas? . . . Él levanta del polvo al pobre y al menesteroso alza del muladar para hacerlo sentar con los príncipes de su pueblo. El hace habitar en familia a la estéril que se goza en ser madre de hijos.”  (Sal 113)

EXÉGESIS

1. A ti alcé mis ojos, a ti que habitas en los cielos.

 El salmo comienza con un rápido movimiento ascensional que no se detiene en los montes como en el salmo 121 sino que se eleva hasta los cielos, donde Dios está entronizado, desde donde gobierna la entera creación y soberanamente conduce la historia para gloria suya y felicidad de su pueblo. (Sal 29:10, 33:13, 47:8, etc.). Estas palabras no  sólo manifiestan su majestad inefable sino que nos enseñan que, cuando no hay esperanza en la tierra, en medio del laberinto de la vida o andando en valle de sombras y de muerte, habremos de recordar que el poder de Dios permanece  inalterable en el cielo con sin igual e infinita perfección.

Hay un tácito contraste entre el problemático y confuso estado de este mundo y el Reino Celestial de Dios, desde donde Él dirige y gobierna todas las cosas y que cuando a Él place, calma toda la agitación del mundo, viene al rescate de los que no tienen esperanza, ilumina con su luz admirable ahuyentando las tinieblas y levanta a los caídos. Esto es lo que está en el corazón del profeta cuando dice: A ti alcé mis ojos, a ti que habitas en los cielos.

2. He aquí, como los ojos de los siervos miran a la mano de sus señores,
Y como los ojos de la sierva a la mano de su señora,
Así nuestros ojos miran a Jehová nuestro Dios,
Hasta que tenga misericordia de nosotros.

Se habla ahora de los siervos y de los señores para enfatizar la dependencia de los primeros respecto de los segundos. Entre los ojos y la mano se establece como un campo magnético de comunicación personal. La mano representa el poder del amo (Ex 32:39,40), y es la fuente de donde ha de venir la protección, ayuda y  bendición para el siervo quien no puede defenderse a sí mismo; la vida entera del siervo depende de su señor  así como  la de la sierva, de  su  señora.

La manera como se trataba a  los siervos  y esclavos era sumamente degradante y vergonzosa en la antigüedad. Sufrían además de la violencia física, insultos, abusos y  humillaciones y era ilegal que tomaran un arma para defenderse de quienes les agredían. Sin embargo, la figura que usa el poeta para describir nuestra dependencia de Dios no debe ofendernos, sabiendo que Dios es nuestro defensor y toma nuestra vida bajo su cuidado.

No puede dudarse de que Dios será nuestro defensor y escudo en contra de los ataques y amenazas, cuando reconocemos que  nuestra protección está exclusivamente en él, y no ponemos nuestra confianza en nuestros propios recursos. Este salmo describe vivamente un período en el que el pueblo de Dios fue reducido a un estado de necesidad extrema que les llevó al borde de la desesperación.

3. Ten misericordia de nosotros, oh Jehová, ten misericordia de nosotros, porque estamos muy hastiados de menosprecio.

 Ahora viene la petición de misericordia,  misma que implora urgentemente la piedad. La suplica se repite en dos ocasiones como un ardiente deseo que indica que han sido reducidos a un grado de miseria. Recordemos que uno de los títulos clásicos de Dios es “el Piadoso” (hnwn): “Pero el Señor espera para apiadarse, aguanta para compadecerse . . .Dichosos los que esperan en él . . . No tendrás que llorar, porque, al oír tu gemido, se apiadará.” (Is 30:18,19).

Este pasaje nos enseña que no es algo nuevo para la iglesia ser despreciada y e insultada por los hijos de este siglo. Pablo declara en 1 Cor 4:13 que los enemigos de Dios “nos difaman, y rogamos; hemos venido a ser hasta ahora como la escoria del mundo, el desecho de todos.”

4. Hastiada está nuestra alma del escarnio de los que están en holgura, y del menosprecio de los soberbios.

Los satisfechos y altaneros son un tipo humano demasiado común. No siempre son los más altos los que humillan, muchas veces son más altivos los subalternos. El justo se ve obligado a suplicar para obtener lo que es su derecho y recibe lo que es suyo como si fuera un favor de parte del arrogante. Para los términos burla, desprecio, cfr.  Sal 31:18; 44:13,14; Ez 36:4,5; Is 37:23.

El profeta declara en dos ocasiones que su alma está harta del menosprecio y del sarcasmo de los soberbios. Cuando los insultos se unen a la violencia, la herida es más profunda. El epíteto soberbio es justamente aplicado a los que están en holgura, a los ricos, porque en muchas ocasiones la riqueza engendra el orgullo  en el corazón.

¿Qué nos queda entonces por hacer sino que, estando rodeados de tinieblas, busquemos la luz de la vida en el Cielo? y  que ¿estando nuestra alma harta con todo tipo de insultos y reproches, elevemos peticiones de liberación a Dios con la insistencia del que fallece de hambre?

TRANSPOSICIÓN CRISTIANA

La parábola del fariseo y el publicano (Lc 18:9-14) nos consuela en nuestros sufrimientos y al mismo tiempo nos advierte sobre el pecado de la soberbia. Encontramos por una parte la suficiencia del fariseo, vanagloriándose en su vida religiosa y en su cumplimiento de la Ley, orando consigo mismo y despreciando abiertamente al publicano. También vemos al publicano que no se atrevía a alzar los ojos  al cielo y golpeándose el pecho sólo clamaba, Dios se propicio a mí, pecador.  La conclusión de Jesús es muy clara: Cualquiera que se enaltece será humillado; y el que se humilla será enaltecido. Nuestra actitud en la vida y al orar debe ser la de dependencia de Dios.

Si esperamos todo de Dios como gracia y piedad, podremos superar las humillantes diferencias humanas. Nos levantaremos sobre el desprecio de los satisfechos al sentirnos acogidos por Dios, y no nos sentiremos satisfechos de lo que es gracia de Dios y no mérito nuestro.

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Lección 7

 EL SALMO 124

LA NUEVA BIBLIA ESPAÑOLA      BIBLIA HEBREO-ESPAÑOL BIBLIA DE JERUSALÉN
Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte -que lo diga Israel- (2) si el Señor no hubiera estado de nuestra parte, cuando unos hombres nos asaltaban, (3) nos habrían tragado vivos, ardiendo en cólera contra nosotros; (4) nos habrían arrollado las aguas, y el torrente nos llegaría al cuello, (5) nos llegaría al cuello el agua espumeante.*

(6) Bendito el Señor, que no nos asignó como presa de sus dientes; (7) salvamos la vida como un pájaro de la trampa del cazador; la trampa se rompió, nosotros escapamos. (8) Nuestro auxilio es el nombre del Señor, que hizo el cielo y la tierra.

* hirviente

 

 

 

 

Cántico de las ascensiones, de David. “Si no hubiese estado el Eterno con nosotros”, diga ahora Israel.  (2) “Si no hubiese estado el Eterno con nosotros, cuando los hombres se levantaron contra nosotros(3) ellos nos habrían tragado vivos. Cuando su ira se encendió contra nosotros (4) las aguas nos habrían sobrepasado, y la corriente nos habría anegado, (5) y las soberbias aguas habrían pasado sobre nuestra alma.”

(6) Bendito sea el Eterno, que no nos entregó por presa para los dientes de ellos. (7) Escapó nuestra alma como pájaro de la trampa de los cazadores. Se rompió la trampa y nosotros escapamos. (8) Nuestro auxilio es el Nombre del Eterno, que hizo el cielo y la tierra.

 

Canción de las subidas. De David. Si Yahvé no hubiera estado por nosotros – que lo diga ahora Israel – (2) si Yahvé no hubiera estado por nosotros cuando unos hombres nos asaltaron, (3) vivos nos habrían tragado en el ardor de su cólera. (4) Las aguas nos habrían arrollado, un torrente nos habría anegado, (5) nos habría llegado al cuello el agua en su vorágine.

(6) ¡Bendito Yahvé, que no nos hizo presa de sus dientes! (7) Nuestra vida escapó como un pájaro del lazo del cazador. El lazo se rompió, nosotros escapamos. (8) Nuestra ayuda es el nombre de Yahvé, que hizo el cielo y la tierra.

 

 

 

ESTUDIO GLOBAL

El cántico 124 exhorta a los creyentes a la alabanza (baruk Yhwh v. 6) y les recuerda otra vez que su seguridad depende únicamente de la gracia y poder de Dios. El texto habla de la liberación de peligros extremos. El uso litúrgico está indicado por la formula inicial “que lo diga ahora  Israel”, como en Sal 118:2-4 (Diga ahora Israel . . diga ahora la casa de Aarón . . .digan ahora los que temen a Jehová . . que para siempre es su misericordia).

a) Género y situación.

Por sus características literarias, esta cántico presenta elementos litúrgicos pero también es un salmo de confianza o de acción de gracias. Resulta difícil asociarlo con alguna circunstancia o época particular de la historia de Israel. Calvino afirma que este salmo se refiere a la protección de Dios a la iglesia de todas las épocas. Utiliza varias imágenes superpuestas: las fieras salvajes que devoran vivas a sus presas, el descenso en vida al Seol, el fuego destructor y el torrente devastador del agua, los ardides y trampas de los cazadores. Todas ellas ilustran la magnitud de los peligros que acechan al pueblo y de los cuales Dios les ha librado. Se resalta la fragilidad o debilidad de la víctima y la fuerza desproporcionada del victimario.

Su tema central está en un condicional (hipótesis): A no haber estado Jehová por nosotros . . . (prótasis). Pero la experiencia relatada es que ¡Dios estuvo allí y nos libró! (apódosis).

b) Intensidad de la experiencia.

El salmo capta el momento psicológico cuando el orante acaba de vivir el peligro aniquilador y se encuentra a sí mismo  a salvo, está conmocionado. Y comienza a recobrarse. Proyecta entonces esta experiencia a la dimensión colectiva y se torna en “nosotros”. De ahí su intensidad y vigor. Es en ese espacio donde se revela Dios. En el limite de nuestro ser – que es contingente – surge el Ser total y absoluto que nos sostiene.

EXÉGESIS

1. A no haber estado Jehová por nosotros, diga ahora Israel;

 Comienza con una solemne declaración que se menciona en dos ocasiones seguidas: “A no haber estado Jehová con nosotros . . .” David afirma que la liberación y la salvación del pueblo proceden  solamente del socorro de Dios y declara también que tal socorro es cierto y evidente. Dos hechos  se destacan: primero, que Dios estuvo cerca para brindar esta ayuda y en segundo lugar, reafirma la certeza de que su única seguridad radica en Dios. De ahí la expresión de alabanza y gratitud (v.6). Ahora, el salmista pide a la congregación que haga suya esta declaración repitiéndola en voz alta.

2. A no haber estado Jehová por nosotros, cuando se levantaron contra nosotros los hombres,

Es interesante observar que en la traducción de la Biblia Hebreo-Español (ver arriba), los vv. 2 al 5 están entrecomillados, pues al repetirlos la congregación toma conciencia en detalle de la gravedad del peligro y de la magnificencia de su liberación. Notemos también que quienes se levantaron contra la iglesia fueron los hombres ‘adam (multitud de hombres), en neto contraste con Yhwh. (cfr. Sal 56:11 “En Dios he confiado; no temeré; ¿qué puede hacerme el hombre?) Véase también Is 51:12.

3. Vivos nos habrían tragado entonces, cuando se encendió su furor contra nosotros.

 Respecto de la primera frase, se presentan aquí varias imágenes: La de fieras hambrientas que atacan, desgarran con los dientes y devoran vivos a sus víctimas (las fieras hambrientas no necesitan espadas para destrozar y tragar a las ovejas; su fuerza y furor bastan); Proverbios 1:12 pone en boca de los enemigos esta frase: “Los tragaremos vivos como el Seol y enteros, como los que caen (vivos) al abismo.” También en Núm. 16:30 ss. se narra la rebelión de Coré, que fue tragado vivo junto con todos los suyos, cuando se abrió la tierra, los cubrió y descendieron vivos al Seol. Termina diciendo que un fuego consumió a los culpables.

Después aparece la metáfora del fuego: Se encendió su furor, ardieron en cólera, su ira se encendió. Agua y fuego sintetizan el peligro mortal, la destrucción irreversible. Así es la furia de los enemigos, de la cual Dios libró a su pueblo. Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti. Is 43:2

4. Entonces nos habrían inundado las aguas; Sobre nuestra alma hubiera pasado el torrente;

El poeta refuerza ahora la imagen precedente con una elegante metáfora, comparando la terrible impetuosidad de los enemigos a una inundación que se traga y destruye todo lo que encuentra a su paso. Menciona primero las aguas, después el torrente  y en tercer lugar, las impetuosas aguas (v.5).

5. Hubieran entonces pasado sobre nuestra alma las aguas impetuosas.

Esta metáfora tiene que ver con el poderío de la inundación de las muchas aguas, con los torrentes vigorosos e incontenibles, con las aguas impetuosas que arrebatan y desgarran nuestras almas a su paso. Todo lo anterior crea una fuerte imagen de auténtica ansiedad y desesperación que contrasta  en seguida con la grandeza y eficacia del rescate divino. (Véase Is 8:8 en su propio contexto).

6. Bendito sea Jehová, que no nos dio por presa a los dientes de ellos.

El salmista exhorta al pueblo a la alabanza y gratitud a Dios por su oportuna salvación al borde de la agonía. Ilustra la liberación de la presa al ser arrancada del hocico de las fieras. Job utiliza una expresión similar al recordar los días en que vivía en plenitud antes de ser probado: “Le rompía las mandíbulas al impío para arrancarle la presa de los dientes.” Job 19:27 (Nueva Biblia Española). ¡Qué magnífica imagen para describir el peligro mortal en que se encontraba la iglesia y la poderosa liberación divina!

7. Nuestra alma escapó cual ave del lazo de los cazadores; se rompió el lazo, y escapamos nosotros.

¿Qué pueden hacer las aves ante el poder y argucias del cazador? Escapó nuestra alma sólo porque el lazo se rompió. Dios rompió la trampa y  puso a salvo nuestras vidas. En resumen, el enemigo es fuego que devora, agua que arrolla, tierra que traga, fiera que descuartiza, cazador que atrapa. En términos expresivos, la acumulación de imágenes es válida. Las imágenes se alían, superando sus diferencias, cercan y asedian al orante, lo acosan en relevos continuos.

