“¡Hoy ha venido la salvación a esta casa!” Lucas 19.9

marzo 24, 2019 § Deja un comentario

Zaqueo es un personaje muy atractivo. Cuando de niños escuchamos su historia por primera vez, sentimos simpatía por él. Era un hombre pequeño y muy rico que se atrevió a subir a un árbol – algo que a todos los niños nos encanta –  sin importarle lo que la gente pensara de él, para poder ver a Jesús mientras pasaba por las calles de Jericó. Pero también tenía una parte oscura: Era publicano y peor aún, era jefe de los publicanos. Estos señores eran cobradores de impuestos por parte del gobierno romano. Tenían fama de  deshonestos y corruptos. Eran mal vistos y odiados por el pueblo pues sus lujos y riquezas eran mal habidas. Los publicanos eran señalados como “pecadores” por los fariseos.

Lo sorprendente en esta historia es que cuando Jesús le miró, le dijo que quería posar en su casa. Cuando la gente volteó a ver  con quien hablaba, descubrió entre las ramas del árbol al despreciable Zaqueo. ¿Por qué de entre todos los que estaban allí, Jesús escogió al jefe de los publicanos para visitarle en su casa? Zaqueo no titubeó, bajó rápidamente y le recibió gozoso. Es muy probable que la gente desde la calle pudiera ver y oír lo que ocurría dentro de la casa.

El disgusto  y las críticas no se hicieron esperar, no sólo hacia Zaqueo sino que también censuraban a Jesús: ¿Cómo es posible que Jesús entrara a reposar en casa de un hombre pecador? Jesús no contestó.

No conocemos la conversación entre ellos dos pero sí vemos los efectos del mensaje redentor de Jesús, pues  Zaqueo no pudo tolerar que por su propia mala fama Jesús fuese criticado por la gente. Entonces el publicano, tocado por el amor y compasión de Jesús, se puso de pie y dijo al Señor: “He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado.”

Esta reacción fue más que una rectificación moral; actuar así implica un cambio de corazón, conocer una nueva vida, una nueva justicia. Así es la obra eficaz del Hijo del Hombre que vino a buscar y a salvar lo que se había perdido. Jesús levantó entonces su mirada y sonrió al hacer la declaración más maravillosa: “¡Hoy ha venido la salvación a esta casa!” ¿Qué mayor bendición se podía esperar? Añadió además: “por cuanto él también es hijo de Abraham”, lo cual significa que era un verdadero hijo de Abraham, no sólo en cuanto a la carne, sino un auténtico miembro espiritual del pueblo de Dios. Zaqueo había vivido aislado, repudiado  por el pueblo, pero ahora Jesús le reincorpora a la familia de los creyentes.

Hoy también Jesús nos llama y quiere morar con nosotros. Su mensaje de salvación sigue siendo igualmente poderoso. Jesús vino a buscar y salvar lo que se ha perdido en cada uno de nosotros.

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