LA IGLESIA LOCAL Y SU ORGANIZACIÓN Gerald Nyenhuis

mayo 26, 2019 § Deja un comentario

La organización y el gobierno de la Iglesia local están en función de cumplir con la tarea que el Señor y Dueño mismo de la iglesia le asignó. Toda organización, todo ejercicio de autoridad, todo gobierno en la iglesia tienen que estar orientados a cumplir con su misión como iglesia.

Una iglesia local que no tenga organización ni gobierno no podrá realizar sus tareas ni durar como iglesia. Para tener la organización y el gobierno correctos, es necesario que hablemos de la naturaleza de la iglesia local.

La iglesia local es una institución logocéntrica, esto es, existe por la Palabra y para la Palabra; si no hay Palabra en la iglesia, no tiene base ni razón para existir. Lo central en la iglesia local, tanto para su existencia como para cumplir con su razón de existir, es el ministerio de la Palabra; de otra manera no sirve como iglesia.

La iglesia local reconoce la autoridad de Cristo; no son sus miembros quienes dan autoridad a Cristo, pues Él es su Rey. Una iglesia local es una asociación de creyentes, comprados por precio, quienes reconocen la soberana autoridad de Cristo en toda su vida, tanto en los asuntos de lo que creen (doctrina), como en lo que hacen (su ética). El señorío de Cristo es lo que distingue a la iglesia local de otras instituciones.

Los cristianos aceptamos que Cristo es la suprema autoridad en la iglesia y que la Biblia es la expresión de esa autoridad, pero el problema está en determinar cómo es que Cristo ejerce su imperio en la iglesia. Aunque Cristo no entrega su autoridad a ningún ser humano, sin embargo ejerce su autoridad por medios humanos.

Cristo rige en la iglesia por medio de su Espíritu y de su Palabra. Cuando un siervo del Señor, cumpliendo con su llamamiento, expresa, repite, interpreta  y aplica bien la Palabra de Cristo, vemos que la autoridad de Cristo está siendo ejercida por medios humanos, pero la autoridad sigue siendo de Cristo; no del ser humano. El Espíritu de Cristo está funcionando en todo el proceso, especialmente en el que oye, a fin de que reconozca la voz de Cristo en las palabras que escucha.

Ahí encontramos la radical importancia de la fidelidad a la Palabra de Dios en toda predicación y enseñanza en la iglesia local. Sólo a través de la fiel exposición del pensamiento de Cristo, Él efectivamente reinará o gobernará en la iglesia local, en nuestra iglesia. Así seremos bendecidos.

Nuestra tarea es estudiar la Biblia para que aprendamos los principios enseñados en ella y tengamos las bases para formar nuestro modelo de organización y gobierno de la iglesia, y además, vivamos en bienaventurada sujeción a la santa voluntad de Dios.

Anuncios

EL MODELO DE LA IGLESIA LOCAL Gerald Nyenhuis

mayo 17, 2019 § Deja un comentario

El modelo de la Iglesia local está en la sinagoga. Esto sorprende a muchos cristianos, aunque el Apóstol Juan en su Evangelio menciona a la sinagoga como sinónimo de la Iglesia (Jn 16:2).

La palabra griega “sinagoga” se traduce al latín como “congregación” o sea, “reunión”. En el libro de Hechos notamos que las sinagogas eran los lugares de la predicación y muchas de ellas fueron convertidas en iglesias.

Las sinagogas surgieron en el tiempo del exilio, cuando el primer Templo fue destruido. En la sinagoga, el centro vital era la lectura y la exposición de la Palabra. Tanto los rituales (liturgia), como el gobierno de la sinagoga (a base de ancianos),  fueron el  modelo para las nuevas iglesias locales.

La participación del Señor Jesucristo en la sinagoga dio la pauta a los apóstoles y estos la perpetuaron en su ministerio para proclamar el evangelio. Podemos decir, entonces que la sinagoga es la “horma” para la Iglesia local.

Aunque los primeros lideres cristianos vivieron en Jerusalén, no fue esta iglesia el modelo para las iglesias no judías; lo fue la iglesia de Antioquía.  La razón es que, después de la muerte de Esteban, la persecución en Jerusalén fue muy severa (Hech 8:1), y “todos fueron esparcidos por las tierras de Judea y Samaria . . . pero los esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio.” Luego dice la historia que “los que habían sido esparcido pasaron . . no hablando la palabra sino sólo a los judíos”; sin embargo muchos gentiles escucharon la Palabra y creyeron. Estos formaron la iglesia en Antioquía, la primera que envió misioneros a los gentiles. La iglesia de Antioquía es entonces la “Iglesia Madre” de todas las iglesias no judías, como la Iglesia “Berith”.

“Bernabé se regocijó al ver la gracia de Dios en Antioquía y exhortó a todos a que con propósito de corazón permaneciesen fieles al Señor . . y una gran multitud fue agregada al Señor.” (Hech. 11:23). Tenemos que tomar en serio lo que la Biblia dice acerca de los números y cantidades. La causa  del regocijo de Bernabé fue ver una gran cantidad de creyentes fervorosos en la ciudad. El capítulo 11 de Hechos muestra algunos principios importantes para el liderazgo y desarrollo de la iglesia. Primero, Bernabé exhortó a los hermanos, después fue a buscar a Saulo y lo trajo a Antioquía como un experto maestro, y entonces por más de un año enseñaron a mucha gente. El énfasis está puesto en la enseñanza de la Palabra. Pablo inicia su ministerio de la Palabra en Antioquía. Él mismo dice que su llamamiento fue el de predicar (I Cor 1:17).

Vemos en esta historia la indispensable relación entre la iglesia local y la exposición de la Palabra de Dios.

LA NATURALEZA DE LA IGLESIA LOCAL . Gerald Nyenhuis

mayo 12, 2019 § Deja un comentario

La Iglesia local es una pequeña pero verdadera y legítima expresión de la Iglesia universal, por lo tanto debemos ampliar nuestro conocimiento de lo  que es la Iglesia universal de Cristo.

Hay mucha confusión en estos días acerca de este asunto. No sólo hay “asociaciones religiosas” (mal llamadas iglesias),  que responden nada más a una figura legal en nuestro país, pero que no siguen pautas bíblicas, sino que se modelan con criterios humanos funcionales propios de los gobiernos u organismos sociales. Así ocurrió por ejemplo, en el Imperio Romano. Toman modelos de organización y gobierno que no corresponden a la descripción que Dios hace de Su Iglesia.

También hay diversas instituciones cristianas organizadas para cumplir con propósitos especiales, muchos de ellos loables y necesarios, pero que no son iglesias ni pretenden serlo; sin embargo, sí representan cierto modelo a la mente popular acerca de lo que cavilan que es la Iglesia.

Consecuentemente, algunas personas piensan que la iglesia es simplemente una asociación de creyentes, con espíritus e intereses afines quienes manejan sus asuntos democráticamente, en la cual todos y cada uno tiene igual derecho para operar los asuntos de tal organización.

En dichas asociaciones no hay ley superior a la voluntad de la colectividad y no hay propósito ni criterio más alto que el que el grupo propone para sí mismo. Todo esto es muy grave y ajeno a lo que Dios ha establecido para Su Iglesia.

La Iglesia no puede concebirse meramente como una asociación voluntaria de personas cuyos intereses coinciden. Eso está bien para otro tipo de organizaciones humanas, pero no para la Iglesia. La Iglesia tiene que pensar de sí misma como el Cuerpo de Cristo, que está sujeta y es  gobernada por Cristo, su Rey.

Ahora bien, ¿qué es la iglesia local en el propósito de Dios? Entendemos que Dios tiene una sola Iglesia, la Iglesia universal formada por todos los creyentes que fueron “comprados por precio”. Es el pueblo redimido por sangre, la esposa de Cristo, la nueva Jerusalén. La Iglesia universal se representa en la Iglesia local (Hechos 13:1; I Cor 1:2).

No se puede pertenecer a la Iglesia universal sin estar relacionado con la Iglesia local. La manera de afiliarse, identificarse como miembro de la Iglesia universal, es perteneciendo y viviendo en comunión con la Iglesia local.

Sobre esta verdad – que la Iglesia local es una verdadera y genuina manifestación de la Iglesia universal – podemos establecer las prácticas y la vida de la iglesia local.

LA IGLESIA LOCAL

mayo 5, 2019 § Deja un comentario

Hoy iniciamos una serie de editoriales basados en el tratado “La Iglesia Local” de G. Nyenhuis, pues todos debemos conocer y entender qué es la Iglesia, de dónde procede, cuál es su propósito, a fin de fortalecer nuestra identidad y ser útiles y de bendición en las manos de nuestro Dios.

Partimos de cómo se define a la Iglesia en la Biblia, autoridad máxima, y en nuestros credos y confesiones: La Iglesia local es una institución especial que Dios Todopoderoso ha creado en este mundo perverso y rebelde, para glorificar a nuestro Redentor Jesucristo.

Para entender qué es la Iglesia es necesario tener presentes dos hechos: Primero, la Iglesia es una creación especial de Dios, a través de su Palabra; en segundo lugar, la Iglesia existe en un ambiente hostil.

La Iglesia tiene por misión “anunciar las virtudes de Aquél que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable.” Los ángeles y los santos glorificados lo hacen en el cielo, pero a nosotros corresponde hacerlo aquí en la tierra, a través de rendir culto y servicio a Dios.

Hemos de esforzarnos para cumplir estos dos encargos que tenemos y para ello requerimos estar muy atentos y ser obedientes a lo que dice la Palabra. Cada iglesia local y también Berith, es un instrumento para promover el Reino de Cristo en el mundo. Toda su actividad – cultos, obra misionera, la evangelización, la educación, las obras de misericordia, sus organizaciones y su obra social – debe orientarse alrededor de esta verdad.

Por lo anterior, no nos sorprende que la Iglesia local sea un blanco de Satanás y de su gente, cuya ocupación principal es destruir a la Iglesia. No sólo daña el testimonio de los creyentes en lo individual; más aun, quiere estorbar el desarrollo y crecimiento de la Iglesia, por ser ésta  el agente del Reino de Cristo en el mundo.

Cuando una iglesia pierde su testimonio, si se desintegra, si se aparta de la verdad, si descuida la Palabra, el daño que causa es incalculable. Existen lugares cerrados al evangelio a causa del mal testimonio de una iglesia local; pero también es verdad que cuando la Iglesia local es fiel, cuando vive y actúa de acuerdo con las enseñanzas de las Escrituras sirviendo al Señor de todo corazón, es una potencia, también incalculable, para el bien y salvación de muchas almas.

Esta iglesia mostrará al mundo que es invencible por el poder de Dios, por el mensaje de Su Palabra. La iglesia fiel debe estar preparada para sufrir los ataques de Satanás, tendrá problemas y pruebas pero ciertamente, experimentará la Presencia, poder y bendición de Dios.

UN BUEN MOMENTO PARA DECIR: GRACIAS

abril 27, 2019 § Deja un comentario

Les pedimos, hermanos, que tengan respeto a los que trabajan entre ustedes, los gobiernan e instruyen en el nombre del Señor; muéstrenles cariño y afecto por su trabajo. Vivan en paz unos con otros.”                       

I Tes. 5:12

Acabamos de vivir intensamente una gozosa experiencia como iglesia: La Palabra abundó entre nosotros; el ministerio de compasión para con los vecinos demandó mucho tiempo y esfuerzo  de un buen número de personas; los miembros de los coros dedicaron considerables horas de estudio para preparar los  conciertos; quienes atienden las misiones no escatimaron esfuerzos para compartir el  mensaje del evangelio; los que se dedican al ornato y al trabajo administrativo realizaron sus tareas con alegría y eficiencia; los alimentos fueron preparados por un numeroso grupo de hermanos; la limpieza y el mantenimiento de las instalaciones también exigieron esfuerzos especiales. No existe otra época del año en nuestra iglesia en la cual tantos hermanos (niños, niñas, jóvenes, adultos y ancianos), trabajen juntos con tanto provecho y  gozo como en la Semana Santa.

En síntesis: El Evangelio fue proclamado; la misericordia y compasión, manifestadas; el servicio en compañerismo, feliz y abundante; las bendiciones espirituales, incontables. Dios ha sido fiel y cada uno de nosotros ha respondido con alegría a Su llamado a alabarle y servirle. Damos gracias a Dios porque Él ha confirmado la obra de nuestras manos.

Agradecemos la labor de todos y cada uno de quienes sirvieron al Señor con alegría pues nuestro trabajo en el Señor  no es en vano. Animamos a todos a seguir siendo fieles en el servicio a Dios.

 De todos los motivos de gratitud mencionados hasta aquí, San Pablo destaca en su primera carta a la iglesia en Tesalónica, un tema primordial de reconocimiento a los que os gobiernan e instruyen, o presiden y amonestan. Lo hace así para enfatizar la primacía, no de quienes gobiernan, enseñan y predican; sino la importancia y excelencia del ministerio de la Palabra en la congregación de los santos.

Pablo se dirige a los ancianos de la iglesia diciendo: “Cuídense ustedes y cuiden a todo el rebaño que el Espíritu Santo les encomendó como a pastores de la iglesia de Dios, que Él adquirió pagando con su propia sangre. (Hechos 5:28). Sí, la Biblia enseña con toda claridad que “Dios mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo.” (Ef. 4:11,12)

 La Palabra nos exhorta a tener respeto a los que trabajan entre nosotros, mostrándoles cariño y afecto por su trabajo y  a que vivamos  en paz unos con otros.

Soli Deo Gloria

“Yo sé que mi Redentor vive.” Job 19:25

abril 21, 2019 § Deja un comentario

¡Qué afirmación tan poderosa! ¡Qué verdad tan llena de vigor y energía para vivir! ¡Cuánta certeza y esperanza trae a nuestro corazón saber que nuestro Redentor vive!

Consideremos por un momento la experiencia de Job: Sus hijos han muerto, su casa fue destruida, su hacienda arruinada, su carne roída, sus amigos le vituperan y le injurian, los muchachos se burlan de él y  los que él  amaba, se volvieron en su contra. “Sabed ahora – dice – que Dios me ha derribado.”