8. Nuestro socorro está en el nombre de Jehová, que hizo el cielo y la tierra.

El cántico concluye bendiciendo y alabando el nombre de Jehová, a Jehová mismo, al Creador del cielo y de la tierra, para dar así testimonio a todos los hombres  de que Jehová es el Señor que reina y gobierna eternamente en el universo entero. El poder del Creador no quedó limitado al acto de la creación; sigue siendo el Soberano Señor y nosotros somos su pueblo.

 TRANSPOSICIÓN CRISTIANA

El Salvador oró al Padre en el Gethsemaní por los suyos, diciendo:

He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste; tuyos eran, y me los diste, y han guardado tu palabra. Ahora han conocido que todas las cosas que me has dado, proceden de ti; porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste. Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque tuyos son, y todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y he sido glorificado en ellos.  

 Y ya no estoy en el mundo; mas éstos están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros. Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; a los que me diste, yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliese.

Pero ahora voy a ti; y hablo esto en el mundo, para que tengan mi gozo cumplido en sí mismos. Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.

 No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal.( Juan 17:6-15)

¡Nuestro socorro está en el nombre de Jehová, que hizo el cielo y la tierra!

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 Lección 8

 EL SALMO 125

LA NUEVA BIBLIA ESPAÑOLA      BIBLIA HEBREO-ESPAÑOL BIBLIA DE JERUSALÉN
Los que confían en el Señor son como el monte Sion: no vacila; está asentado para siempre. (2) A Jerusalén la rodean montañas, a su pueblo lo rodea el Señor.

(3) No descansará el cetro del malvado en el lote de los honrados, no sea que los honrados pongan manos al crimen.

(4) Señor, trata bien a los buenos, a los rectos de corazón. (5) A los que siguen sendas tortuosas, que los conduzca el Señor con los malhechores.
¡Paz a Israel!

Cántico de las ascensiones.

Los que confían en el Eterno son como el Monte Sion, que no puede ser movido y está firme para siempre. (2) Como las montañas rodean a Jerusalén, así rodea el Eterno a Su pueblo, desde ahora y para siempre.
(3) Porque no descansará el cetro de maldad sobre la suerte de los justos, para que los justos no extiendan su mano hacia la iniquidad.
(4) Haz bien, oh Eterno, a los buenos, y a los que son rectos en sus corazones. (5) Pero a los que se apartan hacia sus caminos tortuosos, el Eterno los conducirá junto con los obradores de iniquidad. Sea la paz sobre Israel.

Canción de las subidas.
Los que confían en Yahvé son como el monte Sion, inconmovible, estable para siempre. (2) ¡Jerusalén, de montes rodeada! Así rodea a su pueblo Yahvé desde ahora y para siempre.(3) Nunca caerá el cetro impío sobre la heredad de los justos, para que los justos no alarguen su mano a la impiedad.(4) Favorece a los buenos, Yahvé, a los rectos de corazón. (5) ¡A los que se desvían por sendas tortuosas los suprima Yahvé con los malhechores!
¡Paz a Israel!

ESTUDIO GLOBAL

a) Género y situación.

Ese salmo nos enseña en su introducción que aunque los justos viven entre los impíos y están expuestos a todos lo males de este mundo, Dios siempre les guarda y protege. Quienes confían en Jehová, dice el profeta, son como la ciudad de Jerusalén que está protegida por el invencible bastión que forman las montañas a su alrededor. Si Dios permite que los justos sufran por la maldad de los ruines, en este cántico  les exhorta a mantener siempre una firme esperanza. Al mismo tiempo, Dios distingue entre los verdaderos y los falsos israelitas, aquellos hipócritas que no pueden aspirar a que lo que este salmo dice respecto de los justos, sea también aplicable a ellos.

Este salmo  es uno más de los cantos a Sión, compañero del 122. Su tema central es Confianza y Protección (v.2) como el salmo 121, el cual también habla de los montes. En su segunda parte (vv 4,5), tiene una forma de petición por la justicia retributiva de Dios (tema propio de la reflexión sapiencial). Entonces este cántico gradual incluye elementos de ambas  categorías.

Puede referirse a la época en que el emperador seléucida Antíoco IV intentó imponer su “cetro “ violento en Jerusalén y Judá e incluso estableció una polis griega en el centro de Jerusalén. Sn embargo  la espiritualidad de esta plegaria se acerca más bien a la actitud de un cronista, que sustituye las armas por la oración. No es una oración de los macabeos pues no tiene un carácter combativo.

En cambio es probable que el orante piense en grupos opuestos dentro de la comunidad judía: siente dolor por los hermanos apóstatas (los macabeos sentían odio contra ellos y los perseguían), teme que otros los imiten (no sea que extiendan los justos sus manos a la iniquidad). Invoca a Dios para que conforte a unos y castigue como corresponde a los que se extravían. En medio de las dificultades exhorta a confiar en el Señor e invoca la paz, interna y externa. El salmo se desarrolla en una serie de contrastes:

v.1 los que confían en Yhwh
v.2 su pueblo
v.3 los honrados
los honrados
los malvados
los que hacen iniquidad
v.4 los buenos y rectos los malhechores
v.5 Israel los tortuosos

El poema refleja una situación interna de la comunidad en que algunos apostataron a consecuencia del poder extranjero, pero no invita a la justicia por la propia mano, con la violencia armada, sino que invoca la justicia de Dios.

EXÉGESIS

1. Los que confían en Jehová son como el monte de Sion,
que no se mueve, sino que permanece para siempre.

La metáfora es muy poderosa porque asegura que los verdaderos creyentes se mantendrán firmes, pues confían en que el Señor los sostendrá siempre. Los equipara nada menos que con el monte de Sion que permanece para siempre. Imaginemos por un momento una serie de círculos concéntricos: En el centro está el Señor sentado sobre el monte Sion; en  seguida vemos a la ciudad y a sus vecinos judíos. En el tercer círculo está la muralla; en el cuarto están las montañas como refugio natural.

La montaña es ejemplo clásico de estabilidad, de manera especial Sion, el monte escogido (Sal 78.68)  y exaltado (Is 2.2). Como el Señor le asegura la estabilidad, así consolida a los que creen en su Dios. Si la montaña se afirma en tierra firme, quien confía se apoya en Dios.

2. Como Jerusalén tiene montes alrededor de ella,
así Jehová está alrededor de su pueblo desde ahora y para siempre.

No se nombra  la muralla de la ciudad; sólo las montañas que la circundan. Zacarías declara en su tercera visión una enseñanza que viene al caso: “ Sin muros será habitada Jerusalén, a causa de la multitud de hombres y de ganado en medio de ella. Yo seré para ella, dice Jehová, muro de fuego en derredor, y para gloria estaré en medio de ella” (2:4,5) Este monte de Sion no tiembla, es inconmovible y permanece para siempre porque es guardado por Dios.

Cuando se describe así a la iglesia, el propósito del salmista es estimularnos a creer a Dios, a confiar en su Palabra y protección en cualquier circunstancia. La seguridad prometida es el bien común de todos los que han sido llamados a ser  pueblo de Dios y le pertenecen. Aunque el mundo está sujeto a muchos cambios repentinos y aunque los creyentes vivan las mismas circunstancias que los demás, el amparo de Dios nunca se vulnera. “Así Jehová está alrededor de su pueblo desde ahora y para siempre.”

3. Porque no reposará la vara de la impiedad sobre la heredad de los justos;
no sea que extiendan los justos sus manos a la iniquidad.

El Señor ha asegurado que el cetro  de los malvados jamás se asentará sobre la heredad de los justos. El cetro es emblema de autoridad y poder. El Señor mora en Sion (Sal 132:13,14 ).  Lo que es “reposo” o morada del Señor no ha de ser “reposo” del cetro del malvado. Esto significa que las prácticas y pensamientos mundanos que con demasiada frecuencia infectan a la iglesia nunca habrán de asentarse definitivamente entre la comunión de los creyentes en Cristo.  El Reino de Cristo no se rige por leyes o criterios humanos ni terrenales. El Señor jamás lo permitirá. También asegura que la herencia reservada en los cielos para los santos nunca será destruida o violada por los impíos, pues ésta es incorruptible, incontaminada e inmarcesible. Nosotros también somos guardados por el poder de Dios para alcanzar esta salvación. (I Pd.1.4, 5)

Sí, hay situaciones en que la injusticia, la impiedad y la maldad parecen dominar la vida y amenazan aun desde adentro a la congregación de los santos. Es entonces tiempo de tomar la cruz y fortalecer nuestra fe y testimonio, porque Dios ha prometido que este mal es pasajero. Cuando no tengamos la suficiente fortaleza ni constancia para perseverar en nuestro deber, que este pensamiento esté presente en nuestras mentes: Dios tiene cuidado de su iglesia y la sostiene, aunque estemos quebrantados. Por lo tanto, nunca abandonaremos nuestra fe cuando seamos probados. Dios nos sustentará y nuestra fe será refinada y fortalecida.

El poder impío de los malvados pudiera causar que los “honrados se debiliten y pongan manos al crimen”  o “extiendan  sus manos a la iniquidad.” El salmo nos advierte que en ninguna situación  hemos de caer en esa tentación ante los ataques del pecado.  Tal advertencia es no sólo para los débiles o nuevos en la fe; es también para los que tienen una larga vida cristiana. Todos necesitamos estar atentos a este llamado por la debilidad de nuestra carne.

4. Haz bien, oh Jehová, a los buenos,
y a los que son rectos en su corazón.

Para fortalecer nuestra fe, necesitamos la oración para implorar la sabiduría y dirección divinas. Los buenos son los rectos de corazón, aquellos cuyo corazón ha sido renovado y sanado por Dios,  los de limpio corazón . . . .  los que verán a Dios. . .

5. Mas a los que se apartan tras sus perversidades,
Jehová los llevará con los que hacen iniquidad;
Paz sea sobre Israel.

“El salmo se refiere aquí sin duda a los hipócritas. Los justos  conviven con los impíos, el trigo crece junto con la cizaña. En la comunidad se manifiestan los que no son de nosotros, pero Dios cuida y preserva a su iglesia.” (J. Calvino). Aquí es clave la frase “los que se apartan” pues nos advierte que algunos lo harán. Encontramos en estos versículos un eco del salmo 1: “Porque Jehová conoce el camino de los justos, mas la senda de los malos perecerá.”

La conclusión de este magnífico poema  es la certeza de que Dios trae  “paz sobre Israel”, sobre el Israel conformado por los creyentes de todos los pueblos y razas de todos los tiempos, por todos aquellos a quienes el Señor nuestro Dios llamare.

Dios cuida a su iglesia purificándola, protegiéndola de sus enemigos y bendiciéndola con su paz. “Los que confían en Jehová son como el monte Sion que no se mueve.”

 TRASPOSICIÓN CRISTIANA

Se basa en los valores simbólicos conocidos del monte Sion, Jerusalén, la dinastía davídica y el pueblo de Dios. El monte es símbolo de Jesucristo, el Hijo de David, en cuanto presencia de Dios en la historia. Jerusalén es símbolo de la Iglesia terrestre (militante) y celeste (triunfante). El cetro o poder de los malvados se vuelve tentación para los honrados; por eso debemos reconocer por fe que Cristo glorificado empuña el cetro de justicia en el mundo, y que la Jerusalén celeste ofrecerá paz perfecta y definitiva al pueblo de Dios.

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Lección 9

EL SALMO 126 

LA NUEVA BIBLIA ESPAÑOLA      BIBLIA HEBREO-ESPAÑOL BIBLIA DE JERUSALÉN
Cuando cambió el Señor la suerte de Sion, creíamos soñar; (2) se nos llenaba de risas la boca, la lengua de júbilo.

Hasta los paganos comentaban. “El Señor ha estado grande con ellos”. (3) El Señor ha estado grande con nosotros, y celebramos fiesta.

(4) Cambia, Señor, nuestra suerte como los cauces del Negueb. (5) Los que siembran con lágrimas cosechan con júbilo.

(6) Al ir iban llorando llevando la bolsa de semilla; al volver vuelve cantando llevando  sus gavillas.

 

 

 

 

 

Cántico de las ascensiones.

Cuando trajo el Eterno a los que volvieron a Sion, éramos como gente que sueña. (2) Y se llenó nuestra boca con risas, y nuestra lengua con cánticos.

Y dijeron entre las naciones: “El Eterno ha hecho grandes cosas con ellos”. (3) Sí, grandes cosas ha hecho el Eterno por nosotros. (Por eso) nos alegramos.

(4) Vuélvenos de nuestro cautiverio, oh Eterno, como las corrientes en la tierra seca. (5) Los que siembran con lágrimas, cosecharán con alegría.

(6) Aunque siga su camino llorando el que lleva la simiente para sembrar regresará con regocijo trayendo sus gavillas.

Canción de las subidas.

Cuando Yahvé repatrió a los cautivos de Sion nos parecía estar soñando; (2) entonces se llenó de risa nuestra boca, nuestros labios de gritos de alegría.

Los paganos decían: ¡Grandes cosas ha hecho Yahvé en su favor! (3) Sí, grandes cosas ha hecho por nosotros Yahvé, estamos alegres!

(4) ¡Recoge, Yahvé, a nuestros cautivos, sean como torrentes del Negueb! (5)Los que van sembrando con lágrimas cosechan entre gritos de júbilo.

(6) Al ir, van llorando, llevando la semilla; y vuelven cantando, trayendo sus gavillas.

ESTUDIO GLOBAL

a) Género y situación.

Este salmo tiene tres partes. Primera (v.1-3), el profeta exhorta a la gratitud a los fieles que han regresado de la cautividad y exalta la gracia manifestada en su liberación, para hacerles ver que sin duda alguna fueron traídos de regreso a su país por la mano de Dios, y no por circunstancias fortuitas ni por la mano del hombre. En la segunda parte (v.4,5) se agrega una oración, para que Dios perfeccione la obra que ha iniciado. Finalmente (v.6), aunque no se avizora su inmediata restauración plena, él mitiga el sentimiento de cansancio y desánimo que tal situación pudiera generar, y  asegura a los fieles que aunque  la semilla se ha regado con lágrimas, la cosecha será gozosa.

Notamos que las tres traducciones que tomamos como referencia expresan este salmo en el tiempo pasado en sus primeros tres versículos (Juan Calvino también traduce el salmo en tiempo pretérito), en tanto que Reina-Valera lo hace en un futuro condicional. El hecho de que se exprese en pasado fortalece la idea de que este salmo se refiere al regreso de los cautivos de Babilonia como un hecho histórico, pero un regreso que aun debía ser completado (v.4). Así incluye una acción de gracias y una petición para que se complete o repita.

b) El cambio de la suerte.

Luis A. Schökel comenta que la combinación de dos palabras hebreas que se utilizan en este pasaje, sybt y shwt se traducen como “cambiar la suerte” (v. 1 y 4). Dado su carácter de fórmula, es aplicable a cualquier cambio de situación. El salmo nos dice que un cambio increíble ha ocurrido, un “sueño”. La mayoría de las veces en que aparece esta fórmula sybt/shwt se refiere al regreso del destierro de Babilonia. Jeremías es el especialista de esta fórmula. Desde el final del c. 29 al final del 33, o sea en un bloque de restauración, compilado y heterogéneo, la fórmula se repite  8 veces (29,14; 30:3.18; 31,23; 32,44; 33,7.11.26). En todas ellas, la traducción predominante es precisamente el retorno de los cautivos.

En conclusión, parece bastante probable que el salmo exprese el gozo por la vuelta del destierro, en la primera repatriación, todavía incompleta, o en tiempos de Nehemías. Después el salmo queda disponible para la repatriación de la diáspora y para otros trascendentales cambios de la suerte.

c) El gozo y el sueño.

El salmo de los desterrados (Sal 137) coloca a Jerusalén a la cabeza de todos los gozos. Is 35 es un canto a la alegría dedicado a la procesión de los desterrados. Tan grande es el gozo que les parece un sueño. ¿Por qué pensar que las desgracias son normales y las dichas son sueños ilusorios? Quizá sea cautela, nos da miedo entregarnos al gozo, por si no es cierto, por si no es duradero. Is 29,8 capta el momento doloroso cuando el hambriento despierta decepcionado del sueño. ¿Realistas o soñadores? El salmo confiesa entre líneas que los soñadores tenían razón, pues ellos son los que preparan los grandes cambios de la suerte. Claro está que en el salmo, y en la realidad, el autor del cambio es el Señor.

d) Dos imágenes.

Primera: En un territorio de desiertos y páramos como el Negueb, una lluvia breve e intensa puede llenar los cauces de corrientes torrenciales; el agua puede fertilizar algunas zonas desérticas como describe Job 38,25 a 27:

¿Quién ha abierto un canal para el aguacero y una ruta al relámpago y al trueno, para que llueva en terrenos despoblados, en la estepa en que no habita el hombre, para que se sacie el desierto desolado y brote hierba en el páramo?

Del mismo modo se han de llenar los cauces de Judá con las corrientes de los nuevos repatriados, del destierro o de la diáspora.

Segunda imagen. Contrapone a la fatiga de la siembra con el gozo de la cosecha. La siembra podía exigir quitarse pan de la boca para obtener simiente; el sacrificio podía ser penoso, hambre anticipada. La imagen es sugestiva en una cultura agraria elemental y el gozo presente cubre al recuerdo triste del sacrificio. Aquella marcha penosa no fue estéril; fue una siembra costosa para disfrutar de una cosecha tanto más gozosa y abundante, cuanto más diferida.

EXÉGESIS

1. Cuando Jehová hiciere volver la cautividad de Sion, seremos como los que sueñan.

 En el contexto del destierro, este salmo forma pareja con el salmo 124, el cual es la mirada espantada y el corazón agitado sobre el abismo, del cual apenas nos hemos salvado (Ver lección 7). El salmo 126 es, por contraste, la explosión de gozo pues ha sucedido lo increíble, el sueño que Dios hizo posible por su fidelidad reiterada durante los 70 años de la cautividad.

Es tan asombrosa la liberación  venida de Dios, que el profeta no alcanza a comprender tanta dicha y entonces expresa esta gozosa realidad como si viviera un sueño. Sí, son tan sorprendentes las obras del Señor que en muchas ocasiones quedamos admirados, incapaces de comprender  la magnificencia y abundancia de las bendiciones divinas. Le alabamos porque todo ello viene de su mano providente.

2. Entonces nuestra boca se llenará de risa, y nuestra lengua de alabanza; entonces dirán entre las naciones: Grandes cosas ha hecho Jehová con éstos.

Aquí no se describe una alegría ordinaria. Es un estado tal de contentamiento que hace que la risa y alegría se desborden incontenibles y la lengua prorrumpa en alabanzas al Señor. El regreso a Jerusalén es señal de su comunión restaurada con Dios y por lo mismo,  la ocasión propicia para que los creyentes expresen su gozo de todo corazón. Los paganos han sido testigos y reconocen la acción del Señor a favor de su pueblo. “Jehová ha hecho notoria su salvación; a la vista de las naciones ha descubierto su justicia” (Sal 98,2) “Jehová nuestro Dios desnudó su brazo ante los ojos de todas las naciones y todos los confines de la tierra verán la salvación del Dios nuestro.” (Is 52:10)

3. Grandes cosas ha hecho Jehová con nosotros; estaremos alegres.

En este versículo el profeta repite a nombre propio y de la iglesia las palabras que han sido el testimonio de las naciones ajenas a Israel: ¡Grandes cosas ha hecho Jehová con nosotros! Nadie puede negar la gloria de Jehová y al hacer nuestra esta expresión nos regocijamos  y fortalecemos en su grandeza. La alegría implica una antítesis entre el fresco y espontáneo gozo que viven ahora y la larga aflicción que experimentaron en la cautividad. Terminó el dolor, terminó la tristeza, el gozo ha regresado. ¡Estaremos alegres!

4. Haz volver nuestra cautividad, oh Jehová, como los arroyos del Neguev.

El escenario que encontraron los primeros que regresaron no estaba exento de retos, problemas y  enemigos que se oponían a la reconstrucción del Jerusalén. Había grandes esfuerzos y demandas por delante. La travesía misma por el desierto planteaba peligros y sacrificios. “Me parece – comenta Calvino – que es justo decir que la gracia de Dios se magnificaba en tal situación, pues este era un milagro. El profeta dice que aunque regresar es un reto difícil, todo el pueblo se unirá de acuerdo a la voluntad de Dios, porque así como Él puede inundar los arroyos para que fluyan las aguas en el desierto, afirma que de la misma manera el camino a Jerusalén se llenará con los redimidos que volverán a  Sion.” Los judíos que ya han sido repatriados oran porque Dios traiga a sus compañeros que han quedado en Babilonia. Es en la comunión de todo el pueblo que éste encuentra su identidad centrada en Dios, el Dios del Pacto. Anhelan verse reunidos como el pueblo escogido.

5. Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán.

Esta frase se aplica tanto a los años de la cautividad, como a los que les aguardaban en la reconstrucción de Jerusalén. La preciosa semilla debía sembrarse en menoscabo de la alimentación del momento, confiando en la promesa divina de la restauración. Setenta años había durado el tiempo de la siembra; el futuro seguiría demandando  arduo trabajo y  sacrificio hasta el gozoso día de la siega.

6. Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas.

“Todo este sacrificio sería más que compensado con la abundante cosecha representada por las gavillas, que traerían cantando. Para que el gozo pueda suceder al sufrimiento presente, aprendamos junto con los creyentes de todos los tiempos a aplicar nuestra mentes a la contemplación de las promesas de Dios. Experimentaremos entonces que Dios no solamente secará las lágrimas de nuestros ojos, sino que llenará de gozo inconcebible nuestros corazones. “ (Juan Calvino)

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Lección 10

EL SALMO 127 

LA NUEVA BIBLIA ESPAÑOLA      BIBLIA HEBREO-ESPAÑOL BIBLIA DE JERUSALÉN
 

 

Si el Señor no construye la casa, en vano se cansan los albañiles; si el Señor no guarda la ciudad, en vano vigilan los centinelas.

(2) En vano  os levantáis temprano y retrasáis el descanso, los que coméis pan de fatigas: ¡si se lo da a sus amigos mientras duermen!

 

(3) La herencia que da el Señor son los hijos, el salario es el fruto del vientre.  (4) Son saetas en mano de un guerrero los hijos de la juventud.  (5) ¡Dichoso el varón que llena con ellas su aljaba! Si pleitea con su rival en la plaza, no será derrotado.

 

 

Cántico de las ascensiones, de Salomón. Si el Eterno no edifica la Casa, trabajan en vano los que la construyen. Salvo que el Eterno guarde la ciudad, en vano vela la guardia. (2) Es en vano para vosotros que os levantéis temprano y os acostéis tarde, vosotros que coméis el pan de trabajo, si Él (no) da (Su auxilio) a Sus amados en sueño.

(3) He aquí que los hijos son  heredad del Eterno. El fruto del seno es una recompensa. (4) Como las saetas en la mano de un hombre poderoso así son los hijos de la juventud. (5) Feliz el hombre que tiene su aljaba llena de ellos. No serán avergonzados cuando hablen con sus enemigos en el portón.

 

Canción de las subidas. De Salomón. Si Yahvé no construye la casa, en vano se afanan los albañiles; si Yahvé no guarda la ciudad, en vano vela la guardia.

(2) En vano os levantáis temprano y después retrasáis el descanso los que coméis pan con fatiga ¡si se lo da a su amado mientras duerme!

(3) La herencia de Yahvé son los hijos, su recompensa el fruto del vientre; (4) como flechas en mano de un guerrero son los hijos de la juventud. (5) Feliz el varón que llena con ellas su aljaba; no se avergonzará cuando litigue  con sus enemigos en la puerta.

ESTUDIO GLOBAL

a) Tema y composición.

Este salmo muestra que el orden de la sociedad, tanto político como doméstico, es mantenido solamente por la bendición de Dios y no por la astucia, diligencia o sabiduría de los hombres; y que la procreación de los hijos es su don particular. Podemos considerar este salmo como una oración de confianza, expresada en términos contrastantes: “Sin Dios es inútil pero  . .  .  Dios da.”

El lugar que ocupa el salmo 127 en el orden de los canticos graduales da mucho sentido a la serie: En el Sal 120 el orante se sentía desamparado cuando ofrecía la paz a sus rivales; ahora está seguro ante ellos, rodeado de sus hijos. En el 121, la ayuda no venía de los montes, sino del Señor; aquí tenemos la misma idea en otro contexto. El 122 canta a la ciudad esplendorosa; éste piensa en la ciudad y la familia y el juicio en las puertas. El Sal 123 pone su énfasis en la expectativa de la mano del señor y la señora; aquí habla de certezas. El 124 proclama la liberación de potenciales situaciones de sumo peligro; ahora sólo reflexiona calmadamente en las condiciones de la bienaventuranza. El 125 y éste son salmos de confianza. El Sal 126 canta al cambio de la situación (suerte); en éste continúa la restauración, extendida al ambiente familiar. Algunos estudiosos dividen este salmo en dos (v 1-2 y v. 3-5)

La confianza en Dios es central en el AT. Utiliza oposiciones hiperbólicas (aumentadas, exageradas) para subrayar la verdad de que Dios es la base de tal seguridad. Hay muchos ejemplos de hipérbole en la poesía bíblica para enfatizar esta verdad, como en Proverbios:

10:22 Hace prosperar la bendición divina
y nada le añade a nuestra fatiga.
19:21  Muchos pensamientos hay en el corazón del hombre; 
mas el consejo de Jehová permanecerá.
21:31  El caballo se alista para el día de la batalla; 
mas Jehová es el que da la victoria.

Agustín aplica de manera muy hermosa el lenguaje de este salmo a los ministros y pastores cristianos, como constructores y vigilantes de Dios sobre Su iglesia. ¡Qué vana sería su labor sin la gracia y poder de Dios!

EXÉGESIS

1. Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican;
Si Jehová no guardare la ciudad, en vano vela la guardia.

La palabra “casa” se refiere no sólo a una construcción, sino al orden doméstico y al gobierno  de la familia; lo mismo ocurre con “ciudad”, aplicándose a su buen gobierno. Los que edifican y los que velan son figuras  (sinécdoque), a través de las cuales nos enseñan que en general cualquier trabajo, previsión o habilidad que realicemos o apliquemos para mantener la casa o proteger la ciudad, carecerán de propósito a menos que Dios desde el cielo nos bendiga. Si nos sometemos humildemente a la providencia de Dios, no hay duda de que la bendición de la que Salomón habla aquí, llenará de luz todos los aspectos de nuestra vida privada y pública.

Salomón fue un gran constructor y un gran rey por lo que el salmo refleja la mentalidad de un estadista. La ciudad está construida y es responsabilidad del Rey protegerla en sus murallas pero  también en el interior a los habitantes, sus casas y patrimonio. Se supone una ciudad amurallada con un cuerpo de centinelas; sin embargo el rey sabe que los recursos humanos con frecuencia son insuficientes. Hace entonces esta declaración de fe en la primera parte del salmo: ¡Sin Dios, todo es vano!

Dicho de otra manera: Si Jehová construye la casa, nuestro trabajo no es en vano; si Jehová guarda la ciudad, los que vigilan cumplen su propósito. Este texto no es una invitación a la inactividad, al falso pietismo ni a la pereza; es más bien un llamado a hacer nuestro mejor esfuerzo de acuerdo con la voluntad de Dios, conscientes de  que Él nos sostiene y bendice por Su gracia. El salmo reconoce la grandeza y gracia de Dios, para no dejar lugar a la soberbia ni a la vanidad humana pero de ninguna manera rechaza ni menosprecia la industria, labor y esfuerzo humanos, pues es digno de encomio usar diligentemente los dones y recursos que Dios nos ha dado para cumplir nuestros oficios.

En resumen: Sí tenemos que construir la casa, sí tenemos que vigilar la ciudad, sabiendo que nuestra suficiencia viene de Dios y que su poder y gracia nos circundan prosperan y confirman la obra de nuestras manos.

2. Por demás es que os levantéis de madrugada, y vayáis tarde a reposar, y que comáis pan de dolores; pues que a su amado dará Dios el sueño. En contraste, el salmo habla de la futilidad del esfuerzo del hombre que no considera a Dios en lo que emprende, que madruga y se desvela, pero come “pan de dolores”. Este pan es el que se obtiene a base de intenso desgaste y ansiedad, o bien el que se come con una alma turbada y sin reposo. El “pan de fatigas” apunta directamente a Gn 3,19.

Compárese madrugar y trasnochar con el ritmo y armonía del trabajo que describe el salmo 104:23: “Sale el hombre a su labor, y a su labranza hasta la tarde. ¡Cuán innumerables son tus obras, oh Jehová! Hiciste todas ellas con sabiduría; La tierra está llena de tus beneficios.”

A su amado dará Dios el sueño. Nos habla de la paz interna de quienes confiando en el Señor, pueden descansar de sus trabajos por la noche de manera apacible, pues han sido fieles en el ejercicio de sus responsabilidades. Esta frase resalta el entrañable cariño que Dios tiene por sus hijos al llamarles “sus amados” o “sus amigos”.  Él da el pan y el reposo a sus amados.

3. He aquí, herencia de Jehová son los hijos; cosa de estima el fruto del vientre. Este texto trae sobre los hijos un significado espiritual muy rico. Los hijos son herencia o recompensa de Jehová. No son simplemente producto del ciclo natural de reproducción humana, ni del ritmo y naturaleza de la sociedad. Son herencia de Jehová. Los nacidos en el hogar son cosa de estima, esto es valiosos, preciosos a los ojos de Dios. Dice la palabra que los hijos, Sus hijos, no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne ni de voluntad de varón, sino de Dios (Jn 1:12). Este es un concepto que dignifica y santifica a la familia al colocar a los hijos y a la esposa en el propósito de Dios.

4. Como saetas en mano del valiente, así son los hijos habidos en la juventud. Los hijos no son un don pequeño para el hombre que en ellos ve renovada su posteridad. Les llama “saetas bruñidas” (Lam 49:2), y este salmo dice que son flechas en manos del violento o del valiente o del guerrero, pues Dios nos da a través de ellos nueva fuerza y motivos para vivir. Los hijos son asimismo defensa para el padre ante sus enemigos.

5. Bienaventurado el hombre que llenó su aljaba de ellos; no será avergonzado cuando hablare con los enemigos en la puerta. Hay que notar el recurso estilístico. No dice: “Dichoso el que tiene muchos hijos”, que sería lo obvio, sino “bienaventurado el que llenó su aljaba de ellos.” La última frase parece referirse a pleitos o querellas en que se ventilaban los asuntos y se impartía justicia. Al presentarse el padre rodeado de numerosos hijos hará valer mejor sus derechos ante jueces venales o acusadores injustos y mentirosos. Salomón tácitamente señala que no obstante cuán  celosamente practiquemos la integridad, nunca faltarán los detractores y calumniadores. Bienaventurado el hombre que llenó su aljaba de ellos, pues son herencia de Jehová.

Todo esto es posible solamente porque Jehová construye la casa mientras nosotros la edificamos, y porque Él guarda a la ciudad, en tanto que nosotros velamos.

TRASPOSICIÓN CRISTIANA

La instrucción sobre la confianza en Dios adquiere un tono entrañable y cordial en el NT, porque reconoce a Dios como Padre. Ningún comentario mejor sobre la confianza en Dios y su cuidado paternal que las enseñanzas  de Jesús en el Sermón de la Montaña:

“Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?

¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo? Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos. Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe? No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.  Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.”  (Mt 6: 25-33)

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Lección 11 

EL SALMO 128

LA NUEVA BIBLIA ESPAÑOLA      BIBLIA HEBREO-ESPAÑOL BIBLIA DE JERUSALÉN
 

 

¡Dichoso el que teme al Señor y sigue sus caminos! (2) Comerás de la fatiga de tus manos, serás dichoso, te irá bien, (3) tu mujer como parra frondosa en la intimidad de tu casa; tus hijos como renuevos de olivo alrededor de tu mesa. (4) Esta es la bendición del varón que respeta al Señor. (5) Que te bendiga el Señor desde Sión, y gozarás de la prosperidad de Jerusalén, todos los días de tu vida, (6) Verás a los hijos de tus hijos. ¡Paz a Israel!

 

Cántico de las ascensiones.

Feliz es el que teme al Eterno y anda en Sus caminos. (2) Cuando comas el fruto de la labor de tus manos, feliz serás, y te irá bien. (3) Tu mujer será como viña fructífera en la parte interior de tu casa. Tus hijos serán como plantas de olivo en derredor de tu mesa. (4) He aquí que ciertamente será bendecido el hombre que teme al Eterno. (5) Te bendiga el Eterno desde Sion, y contempla lo bueno que es Jerusalén todos los días de tu vida, (6) y alcanza a ver a los hijos de tus hijos. Sea la paz sobre Israel.

 

Canción de las subidas.

¡Dichosos los que temen a Yahvé y recorren todos sus caminos! (2) Del trabajo de tus manos comerás, ¡dichoso tú que todo te irá bien!

(3) Tu esposa como parra fecunda dentro de tu casa; tus hijos, como brotes de olivo, en torno a tu mesa. (4) Con tales bienes será bendecido el hombre que teme a Yahvé. (5) ¡Bendígate Yahvé desde Sion, que veas la prosperidad de Jerusalén todos los días de tu vida (6) y veas a los hijos de tus hijos!

¡Paz a Israel!

 

ESTUDIO GLOBAL

a) Género y colocación

 Este salmo es una bienaventuranza que canta la felicidad de la vida familiar en el contexto de Jerusalén e Israel. Está muy relacionado con el salmo precedente, en el que se menciona que la prosperidad en todos los asuntos de la vida cotidiana depende de la gracia de Dios; ahora el profeta nos advierte que quienes deseen participar de las bendiciones de Dios deben andar en  sus caminos con un corazón sincero, pues Él nunca defrauda a quienes le sirven. El argumento se desarrolla en la intimidad del hogar y después se amplía al entorno de la ciudad y de la nación. Su óptica es de adentro hacia fuera.

Por su colocación, este salmo completa y aclara el cántico 127. El trabajo humano no es en vano si lleva la bendición de Dios. En este poema la vida familiar está reducida a lo elemental, los papeles están simplificados: el padre trabaja para ganar el sustento, la madre, recatada, atiende la casa; los hijos traen su alegría y su apetito a la mesa. La mesa simboliza y realiza la unidad familiar.

b) El sistema imaginativo

Las dos imágenes de este salmo están tomadas del ambiente vegetal de la casa: la vid y el olivo. Estos elementos sugieren la lozanía y crecimiento en los hijos, la frondosidad y la fecundidad en la madre; no hay en este caso  imagen para el padre. La parra o vid dice del gozo del amor en Isaías 5 y en el Cantar de los Cantares; en el salmo, la alusión discreta a la “intimidad” (yrkty), apoya la sugerencia. Del amor que Dios bendice brota la fecundidad. Tu madre fue como una vid en medio de la viña, plantada junto a las aguas, dando fruto y echando vástagos a causa de las muchas aguas. (Ez 19:10) Cf. Is 32:12. En cuanto a los hijos, encontramos la imagen del árbol plantado (Sal 1,3; 92:14; Jr 17,8), y en otra raíz, Zac 4:12; Ap 11,4.

En un segundo paso, la vid apunta directamente a la gran familia de Israel. La vid representa a Israel: primero directamente (Sal 80, 8-13); después, por la mediación del tema materno, pues en la continuación del pasaje de Ezequiel citado arriba dice:  ella tuvo varas fuertes para cetros de reyes; y se elevó su estatura por encima entre las ramas, y fue vista por causa de su altura y la multitud de sus sarmientos. (Ez 19:11).

El olivo también puede simbolizar a Israel como se muestra en  Jr 11,16-17: Olivo verde, hermoso en su fruto y en su parecer, llamó Jehová tu nombre . . . porque Jehová de los ejércitos que te plantó ha pronunciado mal contra ti, a causa de la maldad que la casa de Israel y la casa de Judá han hecho, provocándome a ira con incensar a Baal.

c) Lo personal y lo colectivo

A partir del versículo 2, la voz anónima que declama el salmo se dirige a un sujeto en segunda persona: “tú”, a quien habla  directamente alrededor de diez veces en el transcurso del salmo. Este personaje “tú” pertenece a la comunidad, como indican las referencias a Sion, Jerusalén, Israel, fieles del Señor. Así son también las  bendiciones prometidas: vida larga hasta ver a tus nietos, prosperidad en la capital y paz en la nación. En otras palabras, el esquema familiar madre / hijos se ensancha en el esquema Jerusalén / Israel.

EXÉGESIS

1. Bienaventurado todo aquel que teme a Jehová, que anda en sus caminos. Este primer verso resume el contenido de este salmo; la siguiente porción amplifica esta verdad. La máxima “los que temen a Jehová son bendecidos en esta vida” difiere mucho de la opinión general, pues sólo la minoría, la  de los redimidos, estará de acuerdo; sin embargo el salmo 34,10 reza:  Los leoncillos necesitan, y tienen hambre; pero los que buscan a Jehová no tendrán falta de ningún bien. La provisión de Dios no faltará para aquellos que le temen.

Notemos ahora que en la segunda parte del verso se añade una característica que distingue a los siervos de Dios respecto de quienes con orgullo impío se burlan de Él y le desprecian. La bendición es para “todo aquél que anda en sus caminos” pues el temor de Dios y guardar su ley son inseparables. Aprendemos en este pasaje que nuestra vida no contará con la aprobación del Señor a menos que se encuadre en la divina ley para andar en el camino de justicia que Dios mismo preparó para nosotros en Cristo. La ley de Dios sigue siendo nuestra norma de fe y conducta en la vida que como redimidos tenemos, para gloria del Señor.

2. Cuando comieres el trabajo de tus manos, bienaventurado serás, y te irá bien. Después del enunciado del primer verso, ahora el salmo se dirige directamente a ti para dar mayor énfasis al lenguaje, haciéndolo más íntimo y personal, para que sepas que no sólo te espera la felicidad inmortal en los cielos, sino que durante tu peregrinaje en este mundo Dios no cesará en su cuidado paternal por ti. Por su gracia, el pan de cada día no faltará en tu mesa. Dos bendiciones semejantes son trabajar produciendo y disfrutar de lo producido (Is 65;21-23); al revés, maldición es trabajar en vano y no disfrutar de lo producido (Dt 28,30-41).

3. Tu mujer será como vid que lleva fruto a los lados de tu casa; tus hijos como plantas de olivo alrededor de tu mesa. Aparece otra vez la promesa hecha por Dios en el salmo 127 que quienes le honran serán bendecidos con hijos y descendencia: He aquí, herencia de Jehová son los hijos; cosa de estima el fruto del vientre. Los hijos habidos en la juventud son como saetas en mano del valiente.

El salmo 104,15 menciona como frutos benditos de la tierra productiva el vino, el aceite y el grano (pan). Estos son los bienes elementales. El profeta recuerda a los creyentes que cuando Dios les da el alimento, los hace sentirse felices con su esposa  e hijos y guarda sus vidas, están recibiendo cada día el fruto de su integridad. Todo ello moverá a los creyentes a andar en los caminos de Dios con mayor deseo y perseverancia, en amorosa relación con el Padre Celestial.

4. He aquí que así será bendecido el hombre que teme a Jehová. El texto hebreo enfatiza la certidumbre y seguridad de esta afirmación: He aquí, ciertamente, así será bendecido el hombre que teme a Jehová. “He aquí”, es una expresión que señala con el dedo y llama la atención del ojo.” (J. Calvino)

5. Bendígate Jehová desde Sion, y veas el bien de Jerusalén todos los días de tu vida. Algunos leen esta frase como una oración o un buen deseo cuyo cumplimiento es posible pero no necesariamente cierto; sin embargo, es más correcto entenderla como una expresión salida de la boca de Dios, a través de la cual se confirma la certeza de su bendición. Quienes son objeto de esta bendición  la reciben “desde Sion”, lo cual nos hace recordar que el Pacto de Dios es la fuente de toda gracia y que la promesa de bendición y vida eterna del Señor es para quienes observan su ley.

Ver el bien o prosperidad de Jerusalén es un llamado a considerar, no sólo la dicha personal o familiar, sino  a procurar el bienestar de la iglesia de Dios para verla en su prosperidad y florecimiento, pues no caben el egoísmo ni la negligencia en la edificación conjunta del Cuerpo de Cristo. Bien y paz figuran en el saludo a Jerusalén: “Por amor a la casa de Jehová nuestro Dios, buscaré tu bien”. (Sal 122).

6. Y veas a los hijos de tus hijos. Conocer a los nietos es señal de longevidad: “Corona de los ancianos son los nietos” (Prov 17,6; cf. Gn 50:23; Job 42,16)

Paz sea sobre Israel. Esta es el anhelo y la oración continua de todo verdadero creyente: La paz y armonía en el  seno del pueblo del Dios; la paz que no es como la que el mundo nos da, sino la paz que Cristo nos dejó.

TRASPOSICIÓN CRISTIANA

La Cena del Señor es una celebración que en un nivel muy superior incluye elementos centrales de este salmo: La mesa, el pan y el vino, la familia (la iglesia de Dios), reunida alrededor y sobre todos ellos la bendita Presencia de Dios en Cristo, reuniendo todo en dulce comunión y unidad.

No faltan las palabras de promesa, consuelo y esperanza. Promesa, porque es la expresión más viva de la redención que Dios prometió a su pueblo desde el principio, en su pacto de gracia; consuelo, porque recuerda y proclama que Cristo, con su cuerpo quebrantado y su sangre derramada, ganó una vez para siempre la salvación de su pueblo y nos dio la paz con Dios; esperanza, porque anuncia con toda certeza el regreso victorioso de Cristo al fin del mundo, para juicio y para reinar con los suyos eternamente.

Finalmente, se puede leer en clave escatológica, como hace Agustín. El cristiano, en virtud de la firme esperanza es capaz de disfrutar de su trabajo y fatiga; en el cielo gozará del fruto de su trabajo, “sus obras lo acompañan.” (Ap 14,13)

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Lección 12

EL SALMO 129

LA NUEVA BIBLIA ESPAÑOLA      BIBLIA HEBREO-ESPAÑOL BIBLIA DE JERUSALÉN
 

 

Cuánta guerra me han hecho desde mi juventud – que lo diga Israel -, (2) cuánta guerra me han hecho desde mi juventud, pero no me pudieron. (3) A costa de mis espaldas araban prolongando los surcos.

(4) El Señor, que es justo, rompió las coyundas de los malvados.

(5) Retrocedan derrotados los que odian a Sion.

