“Vete a tu casa, a los tuyos y cuéntales cuán grandes cosas ha hecho el Señor contigo.” Marcos 5.19

marzo 31, 2019 § Deja un comentario

El evangelista Marcos  narra que en un cementerio de la región de Gadara, vivía un endemoniado que aullaba día y noche y se hería a sí mismo con piedras. En varias ocasiones los hombres le habían atado con cadenas, pero era  tal su fuerza que las rompía y se escapaba a los montes. ¿Pueden imaginar el miedo que sentían los niños, las mujeres y aún los más valientes del pueblo?

Un día llegó Jesús a la región y el endemoniado corrió hacia él, se postró  y le dijo: “¿Qué tienes conmigo Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te ruego que no me atormentes.” ¡De manera que aún los demonios reconocen a Jesús y se someten a él! Este demonio se llamaba “Legión, porque eran muchos los que poseían a ese hombre. Jesús les ordenó salir de él y les permitió que entrasen en los dos mil cerdos de una piara que pacía por allí. Los cerdos se precipitaron al mar y quienes los cuidaban corrieron a la ciudad a dar parte a los dueños del hato.

Cuando llegaron los habitantes del pueblo a ver qué sucedía tuvieron miedo, porque vieron al hombre que había sido atormentado por los demonios sentado, vestido y en su juicio cabal, y le pidieron a Jesús que se fuera de sus contornos. ¡Cuán miserable es la condición humana! Ahora tenían más miedo del hombre que había sido rescatado y que tenía luz en sus ojos como una persona libre y sensata, que del personaje siniestro que había sido, bajo el dominio de los demonios y peor aún, lejos de ver en Jesús  al benefactor y fuente de bendición, en su torpeza le ruegan que se vaya, que se aleje de ellos . . .

La historia no termina allí. En la escena final vemos a Jesús entrando en su barca para ir a la otra orilla del lago, y oímos al hombre que fue liberado por Cristo haciéndole una petición. Podemos imaginar sus palabras: Señor, déjame ir contigo, pues en ti encontré la vida. Aquí no soy aceptado, no hay lugar para mí entre  la gente que me odia y me teme. ¡Permíteme que vaya contigo!

La respuesta de Jesús es sorprendente: “Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo. Y cómo ha tenido misericordia de ti.” Jesús es desconcertante a veces pero es sabio y bueno. El hombre fue y comenzó a publicar cuán grandes cosas había hecho Jesús con él; y todos se maravillaban.

En Marcos 7.31-37 se narra el regreso de Jesús a Decápolis donde sana a un sordomudo. “Bien lo ha hecho todo – fue el testimonio de esa comunidad – hace a los sordos oír y a los mudos hablar.” Dios llevó salvación a muchos a través del testimonio de un hombre acabado, despreciado y miserable, quien habiendo sido una piltrafa de satanás, se convirtió en un instrumento maravilloso en las manos de Dios.

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