NUESTRO MISERICORDIOSO DIOS

junio 19, 2018 § Deja un comentario

Ya hemos reflexionado con gran alegría en que nuestro Dios es Omnipotente, que nada hay que escape a su poder ni a sus designios. Él no es sólo nuestro Creador, es también nuestro Redentor y Sustentador, vivimos en su providencia. Por ello, nuestra fe se afirma y actuamos con certeza y esperanza en esta vida. “No se adormecerá ni dormirá el que guarda a Israel.”

 También hemos meditado en su perfecta justicia y rectitud. Dios es intrínsecamente justo  por lo que sabemos que su voluntad y sus caminos son perfectamente confiables. Dios mismo ha abierto para nosotros la senda de la justicia a través de la obra de Cristo Jesús. Dios es justo y ama la justicia.

Consideremos ahora que nuestro Dios es un Dios misericordioso. Su corazón está lleno de amor y compasión por su Creación, abunda en gracia para con la Humanidad. Su gracia se exterioriza de dos maneras: La gracia común y la gracia especial.

La gracia común se manifiesta en el providencial cuidado y bendiciones que Dios derrama sobre todos los hombres sin distinción, no importando su condición espiritual. Esta gracia común tiene diferentes efectos en la vida: Restringe el pecado poniendo ciertos límites a la maldad, se refleja  en los valores y normas de la sociedad, en el orden que promueven los gobiernos, en el sentido de justicia y preceptos que permiten la convivencia humana. El Señor Jesús nos ordena: “Amad a vuestros enemigos . . . para que seáis hijos de vuestro Padre Celestial que hace salir su sol sobre buenos y malos, y que hace llover sobre justos e injustos”,  porque el equilibrio y regularidad de los ciclos de la naturaleza son otra expresión de la gracia común de Dios.

La gracia especial es la soberana disposición de Dios, libre e incondicional, por la cual otorga gratuitamente a  sus escogidos el perdón de los  pecados y la vida eterna. Este favor inmerecido por nuestra parte, es firme pues no depende de nosotros sino de la abundante misericordia divina. La gracia salvadora se materializó en la obra de Cristo por la cual es justificado todo aquél que cree en Él. “Por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios.”

Experimentar y entender la gracia de Dios en Cristo es indispensable para el crecimiento y madurez en la vida cristiana porque nos enseña a depender de Él. La carta a los Efesios contiene ricas enseñanzas respecto  de la gracia salvadora, (capítulos 1 y 2). Allí aprendimos que los fieles en Cristo Jesús ya hemos sido bendecidos con toda bendición espiritual, que hemos sido adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad (por su gracia), para alabanza suya. Añade  que ahora somos herederos  en Cristo y que hemos sido sellados con el Espíritu Santo de la promesa. Todas estas son bendiciones que ya han ocurrido y tienen efectos hoy en la vida de los redimidos.  Todo ello sólo por su gracia.

¡Nuestro Dios es rico en misericordia!

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