(6) Sean como la hierba de la azotea que se seca antes de segarla; (7) que no llena la mano del segador ni la brazada del agavilla, (8) ni le dicen los que pasan: ¡qué el Señor os bendiga!

Os bendecimos  invocando al Señor.

 

Cántico de las ascensiones.

“Muchos me han afligido desde mi mocedad”, diga ahora Israel. “Muchos me han afligido desde mi mocedad, pero no han prevalecido contra mí.

(3) Sobre mis espaldas araron los sembradores. Hicieron sus surcos largos. (4) El Eterno es justo. Ha cortado las cuerdas de los inicuos.” (5) Sean avergonzados y obligados a retroceder los que odian a Sion. (6) Sean ellos como la hierba sobre los tejados, que se marchita antes de que crezca,

(7) y de la cual el segador no llena su mano, ni el que ata gavillas su seno, (8) ni dicen los que pasan: “Sea la bendición del Eterno sobre vosotros. Os bendecimos en el Nombre del Eterno.”

 

 

Canción de las subidas.

Mucho me han atacado desde mi juventud, – que lo diga Israel – (2) mucho me han atacado desde mi juventud pero no han podido conmigo.

(3) Mi espalda araron aradores, y alargaron sus surcos. (4) Yahvé, que es justo, rompió las coyundas de los malvados. (5) ¡Queden avergonzados y retrocedan todos los que odian a Sion; (6)sean como hierba del tejado, que se seca antes de arrancarla!

(7) El segador no llena con ella su mano ni su regazo el gavillador (8) y no dicen tampoco los que pasan: “Que Yahvé os llene de bendición.”

Nosotros os bendecimos en el nombre de Yahvé.

ESTUDIO GLOBAL

a) Género y colocación

 A cierta distancia del momento de su liberación, el orante mira hacia atrás; no sólo al pasado próximo sino también al remoto: da gracias a Dios por las veces que le ha librado. Después, como víctima inocente piensa en los causantes de su sufrimiento y clama por la justicia de Dios sobre ellos. El salmo expresa así una acción de gracias y también una súplica imprecatoria para que  los malvados sean castigados.

Por la hostilidad recordada, hace eco al primer cántico gradual, el 120 y es gemelo del 124, inclusive en su carácter litúrgico invitatorio: “Diga ahora Israel” . Cuando menciona a Sion, nos obliga a pensar en Jerusalén.

El poema nos enseña que si bien Dios sujeta a la iglesia  a diversas aflicciones, al final se muestra como su libertador y defensor. Nos recuerda que las persecuciones contra la iglesia (los llamados), siempre han estado y estarán presentes, para que nuestra fe esté fortalecida al enfrentar pruebas futuras.

 b) Imágenes

El poeta utiliza dos imágenes agrícolas: arar y cosechar. La primera de manera muy fuerte y aun cruel. Arar tiene dos posibles explicaciones. ¿Son las espaldas del orante el campo arado a latigazos, con profundos surcos, eufemismo de las hondas lesiones, “en profundas heridas  metieron el arado”?  o ¿el orante es el buey, la novilla que ha de arrastrar el arado tomando el lugar de la bestia? El esclavo no sólo es sometido a trabajos penosos e inhumanos sino que además es fustigado brutalmente para que trabaje y produzca. El esclavo lleva en la espalda la huella, “los surcos” de los latigazos.  En Is 51:23 (Biblia del Peregrino) se lee:

Los verdugos decían a tu cuello:

-Dóblate, que pasemos encima;

y presentaste la espalda como suelo,

como calzada para los transeúntes.

 Esta figura también puede entenderse como un castigo cruel para los vencidos: yo trillaré vuestra carne con espinos y abrojos del desierto. (Jue 8:7) Así ha dicho Jehová: Por tres pecados de Damasco, y por el cuarto, no revocaré su castigo; porque trillaron a Galaad con trillos de hierro (Am 1:3).

La segunda imagen, la de la cosecha, es clara: los culpables son castigados con un crecimiento malogrado, con una aridez sin fruto. El producto de su explotación y asedio de sus semejantes no les enriquece. Su presencia y destino son estériles como la hierba sobre los tejados, que se seca y no sirve para la cosecha.

EXÉGESIS

1. Mucho me han angustiado desde mi juventud, puede decir ahora Israel; El yo que utiliza el orante tiene un carácter colectivo, representa a la nación entera. La expresión “desde la juventud o mocedad” debe entenderse como los primeros principios y es un dicho común. Jeremías (2,2) coloca la juventud de Israel en el desierto, al salir de Egipto. Calvino da una más antigua  significación  a esta frase, hasta el llamado mismo de Abram y al tiempo de los patriarcas, pues los conflictos y amenazas no estuvieron ausentes desde el principio de la formación del que sería el pueblo de Dios.

2. Mucho me han angustiado desde mi juventud; mas no prevalecieron contra mí. Esta es la voz del pueblo que a invitación del liturgo hace suyo el testimonio de las angustias que la nación ha vivido y, al mismo tiempo, de la fortaleza que Dios le ha dado para que los enemigos no prevalecieran. La segunda parte de esta oración es típica de Jeremías: Y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo, dice Jehová, para librarte (1,19). Y te pondré en este pueblo por muro fortificado de bronce, y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo para guardarte y para defenderte, dice Jehová. (15:20)

3. Sobre mis espaldas araron los aradores; hicieron largos surcos. Ya comentamos este punto en la introducción – Imágenes.

 4. Jehová es justo; cortó las coyundas de los impíos. Como en otras ocasiones, se opone el singular “justo” u “honrado” al plural “malvados” o “impíos”. El honrado es el Señor que viene a salvar a las víctimas inocentes. Las coyunda son las fuertes cuerdas con que se ata a los animales al yugo. Son símbolo de dominio o poder sobre los demás. El salmo 2, refiere que las naciones se levantan contra el Ungido de Dios diciendo: “Rompamos sus ligaduras, y echemos de nosotros sus cuerdas (coyundas)”, pero afirma en seguida: “El que mora en los cielos se reirá; El Señor se burlará de ellos.”

 Al pensar en la liberación que Dios trae, es inevitable recordar las palabras del salmo 124, gemelo de éste, cuando canta: Nuestra alma escapó cual ave del lazo de los cazadores; se rompió el lazo y nosotros escapamos. Nuestro socorro está en el Nombre de Jehová, que hizo el cielo y la tierra. Dios rompió el lazo, Dios cortó las coyundas.

5. Serán avergonzados y vueltos atrás todos los que aborrecen a Sion. Ya sea que tomemos esta frase como una plegaria o como una promesa, debemos notar que está expresada en tiempo futuro y declara que el creyente no tiene razón para perder el ánimo cuando sus enemigos se levanten en alto. Ellos serán avergonzados y vueltos atrás, dice el Señor.

Sean asolados en pago de su afrenta los que me dicen: ¡Ea, ea! (Sal 40:15). Serán vueltos atrás y en extremo confundidos los que confían en ídolos, y dicen a las imágenes de fundición: Vosotros sois nuestros dioses. (Is 42:17)  

6. Serán como la hierba de los tejados, que se seca antes que crezca. “Cuando el esplendor o grandeza de nuestros enemigos nos infunda temor, recordemos esta comparación: que la hierba que crece en los tejados, aunque en la altura, no tiene raíces y consecuentemente es de corta duración, así estos enemigos mientras más se acerquen al sol por la altura de su soberbia, más pronto serán consumidos por el calor abrasador”. (J. Calvino)

7. De la cual no llenó el segador su mano, ni sus brazos el que hace gavillas. Tenemos aquí una confirmación de la verdad que aunque los malvados se ensalcen a sí mismos y tengan extravagantes opiniones de su propia importancia, siguen siendo mera hierba sin fruto. Aunque su apariencia sea de fortaleza y salud, se secan pronto y no llegarán al tiempo de la cosecha.

 Esta es una imagen de futilidad y también de despropósito. Todo el esfuerzo de los impíos es inútil  e infructuoso. Al final no habrán logrado nada.

8. Ni dijeron los que pasaban: Bendición de Jehová sea sobre vosotros; Os bendecimos en el nombre de Jehová. Considerando que obtener los frutos de la tierra está expuesto a tantos riesgos y contingencias (plagas, clima, tiempo, ladrones, etc.), era costumbre que al pasar por los campos de cultivo se pidiera la bendición de Dios sobre ellos y se deseara a los agricultores una cosecha abundante. Reconocer la mano y providencia de Dios en esta actividad fundamental para el sustento de la vida del hombre y de los animales es algo propio de los hijos que confían en Él. El corazón de los perversos les impide bendecir a los demás.

Concluimos este punto citando algunos bellísimos textos relacionados con los frutos de la tierra, que nos comparten el pensamiento y fe del hombre que teme a Dios:

  • La tierra dará su fruto; nos bendecirá Dios, el Dios nuestro. Bendíganos Dios, y témanlo todos los términos de la tierra. Salmo 67.
  • Mira, el olor de mi hijo, como el olor del campo que Jehová ha bendecido. Gen 27,27.
  • Bendito sea el fruto de tu suelo. Dt 4,28.
  • De un racimo jugoso dice: No lo eches a perder, que lleva una bendición. Is 65,8.

 Nosotros os bendecimos en el nombre de Yahvé.

 TRASPOSICIÓN CRISTIANA

La clave está en la equivalencia simbólica de Sion con la Iglesia de Cristo, desde sus comienzos perseguida, una y otra vez liberada. Lo que vive la iglesia como comunidad lo vive el cristiano por su fidelidad a Cristo, pues  nunca faltarán “los que odian a Sion”. Las palabras del Señor Jesús fortalecen nuestra fe:

“Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.” (Jn 16:33)

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Lección 13

 EL SALMO 130

LA NUEVA BIBLIA ESPAÑOLA      BIBLIA HEBREO-ESPAÑOL BIBLIA DE JERUSALÉN
Desde lo hondo te grito, Señor; (2) dueño mío, escucha mi voz. Estén tus oídos atentos a mi petición de gracia. (3) Si llevas la cuenta, Señor de los delitos, dueño mío, ¿quién resistirá? (4) Pero el perdón es cosa tuya, y así te haces respetar.(5) Aguardo al Señor, lo aguarda mi alma, esperando su palabra; (6) mi alma a mi dueño, más que el centinela a la aurora, el centinela a la aurora.

(7) Espere Israel en el Señor, que la misericordia es cosa del Señor, y es generoso redimiendo. (8) Él redimirá a Israel de todos sus delitos.

Cántico de las ascensiones.

Desde las profundidades Te he llamado, oh Eterno. (2) Señor, escucha mi voz. Presten Tus oídos atención a mis súplicas.(3) Si Tú marcaras las iniquidades, ¿quién podría mantenerse en pie? (4) Pero contigo hay perdón, para que seas temido. (5) Espero al Eterno. Mi alma Le ansía, y en Su palabra confío. (6) Mi corazón espera al Señor, más que los guardianes a la mañana. Sí, más que los guardianes esperan la mañana. (7) Oh Israel, confía en el Eterno, porque con el Eterno hay misericordia, y con Él hay redención en grado sumo. (8) Y Él redimirá a Israel de todas sus iniquidades.

Canción de las subidas.

Desde lo hondo a ti grito, Yahvé: (2) ¡Señor, escucha mi clamor! ¡Estén atentos tus oídos a la voz de mi súplicas!

(3) Si retienes las culpas, Yahvé, ¿quién, Señor, resistirá? (4) Pero el perdón está contigo, para ser así temido.

(5) Aguardo anhelante a Yahvé, espero en su palabra; (6) mi ser aguarda al Señor más que el centinela a la aurora; más que el centinela a la aurora  (7) aguarde Israel a Yahvé.

Yahvé está lleno de amor, su redención es abundante;(8) Él redimirá a Israel de todas sus culpas.

ESTUDIO GLOBAL

a) Género y estilo

 Ya sea que en este cántico  el profeta ore a nombre propio o en representación de la iglesia, lo que es manifiesto es que este creyente está abrumado por las adversidades y clama por su liberación. También reconoce que es justamente castigado por la mano de Dios, pero aun está motivado y alienta a los demás a mantener la esperanza, pues el Señor es el Redentor de su pueblo y siempre está presto para librarle de la muerte.

El tema central de este canto es la necesidad y seguridad del perdón que Dios otorga a su pueblo como expresión soberana de su gracia. Este es uno de los 7 salmos penitenciales (6, 32, 38, 51, 102, 130, 143).

 b) Ejes semánticos

  • Comienza con mucho vigor la visión vertical: la hondura desde la cual se alza el grito que ha de llegar hasta Dios. Aunque el orante no lo diga, se entiende que Dios está en el cielo. Por tal orientación, este salmo es compañero del 121 y del 123, los cuales comienzan con una mirada ascensional guiada por las montañas. La frase inicial “desde lo hondo”, gobierna todo el poema.
  • Vigilancia y expectación. Dios en este caso es el vigilante; no es el protector como en el salmo 121; sino el guardián atento a cualquier infracción. Una vigilancia que Job no pudo soportar:
7,19 ¿Por qué no apartas de mí la vista y por qué no me dejas ni tragar saliva?
  20 Si he pecado, ¿qué te he hecho? centinela del hombre . . .
13,27 Vigilas todos mis pasos y examinas mis huellas.                   (Biblia del Peregrino)
  • Perdón. Hay dos polos en el tema del perdón: en el polo negativo, la hondura y los delitos; en el polo positivo hay tres términos: misericordia, perdón, redención. Entre estos dos polos, discurren la súplica de perdón y la demanda de gracia que encontramos en este salmo.

Por el contrario, la vigilancia del hombre consiste en espiar la llegada del Dios liberador, como se vela aguardando la aurora. La vigilancia humana se hace expectante . . . . esperar y aguardar.

EXÉGESIS

1. De lo profundo, oh Jehová, a ti clamo.

La profundidad o la hondura nos es para los hebreos algo positivo como para nosotros (pensamientos profundos, interés profundo, etc.). La relacionan con lo inaccesible, incomprensible, inescrutable, con las profundidades de la tierra, del mar, del Seol. Esta invocación da la impresión de estar a punto de ser tragado por el mar, por el abismo.

