Isaías. Capítulo 35

julio 5, 2015 § Deja un comentario

“Habrá allí calzada y camino y será llamado “Camino de Santidad.”

Los nombres de las calles y avenidas en las ciudades se escogen para celebrar algún hecho importante en la vida de la comunidad, para recordar una fecha significativa, para honrar a alguna persona, etc.

Esto ocurre también con cierta frecuencia en las carreteras o caminos vecinales. En estos casos, las conocemos más bien como “camino a . . “ o “carretera a . . “ haciendo referencia a su destino, de dónde vienen y a dónde nos conducen.

Sin embargo, yo nunca he encontrado en los mapas de carreteras ni en las guías citadinas una calzada o camino que se llame “Camino de Santidad.” “Google Maps” tampoco me sirvió para localizarla. Me pregunto si en caso de encontrarla, realmente nos conduciría a la santidad.

No obstante, el profeta Isaías afirma que la calzada llamada el “Camino de Santidad” estará “allí”. Describe un lugar diciendo que es un espacio en donde los ojos de los ciegos serán abiertos y los oídos de los sordos se abrirán; encontraremos a los cojos saltando como siervos, a los mudos hablando; es un lugar lleno de estanques; no hay allí chacales, ni leones ni fieras amenazantes. Es un espacio de redención en donde Dios llama a los de corazón apocado a esforzarse, a no temer porque Él mismo vendrá con su salvación. Esta calzada está entonces en el ámbito de la misericordia y salvación de Dios, quien mora con fidelidad en medio de su pueblo.

¿Cómo es esa calzada llamada “Camino de Santidad”? ¿quiénes pueden transitar por ella? El camino de la santidad es un camino en donde Dios es nuestro compañero y guía, “Él mismo estará con ellos” y por lo tanto, “el que anduviere por este camino, por torpe que sea, no se extraviará.” Se dice también que éste es un camino exclusivo para los redimidos; pues “ningún inmundo pasará por él.”

Debemos notar que el “Camino de Santidad” es un camino; no es un estatus o condición, es un camino progresivo por el cual necesitamos andar. Es un camino que todos los redimidos debemos recorrer porque “sin santidad, nadie verá al Señor”. Dios estará con nosotros en el trayecto, pero somos nosotros quienes debemos andarlo.

Dios primero nos justificó por la obra de Cristo, primero nos hizo suyos, ya somos su pueblo. El profeta ya nos describió ese ámbito glorioso de la salvación. Ahora el Señor nos ordena que andemos en santidad, que recorramos la calzada de la santidad. “Sed santos, porque yo soy santo.”

El “Camino de Santidad” es un camino de crecimiento en el que Dios nos guía por Su Palabra y Espíritu. Llegaremos a la meta cuando estemos en su Presencia. Requiere de nosotros gozo, sabiduría, constancia y gratitud a nuestro amado Redentor.

vmsg

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