Les declaré cómo la mano de mi Dios había sido buena conmigo. Ellos respondieron: “¡Levantémonos y  edifiquemos!” Nehemías 2:16

octubre 22, 2017 § Deja un comentario

La misión de Nehemías fue por demás ardua y difícil: Reconstruir los muros y el templo de Jerusalén después de setenta años de abandono. Su  condición era deplorable pues el muro estaba quemado y destruido, era morada de chacales; el templo había sido profanado y la Ciudad de David no era más, ni por asomo, aquella de la que se cantaba en los salmos: “Andad alrededor de ella, contad sus torres, considerad su antemuro, mirad sus palacios, para que lo contéis a la generación venidera”. La ciudad que Dios había elegido para morar en medio de su pueblo estaba en ruinas.

Nehemías se humilló ante Dios, exaltó su majestad y señorío y se acogió al pacto que el Santísimo había hecho con su pueblo. Acto seguido, pidió el favor del rey Artajerjes, consiguió cartas para obtener los materiales y para defenderse de sus enemigos y puso manos a la obra en medio de situaciones realmente adversas y desafiantes.

Lo siguiente fue involucrar al pueblo, declarando la bondad manifiesta de Dios y  fue así que  ”ellos esforzaron sus manos para bien.” Fue un trabajo duro pues cada familia debía reconstruir una sección del muro; debían además protegerse de los enemigos, “con una mano trabajaban en la obra y con la otra sostenían la espada.” Aprendieron a cuidarse y a auxiliarse en el peligro, aprendieron a ser nuevamente pueblo, el pueblo de Dios. La Palabra volvió a ocupar el lugar central en medio  de ellos pues “todos ponían el sentido de modo que entendiesen la Escritura.”

La bendición no se hizo esperar y en la gran celebración el pueblo entero junto con los levitas, los cantores, las mujeres y los niños alabaron a Dios por sus obras de misericordia y se gozaron en la bondad de Jehová. Testificaron que “el gozo de Jehová es nuestra fuerza”, esto es , que conocer y hacer Su voluntad, estar en armonía con Dios es la fuente de todo gozo y poder para vivir como pueblo Suyo.

Aquí hay ricas enseñanzas para nosotros al celebrar nuestro 37º Aniversario. Entre nosotros hace mucho terminó la etapa de la construcción del edificio; dedicamos varios años a esa tarea y Dios mostró su fidelidad. Ahora nos toca seguir edificando este pueblo, cuidar unos de otros, crecer y fortalecernos. Esta es una tarea de cada día en la que todos, sin excepción, tenemos un trabajo por desarrollar. Los recursos que tuvo Nehemías son los mismos de los que nosotros disponemos, pues tenemos el mismo Dios. Estos son: Humillarnos ante Él, reconocer su fidelidad, ser obedientes a su Palabra y alabarle con gozo a través de nuestro diario quehacer en la noble obra de edificar el cuerpo de Cristo, que es Su Iglesia.

“¡Esforcemos nuestras manos para bien!”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo Les declaré cómo la mano de mi Dios había sido buena conmigo. Ellos respondieron: “¡Levantémonos y  edifiquemos!” Nehemías 2:16 en Berith.

Meta

A %d blogueros les gusta esto: