EL GRAZNIDO DEL GANSO

septiembre 12, 2017 § Deja un comentario

Jan Huss nació en el año 1370. Era originario de Hussenitz, aldea del sur de Bohemia, en la actual República Checa. Se le conoció primero como Jan de Hussenitz, y más tarde  como Jan Huss.

Durante varios años se dedicó a copiar libros y fue así como llegaron a sus manos algunas obras de John Wycliffe, teólogo, predicador y reformador inglés quien tradujo por primera vez al inglés la Vulgata latina en 1378. Wycliffe reivindicaba con vehemencia la autoridad de la Biblia y denunciaba la corrupción en la iglesia de Roma. Fue a partir de entonces que la luz del evangelio comenzó a iluminar el corazón de Jan Huss.

Jan fue admitido en la Universidad de Praga y unos años más tarde fue nombrado catedrático,  decano de la Facultad de Filosofía y finalmente rector de la Universidad, a los 31 años de edad. En esa época, dos empresarios construyeron en Praga una capilla independiente llamada “Belén”, con el propósito especifico de que allí se predicara la palabra en el lenguaje del pueblo, para que todos entendieran el mensaje de la Biblia. Jan Huss fue el predicador que Dios había preparado.

La iglesia católica se opuso y le prohibió predicar. Los escritos de Wycliffe fueron censurados; sin embargo, toda la Universidad se unió a Huss para propagarlos. Pronto otros habrían de imitarle, predicando en pueblos y aldeas al aire libre. Poco después fue excomulgado. El rey le quitó su apoyo y le desterró de Praga. Las muchedumbres iba a escucharle y se maravillaban de que un hombre tan modesto, serio y piadoso fuese considerado como un demonio.

Fue llamado a un concilio en  Constanza para ser examinado, al amparo de un salvoconducto del papa y del emperador, el cual no se respetó, aduciendo que “un hereje no tenía derechos”. Pretendieron juzgarle por los escritos de Wycliffe y le pidieron que se retractara de sus libros. Lo encarcelaron por largos períodos, durante los cuales escribió no menos de cinco libros, dedicados a sus carceleros. Finalmente, el 6 de julio de 1415 fue condenado a la hoguera.

Al ser sentenciado dijo: “ Hoy sellaré alegremente con mi sangre la verdad que he enseñado, escrito y publicado y que está confirmada en la Ley divina y por los santos padres.” Luego dijo al verdugo:

“Vas a asar un ganso (“huss” significa ganso en lengua bohemia), pero dentro de un siglo te encontrarás con un cisne que no podrás ni asar ni hervir.” Martín Lutero, surgió cien años después, y en su escudo de armas figuraba un cisne. En la hoguera Jan Huss cantó un himno con voz  fuerte y  alegre. Este era el graznido del ganso, que todavía hoy proclama que ¡la Verdad prevalece!

(Juan Pablo II reconoció  en 1999 que fue un grave error de Roma haber sacrificado a este mártir de la Verdad, a la cual –  dijo – no debemos temer.)

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