Y el Verbo era Dios Juan 1,1

diciembre 8, 2019 § Deja un comentario

A diferencia de los evangelios de Mateo, Marcos y Lucas que comienzan narrando la historia de Jesús en el entorno humano, con su nacimiento y primeras acciones; Juan en cambio, nos remite a la eternidad desde la primera frase de su prólogo: “En el principio era el Verbo . . . .”

Es lógico que al escribir la historia de cualquier personaje histórico se haga a partir de su familia, del tiempo y lugar donde nació. Esto es lo que hacen los tres primeros evangelistas; pero Juan comienza su narración presentándonos a Jesús desde el ámbito de la eternidad, antes de que naciera, porque ¡Jesús ya existía previamente de que fuera hombre!: “Éste era en el principio con Dios y el Verbo era Dios.”

Esta es la primera clave para leer el evangelio de Juan: Entender y creer que Jesús es Dios. Leer el libro sin asumir esta premisa fundamental nos llevará a lecturas equivocadas, ajenas a la intención y propósito del escritor y de su Autor.

A lo largo de todo este evangelio encontraremos a Jesús pensando, sintiendo, hablando y actuando como Dios y en la conclusión del tratado, Juan hace explícito su propósito al afirmar: “Estas cosas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre” (20,31). Juan nos presenta su libro como un testimonio personal y declara que su testimonio es verdadero (21,24).

A partir de la verdad de que Jesucristo, el Verbo es Dios, Juan evoca la hermosísima imagen de la Creación al parafrasear la primera frase del Génesis: “En el principio (bereshit), Dios creó los cielos y la tierra” y así escribe “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por Él fueron hechas”.

No sólo nos revela que Jesús, la segunda Persona del trino Dios, es el Creador sino que además declara que “en él estaba la vida y la vida era la luz de los hombres” (1,4). La Creación es obra del Dios trino y la Vida – en cualquiera de sus acepciones – solamente procede del mismo Dios.

Juan destaca aquí otro principio esencial para comprender la verdad del evangelio: La vida está solamente en Jesucristo porque él es la provisión de Dios para la salvación de los hombres. Con este principio podemos entender sus conversaciones con la samaritana (4,14), con Marta al declarar “el que cree en mí, aunque esté muerto vivirá” (11,25), y muchos episodios más resumidos en su frase: “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (14,6).

Nuestra salvación es posible porque Dios en su amor infinito nos dio a su Hijo Unigénito para que en él tengamos la vida eterna. Esto celebramos en la Navidad. Será muy provechoso que en este mes leamos cuidadosamente el evangelio de Juan.

Y aquél Verbo fue hecho carne . . . Juan 1,14

diciembre 1, 2019 § Deja un comentario

Es muy probable que cuando una persona lea por primera vez el prólogo del evangelio según San Juan se sienta confundida al encontrase con la frase “el Verbo” pero, si es un poco paciente, muy pronto se dará cuenta de que este nombre se refiere a Jesucristo. Este evangelio fue escrito en griego y Juan escogió la palabra “Logos” para designar así a Jesús porque es el Verbo, la Palabra encarnada de Dios, porque él vino para darnos a conocer al Padre.

Los cuatro evangelios que tenemos en nuestra Biblia forman un género literario único y cada uno de ellos fue escrito para un público en particular. Mateo escribió para los judíos y comenzó su libro detallando la genealogía de Jesucristo con referencia a Abraham, quien es la cabeza del pueblo de Israel y quien recibió la promesa de salvación de parte de Dios, porque era muy importante demostrar a sus lectores que Jesús el Mesías provenía de la familia de Abraham, y que en él se cumplió dicha promesa. Marcos escribe su evangelio principalmente para los gentiles que vivían en un mundo dominado por los romanos, y lo hace en términos de autoridad, de la autoridad del Hijo de Dios. Lucas es un historiador griego y compañero de Pablo, que recopila y ordena los acontecimientos y enseñanzas de Jesús para que los creyentes en las nuevas iglesias gentiles conozcan el evangelio y crean en Jesucristo. Lucas conecta la genealogía de Jesús con Adán el primer hombre, con la humanidad entera (3,38).

