HUMILDAD Y GRATITUD Gerald Nyenhuis

enero 20, 2020 § Deja un comentario

Vivimos en una  época del pensamiento positivo y de la autoestima. Se dice que tenemos que pensar en las posibilidades y no en los límites o restricciones. Sobre todo debemos huir del pensamiento negativo y de actitudes derrotistas. Hay que emprender nuestros grandes proyectos con la confianza de que vamos a lograrlos. Tenemos que vivir con la seguridad de que siempre las cosas van a ser mejores. El consejo es bueno y aunque no es absoluto ni incondicional, tenemos que aprender a pensar positivamente acerca de las posibilidades y oportunidades. Los proyectos que no logramos son precisamente los que no emprendemos.

Para el cristiano el concepto de la autoestima es diferente al de los otros. La opinión y  el concepto que tenemos de nosotros nace de la revelación de Dios. Nos medimos, no por nuestra imaginación, ni por nuestros deseos o ambiciones, ni aun por la visión de cómo nos gustaría ser, sino por la revelación de Dios. Esto nos da medidas muy realistas, verdaderas y fidedignas, pero nunca negativas.

Nuestras limitaciones, carencias, deficiencias e imperfecciones son las condiciones con las cuales Dios realiza sus hazañas entre nosotros. Aprendemos lo que decía Pablo cuando afirmaba que el poder de Dios se muestra en nuestra debilidad (II Cor 12:9,10).  Por eso, no vamos a esconder nuestras debilidades y defectos en una especie de autoengaño. Más bien, sabemos que nuestro Dios no está limitado por nuestra pobreza, sea ésta de dinero, de talento, de visión, de capacidad, de imaginación o de empeño.

Entremos, entonces, en muchos proyectos para servir a Dios y a su Iglesia con plena confianza, con una actitud positiva y con seguridad de éxito, sobre todo en los proyectos que sabemos que nuestro Dios quiere que hagamos. Habrá dos resultados seguros y positivos para nosotros:

Primero, meditar en nuestras debilidades  y fallas nos dará humildad. Todos necesitamos una buena dosis de ella. Nuestra humildad caerá bien también a nuestros colaboradores, familiares y amigos. Descubriremos los muchos motivos que tenemos para promover en nosotros la humildad. Es difícil estar orgullosos de nuestras deficiencias y errores. Seremos más sabios y equilibrados.

En segundo lugar, contemplarnos como seres deficientes, inadecuados y dependientes, a la luz de lo que Dios hace en y por nosotros, nos hará más agradecidos. La felicidad es imposible sin la gratitud, pues es uno de sus elementos esenciales. ¡Qué felicidad ver lo que Dios hace por medio de nuestra impotencia: nos convierte en factores poderosos en la realización de sus propósitos! Y ¡qué gratitud sentimos!

Humildad y gratitud: son dos elementos básicos del pensamiento positivo del cristianismo.

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