Y es entonces cuando –  incomprensiblemente para muchos – declara “Yo sé que mi Redentor vive y al fin se levantará sobre el polvo; y después de desecha esta mi piel, en mi carne he de ver a Dios. Y mis ojos le verán, y no otro, aunque mi corazón desfallece dentro de mí.”

Podemos pensar, a primera vista, que Job fue un hombre extraordinario poseedor de una fe inquebrantable; la verdad es que era Dios mismo quien le sostenía, pues fue Él quien le hizo , según el propio testimonio divino, “un varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal.”

De esta manera, su testimonio profético deja  consignado para las generaciones futuras que el Redentor vive. Se nutre así desde la antigüedad la verdad gloriosa de la resurrección de Cristo. Muchos otros profetas proclamarían y confirmarían esta verdad eterna, pero el testimonio de Job es sin duda, un fundamento muy antiguo de esta verdad revelada por Dios.

Como consecuencia inmediata de la resurrección del Redentor, está nuestra resurrección. Job lo dice así: “Después de desecha esta mi piel, en mi carne he de ver a Dios y mis ojos lo verán.”

En el Nuevo testamento esta misma certeza se expresa de diferentes maneras, vgr. “Mas ahora Cristo ha resucitado de entre los muertos, primicias de los que durmieron es hecho . . . porque así como todos mueren en Adán, también en Cristo, todos serán vivificados . .  Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo en su venida.”

Este testimonio no sólo nos alienta y da confianza en nuestras vicisitudes y problemas en esta vida, aunque nuestro corazón desfallezca dentro de nosotros; más aún, nos afirma en la esperanza gloriosa de nuestra resurrección y vida eterna al lado de nuestro victorioso Redentor, Cristo Jesús.

¡Aleluya! ¡Cristo vive!

PANORAMA HACIA LA RECEPCIÓN DEL MENSAJE DESDE LA CRUZ.*

abril 14, 2019 § Deja un comentario

Para poder ver adecuadamente la escena de Cristo en la cruz, con el fin de comprehenderla, es necesario realizar una composición en donde un gran número de voces de distintos tiempos y circunstancias se conjuguen armónicamente en el episodio concreto (histórico y teológico), de la crucifixión del Dios-hombre Jesucristo. En aquél lugar y en aquél tiempo precisos, históricos e irrefutables, el amor de Dios y su justicia eterna se manifestaron dramáticamente, revelando el carácter insondable de la gracia.

En este lugar, el amor, la justicia y la ira de Dios, la crueldad y ceguera humanas, la obediencia y los sufrimientos de Cristo y el concierto de los profetas guiados por el Espíritu nos conducen a una situación abrumadora, donde nos quedamos perplejos al sentirnos rebasados por la eternidad de Dios y por nuestra indignidad ante su inefable don.

Aun la creación, el sol y la tierra, es sacudida ante la agonía del Eterno Hijo de Dios, el Príncipe de Paz, quien cubre con su sangre la infamia de su amado pueblo para darle vida, aboliendo en su propia carne la enemistad entre Dios y los hombres.

Jesús de Nazareth, el Cristo, el Hijo de Dios, colgado en un madero es la imagen de la maldición  que a su vez representa la esperanza de todo su pueblo para ser salvo. Era necesario que, como Moisés levantó la serpiente de bronce en el desierto, el Hijo del Hombre fuese levantado para traer salud a su pueblo herido por el pecado. Este sacrificio es suficiente y no requiere añadidura de nadie para tener el efecto de redimir eficazmente a los creyentes. Es precisamente la confianza en la suficiencia de este sacrificio la que provee la base para vivir la vida cristiana con certeza y seguridad.

De nada sirven entonces los esquemas legalistas en los que el creyente complemente con algún tipo de actividad o comportamiento moral o ritual la obra de Cristo para efectos de su propia salvación.

Jesús, pagando el precio de la vida de su pueblo lo ha hecho de su propiedad y nada ni nadie puede separar a los creyentes del amor de Cristo, esto los incluye a ellos mismos; pues todas nuestras impiedades han sido ya pagadas y el acta acusatoria que nos era adversa, quedó clavada en la cruz el día histórico de su muerte,

Basta para el creyente contemplar con fe la obra de Cristo acogiéndose a la salvación gratuita que por sus méritos fue adquirida para nosotros. Cristo, desde la cruz, anuncia la salvación por gracia que en ese mismo momento, con sus acciones, efectuó una vez y para siempre.

____________________________

* ”Siete Palabras de Gracia desde la Cruz” Mtro. Cristián M. Sandoval. Fundación Gerald Nyenhuis 2012.

¿Dónde estoy?

Actualmente estás explorando la categoría Uncategorized en Berith.