2. Señor, oye mi voz; estén atentos tus oídos a la voz de mi súplica.

Tal es su desesperación, pero en medio de su miseria y pecado saca fuerza para clamar al trono de gracia. Su insistencia evidencia su grado de angustia.  Sobre la absoluta necesidad del perdón, Salomón ora en la dedicación del templo diciendo: “Si se convirtieren a ti de todo su corazón y de toda su alma en la tierra de su cautividad, donde los hubieren llevado cautivos, y oraren hacia la tierra que tú diste a sus padres, hacia la ciudad que tu elegiste, y hacia la casa que he edificado a tu nombre; tú oirás desde los cielos, desde el lugar de tu morada, su oración y su ruego, y ampararás su causa, y perdonarás a tu pueblo que pecó contra ti. Ahora pues, oh Dios mío, te ruego estén abiertos tus ojos, y atentos tus oídos a la oración en este lugar. “ (2 Cr 6:38 y ss.)

Cr. 7,14-15 registra la respuesta afirmativa de Dios a la petición del rey: “Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra. Ahora estarán abiertos mis ojos, y atentos mis oídos, a la oración en este lugar.”

3. JAH, si mirares a los pecados, ¿quién, oh Señor, podrá mantenerse?

 Aquí la figura es de un juez que señala cada una de nuestras transgresiones, que lleva cuenta de nuestros pecados. Nadie puede tenerse en pie ante su santidad. El salmista nos muestra con su ejemplo una regla que la iglesia debe observar siempre: La única manera de entrar en la Presencia de Dios es humillándonos y haciendo nuestra esta confesión, especialmente cuando Él nos trata con severidad.

4. Pero en ti hay perdón, para que seas reverenciado.

 El perdón está implícito en muchas confesiones de pecado. “Dios del perdón” (Neh 9:17); “el Señor es compasivo y perdona” (Dn 9:9). Está en puntos clave de las tradiciones del  Éxodo (Ex 34:9; Nm 14:19,20); cinco veces en el discurso de la dedicación del templo (1 Re 8); al final de la profecía de Isaías (55:7); en el anuncio de la nueva alianza y consiguiente restauración (Jr 31:34; 33:8); en otros dos salmos (25:11 y 103:3). La expresión en este salmo es enérgica y original: El perdón es cosa tuya, te toca a ti. “En ti hay perdón” Cuando la persona es tocada con un vivo sentido del juicio de Dios, no puede hacer otra cosa que humillarse con vergüenza y temor ante Él. Pero este sentimiento no es suficiente a menos que sea acompañado por la fe, cuya tarea es movernos a pedir el perdón y creer en sus promesas. No es este un confuso pensamiento sobre la gracia de Dios, sino la certeza que tiene el pecador al saber que si busca a Dios con un corazón contrito y humillado, será reconciliado con Él.

5. Esperé yo a Jehová, esperó mi alma; en su palabra he esperado.

Esta repetición enfatiza la esperanza del profeta y al usar la frase “ mi alma”, revela que esta confianza surge de  lo más profundo de su corazón (v. 1). Como Dios se reserva el derecho, también se reserva el tiempo del perdón; al hombre le toca aguardar, como aprendimos en el salmo 123. Isaías (55,7) invita a la conversión porque  el Dios nuestro será amplio en perdonar. 

6. Mi alma espera a Jehová más que los centinelas a la mañana, más que los vigilantes a la mañana.

La figura reiterada de los centinelas y vigilantes que aguardan con anhelo la llegada de la mañana, hace notar el ardor y perseverancia de su deseo por el Señor, quien traerá su perdón al iniciar el día. La mañana, tiempo de gracia. (Sal 30:5)

7. Espere Israel a Jehová, porque en Jehová hay misericordia, y abundante redención con él;

Después de haber hablado por sí mismo y de haber exhibido su persona como ejemplo, ahora David aplica esta doctrina al cuerpo de la iglesia. Invita a la iglesia a esperar en Jehová. La misericordia de Dios es el único fundamento en el que descansamos, de Él proviene la plena redención. El perdón es un acto específico de  misericordia. Su redención es abundante, nuestro Dios es abundante en perdonar.

8. Y él redimirá a Israel de todos sus pecados.

¡Qué gran verdad! A pesar de que nosotros, pobre pecadores, nos sintamos culpables en una y mil maneras, podemos siempre mantener el gozo de nuestra esperanza, pues Dios es misericordioso para perdonar. “Redimir” es un término legal. En sentido estricto se entendería como liberar a Israel del vasallaje, destierro o pérdida de su autonomía nacional. En sentido amplio, el significado queda abierto para cualquier liberación vinculada al perdón de los pecados.. Este verso es el único caso en que el término del rescate o liberación son “todos sus pecados”.

TRASPOSICIÓN CRISTIANA

Pablo describe en una página patética la condición  pecadora del hombre (Rom 7).Por ello decía Lutero que este salmo, junto con los 32 y 141, son “paulinos”.

Contando con un sumo sacerdote compasivo, Jesús, el Hijo de Dios, la carta a los Hebreos exhorta: Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro. (Heb. 4,16). Tomando “redención” en el sentido de rescate, se pueden citar varios textos: Gal 3,13; I Tim 2,6; Tit 2,14; Ap 5,9.

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Lección 14

EL SALMO 131

LA NUEVA BIBLIA ESPAÑOLA      BIBLIA HEBREO-ESPAÑOL BIBLIA DE JERUSALÉN
Señor, mi corazón no es ambicioso ni mis ojos altaneros; no persigo grandezas ni maravillas que me superan.

(2) Juro que allano y aquieto mi deseo como un niño en brazos de su madre, como a un niño sostengo mi deseo.

(3) ¡Espere Israel en el Señor, ahora y por siempre!

 

 

 

 

Cántico de las ascensiones, de David. Oh Eterno, mi corazón no está ensoberbecido, ni mis ojos son arrogantes, ni pretendo hacer cosas demasiado grandes o demasiado prodigiosas para mí.

(2) Ciertamente he sosegado y aquietado mi alma, como un infante en el pecho de su madre. Mi alma es conmigo como un niño destetado.

(3) ¡Oh Israel, confía en el Eterno, desde ahora y para siempre!

 

Canción de las subidas. De David. Mi corazón, Yahvé, no es engreído, ni son mis ojos altaneros. No doy vía libre a la grandeza, ni a prodigios que me superan.

(2) No, me mantengo en paz y en silencio, como niño en el regazo materno. ¡Mi deseo no supera al de un niño!

(3) ¡Espera, Israel, en Yahvé desde ahora y para siempre!

ESTUDIO GLOBAL

a) Género y estilo

 David, al escribir este salmo, tiene por objeto alentar al pueblo a unirse bajo su bandera para pelear vigorosamente contra sus enemigos. Al mismo tiempo exhorta a los justos a reconocerle y a obedecerle como su rey. Refuerza su argumento al declarar que él siempre se ha sometido a la guía y dirección de Dios y que nunca ha actuado fuera del llamado que Dios le hizo para ser rey de Israel.

Este es un salmo de confianza individual que también se abre a la comunidad en su parte final (v.3). Es una miniatura lírica que expresa dicha confianza basada en una antítesis y una comparación: Como en el salmo 8, lo contrario del soberbio es el niño. Mientras que el soberbio se hace desmedido en su ambición, el niño destetado se siente feliz y contento en el regazo de su madre, donde encuentra la satisfacción de sus necesidades más simples.

 b) Desdoblamiento psicológico

Este salmo propone un desarrollo de adentro hacia fuera: el corazón (no es ambicioso, soberbio o engreído), los ojos (no son altaneros o arrogantes), los pies (no persiguen o andan en busca de grandezas). Llega así a una conclusión del carácter: no busca cosas maravillosas, demasiado prodigiosas que le superan. El orante se mira con tal lucidez y honestidad que puede jurar ante Dios que no es víctima de un deseo enmascarado de ambición o grandeza. (v.2)

c) La comparación del niño

Este niño ya ha sido destetado; por tanto según los usos antiguos, tiene más de dos años: puede jugar (Gn 21,8-9; Is 11:8), su madre lo deja en el templo (I Sm 1, 21-28), recibe enseñanza (Is 28,9), pero todavía depende de su madre, que lo toma en brazos o se lo carga a la espalda. Una escena paterna que podría ser materna, de Oseas (11,3-4) ayuda a rellenar la imagen escueta del salmo:

“Yo con todo eso enseñaba a andar al mismo Efraín, tomándole de los brazos; y no conoció que yo le cuidaba.
Con cuerdas humanas los atraje, con cuerdas de amor; y fui para ellos como los que alzan el yugo de sobre su cerviz, y puse delante de ellos la comida
.” Toca a la madre acoger al niño con dominio blando, con decisión cariñosa, con cuerdas de amor.

Hay otro cuadro familiar que nos ayuda a visualizar esta estampa en Is 66,12-13:  “Porque así dice Jehová:   He aquí que yo extiendo sobre ella paz como un río, y la gloria de las naciones como torrente que se desborda; mamaréis, y en los brazos seréis traídos, y sobre las rodillas seréis mimados. Como aquel a quien consuela su madre, así os consolaré yo a vosotros, y en Jerusalén tomaréis consuelo.” 

EXÉGESIS

1. Jehová, no se ha envanecido mi corazón, ni mis ojos se enaltecieron; ni anduve en grandezas, ni en cosas demasiado sublimes para mí.

Este salmo es una plegaria dirigida a Dios y no caben en ella la simulación ni el engaño. David en su carácter de rey de Israel, afirma que ha procedido con toda fidelidad y recato a cumplir las funciones para las cuales fue ungido y que nada ha hecho por ambición u orgullo. Nos enseña una muy útil lección que debe gobernar nuestra vida: estar contentos con la suerte, con la porción que Dios nos ha dado, a ser moderados en nuestros deseos y a no dejarnos atrapar por la ambición. Notemos que no se discute si la porción o encargo de David era despreciable o exaltada; es suficiente que él tuvo cuidado de no exceder los límites de su llamado a servir.

Un corazón envanecido (frívolo), es causa de una conducta perversa e injustificada que atenta contra el equilibrio espiritual de la vida. ¿Qué aprovechará el hombre si granjeare todo el mundo, y perdiere su alma? o ¿qué recompensa dará el hombre por su alma? (Mt 16:26). Jehová aborrece los ojos altivos (Pr 6,17), por lo que el profeta guardó sus ojos de la soberbia. “La lámpara del ojo es el cuerpo . . si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas”.  (Mt 6,22-23). En resumen, todos sus sentidos así como su corazón se sujetaron a la reserva de la humildad. Al mencionar que no anduvo en grandezas, se refiere a la disposición o temperamento de su alma. Contra la soberbia previenen con frecuencia los sapienciales, como en el caso de Proverbios (Biblia del Peregrino):

16,18 Delante de la ruina va la soberbia,
delante de la caída va la presunción.
19 Más vale ser humilde con los pobres
que repartir botín con los ricos.
30,13 Gente de ojos engreídos y mente altanera.

Pero el texto más importante en la materia se lee en Is 2,9-19, del que citamos algunos versos para su meditación (Biblia del Peregrino):

11 Los ojos orgullosos serán humillados, será doblegada la arrogancia humana;
sólo el Señor será ensalzado aquél día,
12 que es el día del Señor de los Ejércitos:
Contra todo lo orgulloso y arrogante,
contra todo lo empinado y engreído . . .

2. En verdad que me he comportado y he acallado mi alma como un niño destetado de su madre; como un niño destetado está mi alma.

“En verdad”  lleva implícito un juramento, como leemos en la Nueva Biblia Española. Esta es una fórmula de juramento en la que  el Nombre de Dios no se menciona pero que, en opinión de Calvino, está sobreentendido;  de esta manera el salmista nos enseña a ser sumamente cautos al utilizarlo en nuestros juramentos. David jura en su sinceridad ante Dios, cuál ha sido su comportamiento.

El salmista utiliza aquí una figura haciéndose semejante a un niño destetado, diciéndonos que se ha apartado de las ansiedades que llenan de ambición  el corazón, y que ha encontrado paz al estar satisfecho con pequeñas cosas. Ha acallado su alma, aquietado su deseo, se ha mantenido en paz y silencio. Su alma reposa dulcemente en paz en el seno de Dios, libre de deseos desmesurados. El pasaje nos recomienda la simplicidad con que Cristo se refirió en Mat 18,3: “De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.” El niño destetado ha dejado atrás esta etapa de su nutrición y no está consciente de ambiciones o ansiedades, sino que tranquilamente se entrega a los cuidados maternales. (Phillips)

3. Espera, oh Israel, en Jehová, desde ahora y para siempre.

Vemos en esta conclusión la razón por la cual David no emprendió nada motivado por la ambición carnal: Llama a Israel a confiar, a esperar en el Eterno. Nuestra esperanza siempre estará bien fundada cuando, teniendo una opinión humilde y sobria de nosotros mismos, no deseemos ni intentemos cosa alguna sin la dirección y aprobación de Dios.

TRASPOSICIÓN CRISTIANA

La predilección por los niños y la humildad asociada a ellos es muy frecuente en el NT. El texto clásico se lee en Mat 18:  “De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos. Y cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como este, a mí me recibe. Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar.”

Una oración de Jesús nos enseña la importancia de la humildad en el contexto trascendental de la revelación divina:  “En aquella misma hora Jesús se regocijó en el Espíritu, y dijo: Yo te alabo, oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y entendidos, y las has revelado a los niños. Sí, Padre, porque así te agradó.  Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar.

Y volviéndose a los discípulos, les dijo aparte: Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis; porque os digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron.” (Lc 10,21-24)

La enseñanza ha cuajado en un aforismo evangélico: “Quien se ensalza será humillado; quien se humilla será ensalzado.” (Mt 23,12)

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Lección 15

 EL SALMO 132

LA NUEVA BIBLIA ESPAÑOLA      BIBLIA HEBREO-ESPAÑOL BIBLIA DE JERUSALÉN
Tenle en cuenta, Señor, a David todos sus afanes. 2 Cómo juró al Señor e hizo voto al Paladín de Jacob: 3 “No entraré en la tienda de mi casa, ni subiré al lecho de mi descanso; 4 no concederé sueño a mis ojos ni reposo a mis párpados, 5 hasta que encuentre un lugar para el Señor, una morada para el Paladín de Jacob”. 6 Oímos que  estaba en Efrata, la encontramos en los Campos del Soto. 7 Entremos en su morada, postrémonos antes el estrado de sus pies. 8 ¡Levántate, Señor a tu descanso, ven con el arca de tu poder! 9 Que tus sacerdotes se vistan de gala y tus leales te vitoreen. 10 En atención a tu siervo David, no niegues audiencia a tu Ungido.

11El Señor juró a David una promesa que no retractará: “Un fruto de tus entrañas colocaré en tu trono. 12 Si tus hijos guardan mi alianza y los mandatos que les enseño, también sus hijos, para siempre, se sentarán en tu trono”.

13 El Señor ha elegido a  Sion, la quiere como residencia suya:

14 “Este es mi descanso para siempre; aquí habitaré porque así lo quiero. 15 He de bendecir sus provisiones y saciaré a sus pobres de pan. 16 Vestiré a sus sacerdotes de gala, y sus leales aclamarán con vítores.

17 Haré brotar un cuerno a David, preparo una lámpara para mi Ungido. 18 Vestiré de ignominia a sus enemigos; sobre él florecerá su diadema”.

 

 

 

Cántico de las ascensiones, recuerda oh Eterno a David con toda su aflicción, 2  de cómo juró al Eterno y prometió al poderoso (Dios) de Jacob: 3  “Ciertamente no vendré a la tienda de mi casa, ni subiré a la cama tendida para mí. 4 No daré sueño a mis ojos, ni haré dormitar mis párpados, 5 hasta  que encuentre un lugar para el Eterno, una morada para el Todopoderoso de Jacob”. 6 He aquí que lo hemos oído en Éfrata (Efrat). Lo hallamos en los campos de Yáar. 7 Vayamos a Su morada. Que Le adoremos ante el escabel de Sus pies. 8 Levántate, oh Eterno, ante Tu morada. Tú y el Arca de Tu fortaleza. 9 Vístanse  Tus sacerdotes con justicia, y canten Tus fieles con alegría. 10 Por Tu siervo David, no apartes Tu rostro de Tu ungido.

11 El Eterno juró a David en verdad y no dejará de cumplirlo: “Del fruto de tu cuerpo pondré sobre tu trono.

12 Si tus hijos guardaren Mi Pacto y Mi Testimonio que les enseñaré, también tus hijos se sentarán para siempre sobre tu trono”. 13 Por cuanto el Eterno ha escogido a Sion. La deseó por morada Suya: 14 “Esta es mi morada para siempre. Aquí habitaré porque así lo he querido.

15 Bendeciré en gran manera su provisión. Le daré el pan que necesita en abundancia. 16 A sus sacerdotes los vestiré con salvación, y  sus fieles cantarán de alegría.

17 Allí favoreceré con Mi gracia a David. Allí ordenaré una lámpara para Mi ungido. 18 A sus enemigos los vestiré de vergüenza, pero sobre él brillará su corona.

Canción de las subidas. Acuérdate, Yahvé, de David, de todos sus desvelos, 2 del juramento que hizo a Yahvé, de su voto al Fuerte de Jacob: 3 “No he de entrar en la tienda, mi casa, no me meteré en la cama en que reposo, 4 no he de conceder sueño a mis ojos, ni quietud a mis párpados, 5 hasta encontrar un lugar para Yahvé, una morada para el Fuerte de Jacob”. 6 Sí, oímos de Ella, que está en Efratá, ¡la hemos encontrado en los Campos del Bosque! 7 ¡Entremos en el lugar donde Él habita, postrémonos ante el estrado de sus pies!

8 ¡Levántate, Yahvé, hacia tu reposo, ven con el arca de tu poder! 9 Tus sacerdotes se vistan de fiesta, griten de alegría tus amigos. 10 A causa de David, tu siervo, no rechaces el rostro de tu ungido.

11 Yahvé ha jurado a David verdad que no retractará: “Un fruto de tu seno sentaré en tu trono. 12 Si tus hijos guardan mi alianza, el dictamen que yo les enseño, también sus hijos para siempre se sentarán en tu trono”. 13 Pues Yahvé ha escogido a Sion, la ha querido como sede para sí: 14 “Aquí está mi reposo para siempre, en él me instalaré, que así lo quiero. 15 Bendeciré sin medida su alimento, hartaré de pan a sus pobres, 16 de fiesta vestiré a sus sacerdotes, sus amigo gritarán de júbilo.

17 Allí suscitaré un vástago a David, aprestaré una lámpara a mi ungido; 18 cubriré de ignominia a sus enemigos, mas sobre él brillará su diadema.

 

ESTUDIO GLOBAL

a) Género y situación

El escritor de este salmo, muy probablemente Salomón, invoca a Dios apelando a Su promesa a David de que sostendrá su reino y el de su Ungido, guardándolo y defendiéndolo para siempre. Es una liturgia para la traslación del arca al templo (vs 6-9). Contiene además una petición, alegando méritos y una doble profecía en respuesta (vs 3 y 11).

Las situaciones históricas a que se refiere son: la traslación del arca recuperada de casa de Obed-edom a la ciudad de David (2 Sam 6), y más tarde de la ciudad de David al templo construido por Salomón ( 1 Re 8):

13 Y cuando los que llevaban el arca de Dios habían andado seis pasos, él sacrificó un buey y un carnero engordado. 14 Y David danzaba con toda su fuerza delante de Jehová; y estaba David vestido con un efod de lino. 15 Así David y toda la casa de Israel conducían el arca de Jehová con júbilo y sonido de trompeta. . .  18 Y cuando David había acabado de ofrecer los holocaustos y ofrendas de paz, bendijo al pueblo en el nombre de Jehová de los ejércitos.

1 Re 8,5 Y el rey Salomón, y toda la congregación de Israel que se había reunido con él, estaban con él delante del arca, sacrificando ovejas y bueyes, que por la multitud no se podían contar ni numerar. 

Entre estos dos traslados del arca hay un evento de suma importancia desde el punto de vista mesiánico narrado en 2 Sam 5: David expone al profeta Natán su deseo de “construir casa – templo – al Señor”; El Señor responde que Él construirá una “casa” – dinastía eterna – a David (promesa Mesiánica cumplida en Jesús, el Hijo de David); y añade que aceptará el templo construido por Salomón, su sucesor. Así  se vinculan eternamente el Reino y el Sacerdocio (de Cristo). Además el templo consagra el monte Sion y la capital Jerusalén. Cfr. Sal 78,68-70.

b) Composición y estilo

El estilo del salmo se distingue por la regularidad y abundancia de paralelismos. La composición está definida por repeticiones, correspondencias entre las frases, y las diferentes voces que hablan (ver “Interpretación prosopológica” en la lección 1): Hay dos peticiones de David (v 1 y 10), que enmarcan esta primera porción del salmo. La segunda parte  incluye dos juramentos del Señor, para el monarca (11) y para el templo (14). También encontramos varias correspondencias por demás significativas:

  • La principal es la de los dos juramentos ( 2 y 11),
  • Correspondencia entre dinastía y templo.
  • La ceremonia de traslado y la promesa del Señor: “reposo” (8 y 14).
  • Correspondencia entre “el siervo (David) y ungido (Jesús)” de la petición (10) y en la promesa (17-18).
  • Los símbolos del cuerno y de la lámpara, y el emblema de la diadema.

EXÉGESIS

  1. Acuérdate, oh Jehová, de David y de toda su aflicción;
  2. De cómo juró a Jehová y prometió al Fuerte de Jacob:
  3. No entraré en la morada de mi casa, Ni subiré sobre el lecho de mi estrado;
  4. No daré sueño a mis ojos, Ni a mis párpados adormecimiento,
  5. Hasta que halle lugar para Jehová, Morada para el Fuerte de Jacob.

 Pedir a Dios  que recuerde o tenga algo presente es común en las súplicas, por ejemplo: Acuérdate de mí para bien, Dios mío, y de todo lo que hice por este pueblo. (Neh 5,19).  Con todo, él miraba cuando estaban en angustia, y oía su clamor; y se acordaba de su pacto con ellos. (Sal 106,44) Así dice Jehová: Me he acordado de ti, de la fidelidad de tu juventud, del amor de tu desposorio, cuando andabas en pos de mí en el desierto, en tierra no sembrada. (Jr 2:2). Se ha acordado de su misericordia y de su verdad para con la casa de Israel (Sal 98,3).

David sufría aflicción porque sabía que Dios debía ser adorado en el lugar  y de la manera que Dios escogiere (Deut 12,5), y el arca, habiendo sido capturada por sus enemigos y recuperada por la intervención divina, estaba en casa de Obed-edom; no en su propia morada. De allí su juramento de construirle casa. Anhelaba la Presencia de Dios en medio de la nación para su defensa y gobierno. El título de Yhvh Fuerte o Paladín de Jacob, de uso poco frecuente,  proviene de Gen 49,24; Is 1:24 y otros.

El juramento o voto que hizo David expresa su profundo anhelo e inquietud, pues el asentamiento permanente del santuario estaba íntimamente conectado con su reinado; en tanto que la edificación del templo fuese incierta, su corona y las promesas eternas del Mesías estarían –humanamente hablando –en suspenso. Entonces, al decir que no dará descanso ni sueño a sus ojos es una manera hiperbólica de expresar este intenso deseo.

  1. He aquí en Efrata lo oímos; lo hallamos en los campos del bosque.
  2. Entraremos en su tabernáculo; nos postraremos ante el estrado de sus pies.

El v. 6 es oscuro. El pronombre relativo es femenino (la oímos) aunque en Reina-Valera aparece masculino como “lo” y se refiere sin duda al arca. La dificultad está en que el arca nunca estuvo en Efrata, la región de Beth-Lehem, donde nació Jesús. La mejor explicación posible – pues no podemos ir más allá de la revelación-  es según Calvino, la siguiente: Efrata se refiere a David en lo personal, y no tanto al lugar que lleva ese nombre, y la declaración del salmista es que ya que Dios escogió a David como  el rey nacido en Beth-Lehem, Efrata estaría necesariamente relacionada con el Pacto y consecuentemente con el Arca que lo representa.

El tema fundamental es el gozo y bendición que se anticipan por entrar como pueblo de Dios ante Su Presencia, para adorarle diligente y obedientemente. El Templo, con toda su majestad, será apenas el estrado, el escabel de sus pies para recordarnos así que el Santuario nunca podrá contener la inmensidad de la magnificencia de Dios. Somos llamados a elevar nuestros ojos a contemplar Su grandeza sin limites.

  1. Levántate, oh Jehová, al lugar de tu reposo, Tú y el arca de tu poder.
  2. Tus sacerdotes se vistan de justicia, y se regocijen tus santos.

Esta expresión llama la atención, pues evidentemente se trata de una frase reverencial y corresponde a una tradición relacionada con Nm 10,35: “Cuando el arca se ponía en marcha, Moisés decía: ¡Levántate Señor! . . . Y cuando se detenía el arca, decía: ¡Descansa , Señor!”, expresión usada también en  Sal 68:1. “El arca de tu poder” alude a  su función como paladión o protección militar pero ahora el llamado es a la adoración en el reposo asegurado.

El traslado se realiza con solemnidad.  El mismo salmo  68  aduce más detalles pintorescos de la procesión. Que los sacerdotes se vistan de justicia es una plegaria porque la justicia de Dios se manifieste entre la gente, simbolizada por  los ropajes de lino, rituales de los sacerdotes y  pide que haya gozo y regocijo para todos. Aquí la justicia significa el fruto o efectos de la justificación de Dios; no de la justicia propia de los hombres.

En la solemne oración de dedicación el Templo (2 Cr 6,41), Salomón dice:  Oh Jehová Dios, levántate ahora para habitar en tu reposo, tú y el arca de tu poder; oh Jehová Dios, sean vestidos de salvación tus sacerdotes, y tus santos se regocijen en tu bondad. Todo esto confirma la idea de la justificación que viene de Dios.

  1. Por amor de David tu siervo no vuelvas de tu ungido el rostro.

Por parte de la comunidad, la ceremonia concluye con una petición que distingue claramente entre David y “tu Ungido”: Por amor al primero, no rechaces, no apartes tu rostro del segundo. Esta oración en esencia es que al recordar Dios su promesa, muestre su favor a la posteridad de David. La iglesia así es enseñada  desde la profecía que Cristo como Mediador tiene acceso al Sancto Sactorum, está sentado a la diestra de Dios e intercede por nosotros. Aquí termina la primera parte del salmo.

  1. En verdad juró Jehová a David, y no se retractará de ello: De tu descendencia pondré sobre tu trono.
  2. Si tus hijos guardaren mi pacto, y mi testimonio que yo les enseñaré. Sus hijos también se sentarán sobre tu trono para siempre.

Aquí se introduce un oráculo de Dios, caracterizado como un juramento perpetuo, firme, irrevocable. No se retractara de ello. En la historia de Salomón, los hechos contradicen la promesa; sin embargo, esta es una magnífica profesión de fe y esperanza cumplida en Cristo Jesús, el Rey Eterno, el Hijo de David.

Sigue una cláusula condicionada que se refiere expresamente a hijos, nietos y descendientes. Esta es la oración de Salomón: Ahora, pues, Jehová Dios de Israel, cumple a tu siervo David mi padre lo que le prometiste, diciendo: No te faltará varón delante de mí, que se siente en el trono de Israel, con tal que tus hijos guarden mi camino y anden delante de mí como tú has andado delante de mí. (1Re 11,25).  Esta promesa y sus condiciones se hacen más explícitas en el  salmo 89,29-38.

  1. Porque Jehová ha elegido a Sion; la quiso por habitación para sí.
  2. Este es para siempre el lugar de mi reposo; aquí habitaré, porque la he querido.

El v. 13 introduce la segunda parte del juramento, dedicado al monte del templo, desde donde el Señor bendice a la comunidad y al rey. Así como David escogió para residencia real la ciudad jebusea de Jerusalén conquistada por él, el Señor ha escogido como residencia el monte Sion, el “monte codiciado para habitar” (Sal 68,17). El Monte Sion se convierte así en figura de donde procede toda bendición, de donde Dios está, se manifiesta y se revela, donde Él es adorado, el lugar Santo; el monte al cual han de subir las naciones para conocer del Dios Verdadero. El pacto de Dios con David, procede de su puro gracia porque así lo ha querido.

  1. Bendeciré abundantemente su provisión; a sus pobres saciaré de pan.
  2. Asimismo vestiré de salvación a sus sacerdotes, y sus santos darán voces de júbilo.

Que Dios more en medio de Su pueblo es la  fuente de todas Sus bendiciones. Se mencionan algunas pruebas de su cuidado paternal: preparar y proveer el alimento, saciar sus necesidades, vestir a sus sacerdotes de salvación – figura de la Redención divina –  y llenar a la gente de gozo y alegría.

  1. Allí haré retoñar el poder de David; he dispuesto lámpara a mi ungido.
  2. A sus enemigos vestiré de confusión, más sobre él florecerá su corona.

Lo que sigue no es una promesa menor. Habla del Renuevo, del Retoño,  del Vástago de David, de la certeza del cumplimiento del propósito redentor  del Padre en Cristo. Literalmente dice: “haré retoñar el cuerno de David”, el poder de David. Más tarde, la inspirada voz de Jeremías confirmará esta promesa: He aquí que vienen días, dice Jehová, en que levantaré a David renuevo justo, y reinará como Rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra. En sus días será salvo Judá, e Israel habitará confiado; y este será su nombre con el cual le llamarán: Jehová, justicia nuestra. (23,5-6)

Zacarías ratifica esta esperanza: Así ha hablado Jehová de los ejércitos, diciendo: He aquí el varón cuyo nombre es el Renuevo, el cual brotará de sus raíces, y edificará el templo de Jehová. (6,12).  La lámpara es figura de la inextinguible e invicta luz de Dios que ilumina al mundo a pesar de los oscuros vaivenes y pecados de la humanidad. No obstante la maldad y abierta oposición de sus enemigos, Dios cumplirá Su propósito y la corona del Mesías florecerá sobre él.

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Lección 16

 EL SALMO 133

LA NUEVA BIBLIA ESPAÑOLA      BIBLIA HEBREO-ESPAÑOL BIBLIA DE JERUSALÉN
Ved qué bueno es, qué grato convivir los hermanos unidos.

(2) Como ungüento precioso en la cabeza, que va bajando hasta la barba, la barba de Aarón, que va bajando hasta la franja de su vestidura.

(3) Como el rocío de Hermón que va bajando sobre el monte Sión. Porque allí manda el Señor la bendición: vida para siempre.

 

Cántico de las ascensiones, de David. ¡Mirad cuán bueno y cuán placentero es para los hermanos vivir juntos y unidos!

(2) Es como el precioso óleo  sobre la cabeza, que baja sobre la barba, la barba de Aarón, que baja hasta las faldas de su vestidura;

(3) como el rocío del Hermón, que baja sobre las montañas de Sión. Porque allí ordenó el Eterno la bendición, la vida para siempre.

Canción de las subidas.

¡Mira que es bueno y da gusto que los hermanos convivan juntos!

(2) Como  ungüento fino en la cabeza, que va bajando por la barba, que baja por la barba de Aarón, hasta la orla de sus vestidos.

(3) Como el rocío que baja del Hermón sobre las cumbres de Sión; allí dispensa Yahvé bendición, la vida para siempre.

ESTUDIO GLOBAL

a) Género y colocación

Este salmo es una acción de gracias por la concordia que prevalecía en la nación y exhorta al pueblo de Dios a favorecerla y mantenerla en su seno. Expresa una bienaventuranza. Menciona un hecho valioso que ilustra con dos comparaciones y razona con un argumento teológico. Está colocado casi al final de los cánticos graduales, lo cual añade valor al salmo. Comenzamos la recitación de los graduales sintiendo el dolor de la discordia y hostilidad (120), llegamos esperanzados a Jerusalén, saludándola con paz por mis hermanos (122), paz que ha de reinar en las familias (127-128). Ahora retomamos  el ambiente y conjunto de nuestros hermanos, como la familia cercana pero también como el pueblo en medio del cual mora Dios.

b) Las dos imágenes

Después de la gozosa exclamación inicial, el salmo propone dos composiciones paralelas: como aceite perfumado, como rocío copioso. Canta no a la familia minúscula de nuestras sociedades modernas, sino a la gran familia de otros tiempos que incluye generaciones, consanguíneos y colaterales. La situación no tiene perfil ni contornos precisos; es algo difuso, envolvente como una atmósfera. Para formular el poema utiliza entonces dos comparaciones equivalentes: el olfato y el tacto, que evocan el aroma y la frescura.

Nos invita a experiencias sensoriales: Así como al entrar a un bosque de coníferas o eucaliptos el aroma nos penetra y nos envuelve y respiramos placenteramente, así es la familia de hermanos unidos; así como al llegar a un sitio alto y fresco, donde la humedad se condensa en forma de rocío y se experimenta una frescura repentina y difundida, así es la gratísima comunión fraternal.

No termina allí el poeta porque es necesario aplicar esta visión a la comunidad nacional y litúrgica, y entonces traslada el aroma y la frescura al ámbito del culto. El aroma será el del aceite aromático usado en la unción sacerdotal; la frescura será la del rocío celeste traído desde la más alta montaña al monte elegido por Dios. “Una vez propuestas las imágenes, el poeta puede darles otro nombre y explicar otra razón. Allí en el Templo, allí a la comunidad de hermanos unidos, el Señor envía su bendición, que es vida duradera. . . El amor fraterno es una bendición que atrae bendiciones, es vida plena que se prolonga, es aroma que se difunde, es roció que impregna.” Luis .A. Schökel.

EXÉGESIS

  1. ¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es
    Habitar los hermanos juntos en armonía!

 Juan Calvino explica el contexto de este salmo refiriéndose a las divisiones y pleitos que por largo tiempo habían desintegrado al reino. David expresa entonces una acción de gracias por la reconciliación obrada por Dios: “En tanto que las animosidades nos dividan y los rencores prevalezcan sobre nosotros, aunque seamos hermanos por nuestra relación con Dios, no nos manifestamos como uno ya que tendremos el aspecto de un cuerpo desmembrado. Ya que somos uno en Dios el Padre y en Cristo, la unión debe ratificarse entre nosotros en recíproca armonía y amor fraternal”. (Juan Calvino). Sólo así experimentamos las bendiciones de la comunión a que se refiere el salmo.

  1. Es como el buen óleo sobre la cabeza, el cual desciende sobre la barba,
    La barba de Aarón, y baja hasta el borde de sus vestiduras;

 El buen óleo, hecho de mirra, cinamomo, caña de olor y acacia diluidos en aceite (Ex 30,33-33), sirve para ungir y consagrar la tienda y el arca, el altar y el candelabro, los utensilios del culto y también a “Aarón y a sus hijos para consagrarlos como sacerdotes míos.” Al poeta le interesa por ahora el aroma que se expande a medida que el aceite  resbala lentamente por la cabellera y la barba del sacerdote, hasta el cuello de los ornamentos sacerdotales. Todo esto significa que la concordia llega a su punto más alto en la verdadera y pura alabanza a Dios. Al referirse a  la barba y al borde de las vestiduras, entendemos que la paz que brota de Cristo como la cabeza, se difunde a todo lo largo y ancho de la Iglesia.

  1. Como el rocío de Hermón, que desciende sobre los montes de Sión;
    Porque allí envía Jehová bendición y vida eterna.

 La otra figura, la del rocío destilando sobre el monte Sión y Hermón, nos ilustra que la santa unidad  entre los hijos de Dios no sólo tiene una dulce fragancia ante Él, sino que también produce buenos efectos, así como el rocío humedece la tierra proveyéndola de  savia, de frescura y la hace fecunda.

Moisés dice que Judea no es como Egipto, el cual se cultiva como hortaliza gracias al desbordamiento  del Nilo, sino que Judea bebe las aguas de la lluvia del cielo (Ex 11,11).  Las fertilidad en las montañas depende solamente de las lluvias, tal es el caso del monte Sión. El rocío sólo proviene de lo alto.

Dios manda sus bendiciones donde se cultiva la paz, y testifica cuánto se agrada de la armonía entre sus hijos, derramando bendiciones y vida eterna. Pablo  expresa en otras palabras este mismo sentimiento: Por lo demás, hermanos, tened gozo, perfeccionaos, consolaos, sed de un mismo sentir, y vivid en paz; y el Dios de paz y de amor estará con vosotros. (2 Cor 13,11)

Sin duda alguna, la mayor y más rica bendición que Dios envía a su pueblo es la vida, la vida perdurable, la vida eterna. Allí envió Dios salvación en Jesús Cristo para todos los hijos de Abraham, para aquellos que son hijos de la promesa y contados como descendientes. (Rom 9,8)

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Lección 17

EL SALMO 134

LA NUEVA BIBLIA ESPAÑOLA      BIBLIA HEBREO-ESPAÑOL BIBLIA DE JERUSALÉN
Y ahora bendecid al Señor, todos los siervos del Señor, los que pasáis la noche en la casa del Señor (2) Levantad las manos hacia el santuario y bendecid al Señor.

(3) – El Señor te bendiga desde Sión, el que hizo el cielo y la tierra.

 

 

 

Cántico de las ascensiones, de David. Mirad, bendecid al Eterno, todos vosotros, siervos del Eterno, que permanecéis en la Casa del Eterno por las noches.(2) Alzad vuestras manos al santuario, y bendecid al Eterno.

(3) El Eterno te bendice desde Sión; Él, que hizo el cielo y la tierra.

 

Canción de las subidas.

¡Vamos, bendecid a Yahvé todos los siervos de Yahvé, que servís en la Casa de Yahvé, en los atrios de la Casa de nuestro Dios! (2) Alzad las manos al santuario y bendecid a Yahvé!

(3) ¡Te bendiga desde Sión Yahvé, que hizo el cielo y la tierra!

COMENTARIO

Esta es una exhortación a alabar al Eterno, dirigida al pueblo de Dios, particularmente a los sacerdotes y a los levitas. Es el más breve de los cánticos graduales, el segundo más pequeño de los salmos después del 117. Con una acción de gracias se cierra la serie de los quince cánticos graduales.

  1. Mirad, bendecid a Jehová,
    Vosotros todos los siervos de Jehová,
    Los que en la casa de Jehová estáis por las noches.
  2. Alzad vuestras manos al santuario,
    Y bendecid a Jehová.
  3. Desde Sion te bendiga Jehová,
    El cual ha hecho los cielos y la tierra.

Se ha hecho ya de noche y la gente se recoge a descansar. Pueden dormir porque “he aquí, no se adormecerá ni dormirá el que guarda a Israel” (121), pero otros, los levitas y los sacerdotes,  tiene la misión de continuar adorando a Dios por la noche. Respecto de la adoración nocturna tenemos indicios en la Biblia, vgr. Ana la profetiza quien no se apartaba del templo, sirviendo de noche y de día con ayunos y oraciones. (Lc 2,37), pero es evidente que  los siervos de Jehová a que se refiere son los Levitas, asignados por turnos para guardar el Templo del Señor:   A la puerta, pues, del tabernáculo de reunión estaréis día y noche por siete días, y guardaréis la ordenanza delante de Jehová, para que no muráis. (Lev 8.35)

 El v. 2 es una llamada a los levitas para que se mantengan en una actitud de adoración. Que levanten las manos hacia el santuario, como levantando con ellas a toda la comunidad para presentarla a su Dios. Y con este gesto, simplemente, “bendecid al Señor.” Bendecir es dar gracias, reconocer los beneficios recibidos: una de las tareas más nobles del hombre.

Aparece aquí una muy significativa sucesión de bendiciones: Primero, Dios bendice al hombre y a su pueblo, Bendígate Dios desde Sión (128,5), bendeciré abundantemente tu provisión (132,15) allí envía Jehová bendición (133,3), por mencionar sólo algunos de los graduales.

A la bendición de Dios responde el hombre bendiciéndole en gratitud (Sal 16,7; 26,12; 103,1; 104,1). Dios ahora bendice nuevamente en contestación a las bendiciones del hombre. Dios tiene la última palabra en el diálogo.

Pero debemos notar que las voces son desiguales, como lo son los interlocutores. El hombre bendice a Dios con palabras de agradecimiento y nada puede más allá que expresar su gratitud y asombro, reconocer su dependencia  de Dios y el cuidado amoroso de que es objeto. En cambio, cuando Dios bendice pronuncia una palabra como la palabra creadora con la cual llamó a la existencia las cosas que no existían. Su palabra de bendición es la palabra de Aquél que hizo los cielos y la tierra. El poder y la majestad de Dios el Creador acompañan para nosotros sus palabras de bendición.

TRASPOSICIÓN CRISTIANA

Cuando los cristianos nos apropiamos de este salmo, podemos añadirle el comienzo de la carta a los Efesios: Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo (1,3). Dios tiene la última palabra, y esa bendición final será: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.  (Mt 25,34)

_____________________________

Aquí concluye esta serie de estudios sobre los Quince Cánticos Graduales.

Este ha sido un trabajo de traducción, compilación y adaptación de los maravillosos y eruditos textos de Juan Calvino, Luis Alonso Schökel y Cecilia Carniti por lo que tiene muy poco de original, a no ser tratar de conjuntar tan ricas enseñanzas de estos autores. Hemos hecho continua referencia a cuando menos cuatro traducciones de la Santa Biblia para encontrar, primeramente en ella, el mensaje que Dios tiene para nosotros en cada uno de estos hermosos poemas.

Al terminar este estudio nos sentimos impresionados por la Majestad y Gracia de Dios Nuestro Señor, por la belleza de Su Palabra y damos a Él la gloria por Su revelación que, como toda Escritura inspirada por Dios, es útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para buena obra. 

Una palabra de gratitud a mis fieles compañeros del Grupo de Estudio Bíblico Antioquía de la Iglesia Berith, pues ellos han sido un gran estímulo para estudiar y no flaquear en este esfuerzo.

Víctor M. Sandoval

Coyoacán, Ciudad de México, octubre 17 de 2017

BIBLIOGRAFÍA:

  • Nueva Biblia Española. Comentario teológico y literario. SALMOS. Luis Alonso Schökel y Cecilia Carniti. Editorial Verbo Divino. Estella (Navarra) España.
  • Commentary on The Book of Psalms. John Calvin. Baker Books, Grand Rapids, Michigan.
  • La Biblia Hebreo – Español. Traducción Moisés Katznelson. Editorial Sinaí, Tel Aviv, Israel. 2007
  • La Biblia de Jerusalén. Editorial Desclée de Brower, Bilbao, España. 1998.
  • La Santa Biblia. Casiodoro de la Reina / Cipriano de Valera. Revisión 1960.

Este material puede usarse con el único propósito de ser enseñado en estudios bíblicos y sin fines de lucro. Queda prohibido su uso comercial.

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