Estos tres primeros evangelios tienen en común el carácter histórico, no necesariamente cronológico de “lo que entre nosotros ha sido ciertísimo”, y por la similitud de sus estructuras se les clasifica como “sinópticos”.

Cuando aparece el evangelio de Juan ya existían los tres anteriores y se asume que los lectores ya cuentan con información previa, por lo que se omiten varios detalles pero, dado que Juan fue el discípulo más cercano a Jesús, nos revela pensamientos, conversaciones y oraciones más íntimas del Maestro. Este evangelio toma la forma de un discurso dirigido a todos los creyentes de fines del primer siglo. Digamos que tiene un carácter universal y por ello utiliza la forma del griego más extendida en el mundo, accesible para judíos y gentiles. El evangelio es para todos.

El Logos, Palabra o Verbo manifiesta la acción reveladora de Dios en su Hijo y también nos hace cercanos a Él, al haberse hecho carne. El prólogo de este evangelio (1, 1-18), resume el contenido del libro y es la clave para la interpretación de cada uno de sus episodios. En los siguientes editoriales vamos a destacar algunas de las principales enseñanzas de esta hermosa y provechosa introducción, en preparación a la celebración del milagro de la encarnación del Hijo de Dios en la noche de la Navidad.

LA CRISIS CONTEMPORÁNEA DE LA MISIÓN

noviembre 24, 2019 § Deja un comentario

Un paradigma es el conjunto de creencias, valores, técnicas etc. que una comunidad acepta y da por ciertas. Con base en estos paradigmas construimos el conocimiento, interpretamos lo que sucede en nuestro entorno y actuamos cada día de manera “normal”, porque los hemos asimilado y en muchas ocasiones de manera inconsciente.

La evangelización y el trabajo misionero en general también tienen paradigmas; sin embargo, en todo el mundo las iglesias y organizaciones misioneras están siendo sacudidas por las situaciones tan complejas y cambiantes que el mundo moderno está sufriendo. Hoy día vivimos efectivamente una crisis teológica en la definición de la misión y en lo que significa la evangelización y cómo realizarla.

Esto no es nuevo. La Iglesia a lo largo de su historia siempre se ha enfrentado a desafíos de este tipo y en cada etapa ha tenido que repensar en lo que entiende que es su misión para responder adecuadamente a la necesidad real del mundo. Para el cristiano esto significa que cualquier cambio de paradigma se puede dar únicamente sobre la base del evangelio y por causa del evangelio; nunca en contra del evangelio.

La crítica a la misión no debe sorprendernos porque debiera ser normal para el cristiano vivir en medio de situaciones de crisis. El peligro real para la Iglesia es que no estemos conscientes de la crisis, que pensemos que estamos haciendo bien nuestro trabajo, que sigamos haciendo lo mismo aunque los resultados nos indiquen lo contrario. Los resultados de la evangelización no dependen de lo que sucede en el campo misionero; los resultados dependen de lo que ocurre dentro de la iglesia, de su espiritualidad y madurez.

Nos engañamos también cuando creemos que por ser ésta la misión de Dios –missio Dei– Él se encargará de los resultados, con tal que hagamos las cosas de corazón y buena fe, aunque no nos preparemos adecuadamente ni dediquemos los recursos necesarios para cumplirla como siervos responsables. La crisis del Cristianismo en Occidente es simplemente el resultado de una peligrosa ilusión: “Todo está bien, no podemos hacer otra cosa, Dios se hará cargo de lo demás”.

“Como su Señor, la Iglesia – si realmente es fiel a su naturaleza – siempre será controversial, una “señal que será contradicha”. Démonos cuenta de que encontrarnos en una crisis implica la posibilidad de llegar a ser verdaderamente la Iglesia. El signo en la escritura japonesa para “crisis” se hace combinando dos caracteres: el primero significa “peligro” y el segundo “oportunidad” (o promesa); la crisis por lo tanto, no es el fin de la oportunidad sino en realidad su inicio, el punto donde el peligro y la oportunidad se encuentran, donde el futuro se pone en la balanza . . .” ( David Bosch)

¡Danos, Señor, sabiduría para cumplir tu misión!

LA ENCARNACIÓN: EL QUÉ Y EL CÓMO DE LA ACCIÓN DE DIOS.

noviembre 17, 2019 § Deja un comentario

Dios hizo al hombre del polvo de la tierra dándole un cuerpo físico, sopló en su nariz hálito de vida y fue el hombre un ser viviente y espiritual, creado a su imagen y semejanza.

Cuando el hombre se rebeló contra Dios, el pecado causó terribles estragos tanto en su cuerpo como en su alma, hasta el grado de la muerte misma. Por ello, el evangelio de la salvación del hombre en Cristo, y consecuentemente la misión dada a la iglesia para proclamarlo, tienen que atender no sólo a los aspectos espirituales sino también a los sociales y físicos de la humanidad y de la creación entera.

Esta es la razón por la que el Verbo se hizo carne, condescendió, “se acomodó” humillándose a sí mismo y habitó entre nosotros, manifestando al mismo tiempo su gloria como la del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.

Por esto afirmamos que la salvación tiene un aspecto “encarnacional”, para enfatizar que Dios y la realidad humana siempre están cabalmente presentes en la obra divina de redención.

Al encarnarse el Hijo, Dios se sujetó a las limitantes de Su creación para ser así verdadero Hijo del Hombre y cumplir la justicia divina. Esto hace alusión al cómo se efectuó la salvación y tiene diferentes implicaciones doctrinales y prácticas para la Iglesia en su definición y labor misionera.

El primero y más destacable es que la misión de la iglesia no se limita sólo a una espiritualidad separada de la consagración integral del creyente. Consecuentemente, la vida y la misión de la iglesia han de incluir también la atención a los aspectos de la de la sociedad y de la naturaleza, realizando las buenas obras que Dios preparó de antemano, para que anduviésemos en ellas. Estas buenas obras son manifestación clara de que entendemos o no nuestra misión; de que somos o no sensibles a mostrar el amor de Dios a una generación necesitada de comprensión y ayuda.

La Iglesia es el Cuerpo de Cristo en la tierra y como tal, nos corresponde manifestar en todo momento la justicia y presencia de Dios y de su Reino en todas las esferas de la vida. La Iglesia enfrenta hoy desafíos que nos obligan a repensar cómo estamos entendiendo y llevando a cabo la labor misionera y evangelizadora, por ejemplo: El cristianismo ha perdido presencia en el mundo; proliferación de nuevos y antiguos cultos y formas de paganismo; ambigüedad respecto de la tecnología y el progreso; estructuras injustas de opresión; un mundo más pequeño y con recursos limitados; crisis ecológica y de migración, etc.

No hay duda en cuánto al amor, poder y propósito de Dios en traer salvación y bendición al mundo, pero ¿tenemos un entendimiento encarnacional del evangelio y actuamos como iglesia siendo luz y sal en este mundo, tomando en cuenta sus necesidades emergentes? Hay que pensarlo.

EL LUGAR Y PROPÓSITO DE LA IGLESIA EN LA HISTORIA DE LA SALVACIÓN

noviembre 10, 2019 § Deja un comentario

Cada uno de los redimidos fue llamado a ser salvo por la elección soberana de Dios, pero no perdamos de vista que el llamamiento salvífico del evangelio de Cristo no termina con la redención individual de cada creyente; el propósito divino es la salvación de todo su pueblo, de toda su Iglesia.

De esta manera Dios ha llamado y formado un pueblo suyo, una nación santa que es su Iglesia, para anunciar las virtudes de Aquél que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable para ser testigo y testimonio a todos los pueblos a lo largo de las edades, hasta que Cristo venga otra vez.

En este proceso divino, la Iglesia cumple con dos aspectos en cada generación: En primer lugar, es el objeto de la salvación pero además, la Iglesia es el agente que Dios eligió para anunciar la salvación al mundo entero hasta que se complete el número de los redimidos. Esta realidad se manifiesta de manera simbólica en el libro de Revelación, cuando presenta a los ciento cuarenta y cuatro mil que tenían en sus frentes el sello del Dios vivo.

La Iglesia tiene entonces un lugar y tarea en el propósito redentor de Dios. A esto llamamos SU MISIÓN, que es algo inherente a su naturaleza. Dicho de otra manera, la existencia y propósito de la Iglesia sólo pueden entenderse dentro del contexto de los propósitos de Dios, y la acción de Dios está avanzando a través de la historia hacia el propósito cierto que Él mismo ha iniciado.

Así pues, hemos sido llamados para servir. Fuimos bendecidos para ser bendición para otros. La proclamación del evangelio del Reino está en la esencia misma de la iglesia. Si la iglesia no lo entiende así, no es congruente con su naturaleza misionera y se engaña a sí misma. La misión de anunciar el evangelio de Cristo es más que una tarea, es la forma propia de ser de la Iglesia porque su carácter es fundacionalmente misionero.

LA MISIÓN DE BERITH se definió así desde hace ya muchos años: “Promover el Reino de Cristo en todas las esferas de la vida humana, haciendo un impacto en nuestra cultura mexicana, transformándola con los valores del Reino de Cristo por medio de un siempre creciente número de nuevos ciudadanos de este Reino, desarrollando para este fin un profundo ministerio de la Palabra entre sus miembros.”

NUESTRA VISIÓN BERITH incluye: Ser una iglesia comprometida con la obra evangelística y misionera en aquellos lugares de nuestro país y del mundo donde no se ha predicado el evangelio, plantando nuevas iglesias y cooperando estratégicamente con otras organizaciones misioneras e iglesias.”

Es oportuno entonces, hacernos la siguiente reflexión: ¿Estamos escribiendo hoy dignamente la página que nos corresponde en la Historia de la Salvación?

IN MEMORIAM Pastor Gerald Nyenhuis “Sus obras los seguirán.” Rev. 14:13

noviembre 3, 2019 § Deja un comentario

En octubre de cada año conmemoramos dos sucesos importantes: La Reforma Protestante y el Aniversario de Berith. Hay sin embargo, un aspecto muy significativo que forma parte de nuestra historia: El trabajo que a lo largo de 35 años el Pastor Nyenhuis realizó en esta iglesia, como maestro y predicador del evangelio. El día 2 de noviembre se cumplieron cuatro años de que el Señor le llamó a su Presencia.

Estas líneas no son para rendir culto a la memoria de tan querido maestro y amigo, pero sí tienen como propósito invitarnos a reflexionar en las abundantes bendiciones que Dios derramó sobre Berith por medio de su ministerio durante muchos años. Tal consideración nos moverá sin duda a la gratitud y también a seguir el ejemplo que el Pastor Nyenhuis nos dio en el servicio a Dios y a su iglesia.

Berith es obra de Dios y a Él corresponde la gloria y por su gracia Dios ha llamado a muchos fieles creyentes a lo largo de los años para que fuésemos instrumentos suyos. Cada uno ha usado sus dones en la edificación de nuestra amada iglesia, ladrillo a ladrillo.

Berith llegó a ser un modelo para muchas iglesias y para varios presbiterios en México y en Cuba por la seriedad con que siempre se ha tomado el estudio, enseñanza y proclamación de la Palabra. El Pastor fue clave en todo este proceso, que tomó años.

Este es nuestro legado y debiéramos conservarlo y acrecentarlo para gloria de Dios y extendimiento del Reino de Cristo.

