LA OBEDIENCIA HUMILDE, VERDADERA IMITACIÓN DE CRISTO.

junio 13, 2015 § Deja un comentario

La Escritura es la regla de la vida.

La meta de la nueva vida en Cristo es que los hijos de Dios exhiban la melodía y la armonía de Dios en su vida. ¿Cuál es la melodía? La canción del Dios de justicia. ¿Qué armonía? La armonía entre la justicia de Dios y nuestra obediencia.

Únicamente andando en la maravillosa ley de Dios podemos estar seguros de nuestra adopción como hijos del Padre.

La ley de Dios contiene en sí misma la dinámica de la nueva vida por la cual Dios restaura Su imagen en nosotros; pero por naturaleza somos perezosos y negligentes, por lo cual necesitamos la ayuda y estímulo de un principio que guíe nuestros corazones. Un sincero arrepentimiento de corazón no garantiza que no nos desviemos del camino recto. Es más, en muchas ocasiones nos encontramos perplejos y desconcertados.

Busquemos, pues, en la Escritura el principio fundamental para reformar y encauzar nuestra vida.

La santidad es el principio clave.

El plan de las Escrituras para la vida de un cristiano es doble: Primero, que seamos instruidos en la Ley para amar la rectitud, porque por naturaleza no estamos inclinados a hacerlo; segundo, que aprendamos reglas sencillas pero importantes, de modo que no desfallezcamos ni nos debilitemos en nuestro camino.

De las muchas excelentes recomendaciones que hace la Escritura, no hay ninguna mejor que ésta: “Sed santos porque yo soy santo.”

Cuando andábamos descarriados como ovejas sin pastor y perdidos en el laberinto del mundo, Cristo nos llamó y nos reunió para que pudiésemos volver a Él. Al escuchar cualquier mención de nuestra unión mística con Cristo, deberíamos recordar que el único medio para lograrla es la santidad.

La santidad no es un mérito por medio del cual podamos obtener la comunión con Dios, sino un don de Cristo el cual nos capacita para estar unidos a Él y a seguirle. La gloria de Dios no tiene nada que ver con la iniquidad y la impureza; si queremos prestar atención a Su invitación, es imprescindible que tengamos presente este principio. Si en el transcurso de nuestra vida cristiana queremos seguir adheridos a los principios mundanos, ¿para qué entonces, fuimos rescatados de la iniquidad y contaminación de este mundo?

El salmista dice: “Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo? El que anda en integridad y en justicia y habla verdad en su corazón.” (Salmo 15.1,2)

De “El libro de oro de la verdadera vida cristiana” de Juan Calvino, publicado en 1550.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo LA OBEDIENCIA HUMILDE, VERDADERA IMITACIÓN DE CRISTO. en Berith.

Meta

A %d blogueros les gusta esto: