LA IMPOSICIÓN DE PREDICAR

marzo 8, 2020 § Deja un comentario

“Cuando predico el evangelio no tengo de qué enorgullecerme, ya que estoy bajo la obligación de hacerlo. ¡Hay de mí si no anunciare el evangelio!

San Pablo. I Cor 9,16 ( NVI)

Quien diga que la obligación de predicar el evangelio es una imposición, ¡tiene toda la razón!

Así lo expresa Pablo al defender el corazón de su ministerio. En la versión Reina-Valera, este texto se traduce: “Si anuncio el evangelio, no tengo de que gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡hay de mí si no anunciare el evangelio!”

Nosotros así lo hemos reconocido y expresado oficialmente desde hace más de 30 años en nuestra “Visión Berith”  de la siguiente manera:

“Somos una iglesia vuelta hacia fuera, recordando siempre que somos enviados, así como Cristo fue enviado.

Somos una iglesia comprometida con la obra evangelística y misionera en aquellos lugares de nuestro país y del mundo donde no se ha predicado el evangelio, plantando nuevas iglesias y cooperando estratégicamente con otras organizaciones misioneras e iglesias.”

Este no es ni por asomo un asunto sujeto a discusión porque el mandato viene del Señor mismo; no nos toca a nosotros ni a nuestros oficiales juzgar si debemos o no hacerlo. El mensaje de Jesús es claro: “Id y haced discípulos a todas las naciones.” Es un privilegio.

¿Cómo se realiza esta tarea, entre quiénes, cuándo? La Biblia nos contesta: “Te encarezco que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo, redarguye, reprende, exhorta con toda  perseverancia y doctrina.” (2 Tim 4:1,2). No hay limites: Aquí y allá; ahora y después.

Por largos años hemos trabajado con los vecinos, en grupos de estudio bíblico, en misiones, en Cuba y en otras actividades evangelizadoras, pero todos sabemos que hay mucho más por hacer, que el Señor espera más de nosotros como embajadores de Cristo, anunciando las buenas nuevas.

Es necesario que repensemos cómo estamos trabajando en este campo, que nos preparemos y aprendamos. El entendimiento de las misiones ha cambiado drásticamente en el mundo entero, los paradigmas son diferentes. El resultado en el campo depende importantemente de lo que suceda dentro de la iglesia, de la visión que tenga. Sobre todo, depende de nuestra sujeción y obediencia a Dios, el Señor de la Iglesia.

¡Qué bueno que nuestro Consistorio ha concluido que la cooperación misionera de Berith en Cuba necesita ser reconsiderada de manera más abierta, cuidadosa y adecuada! Esforcémonos en hacer mejor lo que hacemos. Dios nos bendecirá y su palabra no volverá a Él vacía.

¡No abandonemos la viña del Señor!

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