“Sus obras los seguirán”. Esta frase del Apocalipsis es una afirmación que hace el Espíritu respecto de los siervos fieles que mueren en el Señor. En esta visión, una voz del cielo dice dos cosas respecto de sus siervos fieles: En primer lugar, que ya descansan de sus obras y que son bienaventurados, muy felices, los cual significa la más grande bendición imaginable: Ver a Dios.

En segundo término, sus obras les siguen. Esta frase se interpreta como que Dios reconocerá su mayordomía fiel cuando estemos en su Presencia; pero también significa que las obras que hicieron siguen dando testimonio de su labor bendecida, aún cuando ellos ya no estén entre nosotros. La razón es sencilla; Nada de lo que hacemos por el Señor es en vano, y Dios confirma la obra de nuestras manos.

Al recordar con gratitud la obra del estimado Profesor Nyenhuis, aprendamos a apreciar el legado que nos dejó y a seguir su ejemplo Ocupémonos ahora en hacer tesoros en el cielo trabajando con responsabilidad, amor y disciplina en la edificación del cuerpo de Cristo, que es su Iglesia.

39 ANIVERSARIO DE BERITH

octubre 27, 2019 § Deja un comentario

“Ensancha el sitio de tu tienda y las cortinas de tus habitaciones sean extendidas; no seas escasa; alarga tus cuerdas y refuerza tu estacas porque te extenderás a la mano derecha y a la mano izquierda”. Isaías 54 1-3

A continuación del capítulo 53 que habla de la muerte vicaria de Cristo, el profeta Isaías se enfoca en nosotros, en la iglesia, para que nos demos cuenta del valor y eficacia de su muerte, pues Cristo no sufrió por sí mismo, sino por su pueblo. Así lo declaramos en nuestros credos después de afirmar que Cristo murió, resucitó y que está a la diestra de Dios, cuando confesamos en seguida que creemos en la Iglesia Universal.

La gloria y la victoria de Cristo son irradiadas en su iglesia para que afirmemos en nuestros corazones que la muerte de Cristo no fue en vano. Esto es motivo de gozo y júbilo para cada creyente y para todos los redimidos en su conjunto.

Escuchamos la voz de Dios a través del profeta diciendo a su iglesia: “Ensancha el sitio de tu tienda y las cortinas de tus habitaciones sean extendidas.”

Con estas metáforas y promesas, el Señor nos dice que no sólo restaurará a su iglesia sino que la llevará a una condición aun más excelente. Esta profecía comenzó a cumplirse con Ciro, cuando dio libertad al pueblo para regresar a Jerusalén, pero en un sentido cabal se extiende hasta Cristo, en quien tiene su pleno cumplimiento.

Con esta figura de las moradas temporales, Dios nos manda ensanchar la tienda para que las habitaciones sean extendidas; alargar las cuerdas; reforzar las estacas para poder recibir en ella el cúmulo de bendiciones que en su gracia, tiene preparado para su pueblo. Nuestro criterio no debe ser de escases sino de abundancia, porque nuestro Señor es generoso, providente y fiel.

El mensaje viene de antiguo de los profetas: “La gloria postrera de esta casa será mayor que la primera” (Hageo 2:9), “Yo seré para ella, dice Jehová, muro de fuego en derredor, y para gloria estaré en medio de ella” (Zac. 2:5), “Mas a vosotros que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia y en sus alas traerá salvación.” (Malaquías 4:2).

La experiencia del pueblo puede ser de desolación y destrucción pero el Señor promete: ”No temas porque no serás avergonzada” reforzando así los corazones de los creyentes de todas las épocas. Nuestra confianza en Dios nunca será defraudada: “Ciertamente ninguno de cuantos esperan en ti serán confundidos; serán avergonzados los que se rebelan sin causa.” Salmo 25:3

¡Gracias a Dios por el 39 aniversario de Berith y por la certeza de que Él nos bendecirá!

vmsg

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