“Sea la luz de Jehová nuestro Dios, sobre nosotros. La obra de nuestras manos confirma sobre nosotros; sí, la obra de nuestras manos confirma.”  Salmo de Moisés, varón de Dios.  90:17

octubre 28, 2018 § Deja un comentario

Para apreciar este salmo de Moisés tenemos que saber que fue escrito cuando el pueblo estaba aun en el desierto y tenía ante sí el desafío de entrar a la tierra prometida.

Desde el exordio  mismo, se declara la eternidad y misericordia de Dios: “Señor, Tú nos has sido refugio de generación en generación: antes que naciesen los montes y formases la tierra y el mundo, desde el siglo y hasta el siglo, Tú eres Dios.”

“Nuestro hogar, nuestro refugio o morada. Esta imagen parece referirse a la condición errabunda de Israel antes de su establecimiento en la Tierra Prometida. Forasteros y peregrinos como habían sido en sus generaciones anteriores desde los días de Abraham, recorriendo Canaán; más tarde, esclavos en Egipto y ahora deambulando por este deprimente desierto, ¿en dónde encontrar un refugio? A pesar de todo, encontramos el confort de un hogar en la milagrosa protección de Dios.”  Horsley

Este salmo enfatiza la brevedad de la vida del hombre en contraste con la eternidad de Dios. También es una confesión de nuestro pecado e iniquidad ante la santidad del Señor y una imploración de  Su gracia y misericordia para nosotros y para nuestros hijos, el pueblo  que Dios llamó e hizo suyo. El poema  es una rica veta de preciosas enseñanzas que debemos leer y meditar con devoción, pero consideremos ahora los dos pensamientos con los que concluye: “Sea la luz de Jehová sobre nosotros y . . . la obra de nuestras manos confirma.”

En la oración final se pide que la gracia o favor de Dios sea sobre nosotros; también se traduce como que esta luz descienda, esté o se manifieste sobre nosotros. ¡No podría ser de otra manera, pues todo nuestro ser depende de Adonai! Los discípulos de Jesús lo expresaron así: “Señor, ¿a quien iremos? Sólo tú tienes palabras de vida eterna.”

 Al recordar Moisés los trabajos, la obra de sus manos sirviendo a Dios, pide que éstos sean confirmada  por Dios. Moisés había invertido 40 años su vida trabajado arduamente instruyendo, confrontando y guiando  al pueblo.  Su oración era entonces que Dios prosperara, afianzara, afirmara y estableciera todas las tareas que en Su Nombre y para Su gloria había emprendido. Y repite: “Sí, la obra de nuestras manos confirma.”

Este es un buen ejemplo para Berith en nuestro peregrinaje. Necesitamos la bendición, la luz de Jehová sobre nosotros al trabajar esforzadamente por su reino con humildad, obediencia y fe.

¡Señor, la obra de nuestras manos confirma!

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